La Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés) anunció una inversión cercana a los 60 millones de dólares para impulsar el desarrollo de vacunas contra la variante Bundibugyo del virus del ébola, un patógeno que actualmente provoca un importante brote en la República Democrática del Congo.
La mayor parte de los recursos, hasta 50 millones de dólares, será destinada a la farmacéutica Moderna para apoyar el desarrollo preclínico, las pruebas clínicas iniciales y la fabricación anticipada de dosis de una vacuna basada en tecnología de ARN mensajero. El objetivo es acelerar el proceso y permitir que el biológico avance rápidamente a fases más avanzadas de evaluación si los resultados preliminares son favorables.
Además de Moderna, CEPI respaldará otros dos proyectos. Uno de ellos es una vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y fabricada por el Serum Institute de India, que recibirá hasta 8.6 millones de dólares. El tercer candidato corresponde a la Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI), que contará inicialmente con 3.2 millones de dólares para continuar su desarrollo.
La decisión surge en medio de la expansión del brote de ébola Bundibugyo en África central, una cepa para la que actualmente no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Autoridades sanitarias internacionales han expresado preocupación por el incremento de contagios y la posibilidad de que la enfermedad se extienda a otros países de la región.
Los responsables de CEPI señalaron que la meta es contar con candidatos listos para pruebas clínicas en cuestión de meses, aprovechando tecnologías ya utilizadas durante la pandemia de COVID-19 y plataformas de desarrollo acelerado que permitan responder con mayor rapidez a emergencias sanitarias.
La iniciativa también cuenta con el respaldo de organismos internacionales y alianzas globales enfocadas en la seguridad sanitaria, que buscan garantizar que cualquier vacuna efectiva pueda producirse y distribuirse rápidamente en las zonas afectadas.
Expertos en salud pública consideran que esta inversión representa uno de los esfuerzos más importantes para contener el brote actual y fortalecer la preparación mundial frente a futuras amenazas epidémicas.
