Elecciones 2027

 

POR EZEQUIEL GAYTÁN 

*Para Ganar en 2027, Morena Dispuesta a Comprar

a Cualquier Precio el Voto Popular

*Guerrero, Michoacán, Tamaulipas y Sinaloa, Estados

Fallidos Gobernados por los Guinda

*Los 8 Elementos Presentes Rumbo a las Elecciones de

2027, Generan Duda de los Triunfos

*El Partido Oficial Inicia la Avanzada Para Mantener la

Sobrerrepresentación Legislativa

*Nuevos Partidos Legitiman el Poder Público; en Palacio 

Nacional, son los Ignorados

*Popularidad no Significa Buen Gobierno; hay Resultados 

que no son Satisfactorios

 

El próximo domingo 6 de junio de 2027, exactamente dentro de un año, se celebrarán elecciones en toda la República a fin de elegir a 500 diputados federales, de los cuales 300 serán uninominales y 200 plurinominales según las cinco circunscripciones políticas nacionales. Será la última vez, espero, en que reelijan los diputados, pues a partir del año 2030 se acabará esa canonjía. También se elegirán 17 gubernaturas de las cuales hoy en día 12 son gobernadas por Morena, tres por el PAN, una por Movimiento Ciudadano y una por el Verde.

 

Estoy seguro de que habrá cambios partidistas en algunas entidades, pero no se trata de adivinar o de pronosticar resultados. Lo que queda claro es que el partido oficial hará hasta lo imposible por mantener la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, seguir gobernando en 18 estados de la República o más y así lograr los cambios constitucionales que desee y, a la vez, seguirá cediendo a los partidos del Trabajo y del Verde algunas migajas y tal vez alguna gobernatura, pues en el fondo, esa triada partidista integra la nueva mafia del poder que, por cierto, obedece al señor de Palenque. 

 

De entrada, ya se sabe, históricamente baja el número de votantes a nivel nacional en las elecciones intermedias, pues los mexicanos somos en lo general presidencialistas. Es cierto que en los estados en donde elegirán a sus gobernadores el proceso tendrá relevancia, pero en la ciudad de México, por poner un ejemplo, votaremos por alcaldes, diputados locales y diputados federales. Lo cual, francamente, es poco apetitoso. Votaré, es cierto, pero sin la misma enjundia que cuando elegimos presidente. 

 

Por lo anterior, veo el siguiente pronóstico: en primer lugar, tenemos al partido oficial estigmatizado por estar vinculado con el crimen organizado, lo cual le resta autoridad moral y no logra lavar esa mancha. Es más, crece el rumor de ser un narcogobierno debido a que la lógica deductiva así lo demuestra. Los ejemplos más notorios son Guerrero, Michoacán, Tamaulipas y Sinaloa, ya que son estados fallidos y gobernados por el partido oficial.  

 

En segundo lugar y por si fuese poco, las expectativas de crecimiento económico son poco halagüeñas. Es más, algunas calificadoras internacionales señalan el mediocre comportamiento en la conducción de nuestra política económica. La presidenta Shienbaum está obligada a decir que vamos bien, pero ella sabe mejor que nadie acerca del fracaso de su estrategia en ese rubro. Sobre todo, porque recibió un país endeudado como nunca antes, la inflación está controlada artificialmente, la inversión extranjera directa sigue indecisa debido a la falta de certeza jurídica, las políticas arancelarias norteamericanas se han vuelto un pesado lastre y la productividad baja. Para muestra veamos el crecimiento negativo del PIB del primer trimestre del año.  

 

En tercer lugar, la crisis de los partidos políticos es una realidad. La confianza y credibilidad social en los lideres y militantes de dichas organizaciones es prácticamente nula. Ahora participarán nuevas fuerzas políticas y, por ley, irán sin alianzas. De ahí que necesitarán superar, al menos, el 3% de la votación válida para conservar su registro. Estoy convencido de que hace falta en nuestro país una renovación de partidos políticos. Por lo mismo, veo con simpatía su presencia política el próximo año. Pero no todo mundo los ve con optimismo, ni les da la bienvenida a nuevos partidos políticos. Consecuentemente será de pronóstico reservado su presencia en la vida nacional. Aquí es interesante hacer notar que nuevos partidos le otorgan legitimidad al sistema político, pero ese aspecto parece no importar en el palacio nacional.  

