El Mañana Efímero

 

 

POR EZEQUIEL GAYTÁN 

 

*Antonio Machado, el que Miró el Futuro y Encontró 

Pasado y Presente

*México se fue configurando desde 1521; ¿se Quiere

Tener “Papelito Habla”?

*Fabricar Enemigos y Engendrar Odios Absurdos Hacia 

Otros Pueblos Tiene Varios Fines

*De Adalid de la Honestidad Valiente a Encabezar la 

Total Corrupción al Fracaso

 

Aclaro que el título de este artículo no es mío. Aludo al poema del gran poeta sevillano Antonio Machado (1875-1939). Se trata de una oda cuyos versos hablan de una nación atrapada, por un lado, entre el conservadurismo rancio y tradicional y, por el otro, en la quimérica, superficial y supuestamente modernización transformadora. De ahí que habla de la devoción del pueblo español por María y el torero Frascuelo y por el otro de un bostezo mañanero que se anquilosa debido a que el despertar carece de motivación.

 

Traigo a colusión el irónico poema de Machado porque muchos mexicanos siguen atrapados en la negación de su parto. Léase, se niegan a aceptar que somos un pueblo mestizo y, por lo mismo, lleno de ricos sincretismos derivados de las convergencias y divergencias de nuestro pasado indígena y español. La mayoría de la población llevamos apellidos ibéricos, hablamos español y somos una civilización occidentalizada. A la vez, llevamos en el corazón la admiración por el sentido politeísta y teocrático de los pueblos mesoamericanos.

 

Algo me queda claro, México no nació en un día, se fue configurando desde 1521 y si quisiéramos convencionalmente tener “un papelito habla”, podría recurrir a Acta de Independencia del Imperio Mexicano del 28 de septiembre de 1821 y ni así lograría el consenso social a la respuesta de la pregunta ¿cuándo nació México?, pues los argumentos van desde lo ideológico hasta lo político-jurídico. Pero un hecho es innegable, México no existía cuando llegó Hernán Cortés a estas tierras en 1519. De ahí que el odio al hombre de Extremadura me parece surgido de un rencor absurdo derivado de la ignorancia y de la obsesión por definirnos a partir de lo que no queremos ser y que, sin embargo, somos. De hecho, una de las características que definen a la adolescencia es que a esa edad nos definimos a partir de lo que no somos, ni nos gusta. 

 

No soy el primero en sostener que parecemos un pueblo adolescente. Tampoco soy original al escribir que cuando mucha gente habla de respetar los usos y costumbres de los pueblos originarios se refieren a comportamientos sociales que ya son producto de la fusión de lo español y lo indígena. Antes de 1521 no conocíamos la destilación, por eso el mezcal y el tequila son hijos de sendos pueblos. Lo mismo podemos decir de la charrería, ya que los caballos no son originarios de lo que ahora es México. Otro ejemplo son las faldas de lana de las mujeres tzotziles, pues los borregos fueron traídos por los españoles. En otras palabras, cuando algunas personas dicen defender los usos y costumbres, no lo saben, pero hablan de defender usos y costumbres registrados a partir de 1821. Es decir, sincretismos amasados durante 300 años de convivencia entre Mesoamérica y Europa.

 

También me queda claro que una de las fórmulas políticas que son más utilizadas por las clases dominantes a fin de perpetuarse en el poder es la de inventar enemigos de la nación. Así tenemos que el emperador romano Nerón se enfocó en contra de los cristianos o los papas romanos frente a de los árabes que tenían ocupada Jerusalem o Hitler y su odio a los judíos o los presidentes norteamericanos en contra de los comunistas vietnamitas, por citar algunos ejemplos.

 

Inventar enemigos, señalarlos y engendrar odios absurdos hacia otros pueblos tiene diversos fines, pero sólo destaco uno: la necesidad de que la clase política se legitime y sea venerada como salvadora, pues el odio también nace del temor, la ignorancia y de lo desconocido. Léase, cuando un gobierno recurre al discurso de encontrar culpables de la mala situación del país, lo hace debido a que es un gobierno en muchos sentidos ineficaz, incapaz de satisfacer demandas y necesidades sociales y por lo tanto de otorgar oportunidades de crecimiento y de calidad de vida a sus habitantes.  

 

El discurso morenista escaló de culpar a la corrupción y al neoliberalismo personificado en la mafia del poder de ser los detonadores de la pobreza y ahora que ya gobiernan, que ya son corruptos y amafiados saben que deben encontrar nuevos enemigos. Sostienen estar en el lado correcto de la historia, se auto elogian y se sienten superiores a todos aquellos que pensamos, en algunos rubros, diferentes a ellos. Empero, el gobierno guinda considera que se está con ellos o en su contra. Por eso el discurso ahora se ha ensanchado en contra de España. 

 

Antonio Machado vio a una España que alboreaba y otra que moría, pero la que nacía era igual de pasiva a la anterior. De ahí que su optimismo era reservado y prudente. En consecuencia, escribió su poema “El mañana efímero” como una advertencia de que la esperanza de mejorar es cuestionable. Algo semejante, digo yo, es lo que ocurre en México.

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