Un Viaje Geriátrico
HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO
“El Último Azul” (“O Último Azul”), también conocida como “El Sendero Azul”, es una película dramática distópica dirigida por Gabriel Mascaro; protagonizada por Denise Weinberg (Tereza), Rodrigo Santoro (Cadu), Miriam Socorrás (Roberta) y Adanilo (Ludemir); su estreno mundial fue en la competición principal del 75º Festival Internacional de Cine de Berlín, el 16 de febrero de 2025.
Tereza, de 77 años, obligada a jubilarse de su trabajo y puesta bajo la tutela de su hija Joana, desafía una orden gubernamental de traslado impuesta a la creciente población anciana, emprendiendo en cambio un viaje personal por el Amazonas.
EL PROBLEMA: LA VEJEZ
El sistema gubernamental brasileño obliga a las personas mayores a abandonar la vida activa para ser trasladadas a colonias destinadas al retiro obligatorio. Pero ¿por qué?
No se hace alusión expresamente al motivo de este retiro obligatorio, pero se deja entrever que el aumento de la población de la tercera edad empieza a ser un factor negativo en la economía del país, pues muchos de ellos siguen en activo y ocupan una plaza laboral que pudiera ser para una persona joven que rindiera más.
El discurso oficial es que lo hace en reconocimiento al esfuerzo de años para construir el país, pero la verdad es que el gobierno quiere que los jóvenes produzcan más sin tener la ocupación y preocupación de atender a sus viejos.
La protagonista trabaja en un rastro de caimanes, en una zona industrial, donde ella, junto a otras mujeres, filetean la carne para su venta al público; vive sola en una pequeña casa en una zona rural ribereña al Amazonas.
LA SOLUCIÓN: EL
RETIRO OBLIGADO
En un esfuerzo por impulsar la economía, el gobierno brasileño crea colonias lejanas para los ancianos, asegurándoles un final cómodo para sus vidas; de hecho, parte de la propaganda gubernamental es: “Cuidar a los mayores no es una opción, es un deber patriótico”, afirmando que el futuro es para todos.
Tereza se ve, inesperadamente, incluida en el programa debido a un umbral de edad más bajo, pues anteriormente el retiro era a los 80 años.
Pero ¿será válido que las estructuras sociales o gubernamentales determinen cuándo una persona deja de ser “útil”?
Es claro que en sociedades centradas en la productividad, el edadismo es un problema en el crecimiento económico, pues el rendimiento laboral no es igual al que presenta una persona joven.
Las sociedades de producción han cambiado a lo largo del tiempo, junto con la evolución de las mismas y de los avances tecnológicos, siendo la productividad la relación entre la producción o cantidad de bienes generados, y los recursos utilizados para su manufactura, como los recursos naturales, la fuerza de trabajo y su división social.
Este escenario distópico es una fuerte crítica a la política del utilitarismo, una historia no tan lejana de la realidad, donde un gobierno totalitario crea colonias aisladas para la gente de la tercera edad con el propósito de que no entorpezcan el sistema y crecimiento económico del país.
EL VIAJE
Con solo unos días antes de su traslado, Tereza decide emprender un viaje por el Amazonas para cumplir un último deseo: hacer su primer vuelo en avión. Como se le niega el permiso, en secreto viaja en barco como pasajera ilícita, ahí conoce a Cadu, quien le platica de las visiones mágicas que se logran con la baba del caracol azul; también tiene un encuentro con Ludemir, un ludópata que tiene un bimotor acuático y finalmente con Roberta, una vendedora de biblias digitales que ha comprado su libertad para no ser remitida a las colonias de ancianos.
El viaje íntimo de Tereza es una crítica amplia sobre la manera en que las sociedades contemporáneas administran la vejez y relegan a quienes ya no encajan en los modelos económicos dominantes.
Las sociedades modernas asocian la juventud con la libertad y el deseo, mientras que la vejez suele quedar reducida a una etapa de espera ante el final. Pocas veces se reflexiona qué ocurre cuando una persona mayor todavía se siente con vitalidad y quiere descubrir el mundo.
La esperanza de vida promedio en México en 2026 es de 75.63 años, la cifra más alta registrada en el país, superando el promedio mundial de 73.8 años. Las mujeres viven en promedio 78.35 años, mientras que los hombres alcanzan 72.82 años. Esta brecha se explica por factores biológicos y sociales, incluyendo mayor mortalidad masculina en edades jóvenes y adultas debido a accidentes, violencia y enfermedades.
La actividad económica de los adultos mayores en México enfrenta desafíos significativos, como la baja participación laboral y la falta de acceso a pensiones adecuadas. La mayoría de los trabajadores mayores se desempeña en condiciones precarias, con alta incidencia de autoempleo y concentración en áreas rurales. La remuneración promedio para quienes siguen trabajando es de 6 mil 999 pesos mensuales, lo que es aproximadamente un 29.4% inferior al ingreso percibido por otros adultos económicamente activos.
Para abordar estos desafíos, es crucial implementar políticas públicas que mejoren la cobertura de pensiones y otros aspectos de seguridad económica. Además, se requiere un enfoque integral que alinee las políticas públicas con el cambio demográfico, promoviendo una «sociedad para todas las edades» donde la solidaridad intergeneracional sustente el desarrollo sostenible.
El envejecimiento debe ser una acción social y no solo individual junto a los diversos significados social y culturalmente construidos en relación con la vejez y las personas mayores que se transmiten en las ideas, acciones e interacciones y discursos públicos.
Según datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENDIS) de 2010, 58% de las personas mayores en México consideran que el resto de la sociedad no comprende sus problemas, mientras que 90% se han sentido discriminadas por su edad a la hora de solicitar un empleo.
El filme vuelve a colocar sobre la mesa discusiones urgentes sobre dignidad humana, envejecimiento y libertad individual, siendo la protagonista la herramienta del cuestionamiento social.
En la actualidad, se reconocen las condiciones activas, saludables y exitosas de esta etapa y las expectativas de nuevas oportunidades, actividades y proyectos por seguir construyendo, en contraste con las teorías que la contemplaban como el último tramo y que solo la vislumbraban como el final del camino y la renuncia a cualquier prospectiva.
La película convierte la vejez en un acto de resistencia y dignidad humana; el deseo de vivir, la autonomía y la resistencia emocional se convierten en el centro de la narrativa.
Esta reflexión sobre la vejez, la productividad y la exclusión social se narra a través de un realismo mágico, crítica política y exploración emocional.
Pero ¿a quién le corresponde determinar cuándo una persona deja de ser “útil”?
La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…