 

El cuarto rubro es el diagnóstico que se dilata cuando vemos que la relación entre nuestro país y los Estados Unidos es tirante. En buena medida debido al mandatario norteamericano. Por lo mismo, hay que observar detenidamente esa relación, pues necesitamos renovar el tratado comercial y aplicarnos más en la lucha contra el crimen organizado y nada satisface a nuestros vecinos. En el mes de noviembre de este año se realizarán elecciones al poder legislativo en esa nación y podría ser que se reconfiguren los equilibrios partidistas y, en su caso, en algo tal vez salgamos favorecidos. Pero no se gobierna jugando a los dados.

 

Mi quinto argumento se refiere al índice de aprobación popular en favor de la presidenta Sheinbaum, según algunas casas encuestadoras es positiva la percepción social de su imagen. Pero no es lo mismo aprobar su carisma que aprobar los resultados de su gestión. De hecho, es cuestionable la conducción del aparato burocrático debido a la cantidad de improvisados y crece la percepción de que la corrupción en la Administración pública se ensancha. De ahí que otras casas encuestadoras ven el crecimiento del voto de castigo en contra de Morena. Por eso la Secretaría de Bienestar infla cada día más los padrones de beneficiados. Es decir, es clara la desesperación de Morena por ganar y está dispuesta a comprar a cualquier precio el voto popular. 

 

En el sexto lugar aludo a que es sabido que la lucha por la sucesión presidencial se acentuará con base en los resultados electorales de 2027. Lo cual agudizará la polarización en el seno del gabinete que, por cierto, algunos de ellos le son más fieles al tabasqueño que a la presidenta. De ahí que los conflictos internos podrían entorpecer la marcha de la gestión Sheinbaum antes de las elecciones, lo cual es un mal presagio para ella. 

 

En séptimo lugar se aprecian las trampas leguleyas de Morena, pues cuando les conviene la ley es un cuento y en otras ocasiones se apegan ortodoxamente al Estado de Derecho. Los resquicios legales y el manejo de eufemismos es una característica de Morena. Consecuentemente ya inició, antes de tiempo, la pasarela de sus precandidatos a las 17 entidades bajo la capucha de “defensores de la 4t”. Lo cual es una burla al espíritu de las leyes electorales. Más grave es su intención de anular potencialmente procesos electorales si acaso desde el gobierno surgen sospechas de agentes extranjeros, bajo el argumento de la presunción de determinancia. Léase, por el simple hecho de recelar alguna irregularidad debido a alguna presencia extranjera, el partido de Estado potencialmente anulará elecciones que no le convengan.   

 

En octavo lugar destaco que la cantidad y calidad de organizaciones de la sociedad civil, como las madres buscadoras, los maestros o campesinos sin precios de garantía que se enfrentan a las garras insensibles de la burocracia, son mexicanos y mexicanas desesperados por ser atendidos con eficacia. Pero las respuestas gubernamentales son indignantes.

 

En conclusión, ya es observable que el clima político nacional se empieza a calentar y tristemente a enlodar. La presidenta Claudia Sheinbaum es la responsable política, histórica y éticamente del proceso. De hecho, impuso a sus consejeros electorales en el INE y el Tribunal Electoral es franca y cínicamente proclive a Morena. Sinceramente, veo un proceso electoral con claras injerencias del partido de Estado, con la decisión de no dar ni un paso atrás. Con la determinación del fanatismo y con la vehemencia de la intolerancia. Lo peor es que todavía tienen un año a fin de ir escalando más mapacherías. 

 

No, no me agrada la conclusión a la que llego. De hecho, es uno de los peores escenarios lo que vislumbro. Pero las señales son claras y la pormenorización de los asuntos tratados es sustentable en datos. Por supuesto que puedo estar equivocado y leer sesgadamente la información recabada. Es un ensayo que deberé retomar y evaluar a principios de mayo del próximo año. Ojalá la censura no llegue antes, pues la presidenta tuvo el mal tino de estigmatizar desde el pulpito presidencial a Televisión Azteca y esa línea podría ensancharse.

 

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