Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
En los últimos tres días, el rostro muestra arrugas que, quizá el maquillaje tapaba. Se advierte cansancio y probablemente aburrimiento por tratar siempre los mismos temas. La falta de sueño, los viajes, las reuniones de gabinete, las informaciones sobre el mal paso que lleva la economía. La presión, aunque no se reconozca, de Washington para la extradición de los 10 políticos del gobierno de Sinaloa, encabezados por su gobernador, es cada día mayor. Amenazas abiertas, ya no veladas, de extraer a los presuntos malandros que todavía no se entregan. Un cúmulo de problemas sin resolver y sin posibilidad de seguir ganando tiempo haciendo malabares jurídicos.
La presidenta se observa agotada.
No estoy cierto si es por lo que apunté en el primer párrafo o por otras razones que, entre ellas, destaca la huelga anunciada por la CNTE y la “apertura” de diálogo ofrecido por la presidenta que, de paso, celebra la “ajolotización” lleva a cabo por su sucesor en la jefatura de gobierno. Dice que el color se “ve bonito”.
A la presidente se le desmoronan columnas que soportaban la pesada carga que representó la herencia política, económica, social y hasta ideológica.
En Morena ha fijado la mirada el Departamento de Justicia de Estados Unidos para seguir alimentando las indagatorias para detener y procesar no solamente a funcionarios de Sinaloa sino de otras entidades y de los tres órdenes de gobierno. El Departamento del Tesoro no se ha quedado rezagado y ha congelado cuentas de presuntos criminales, entre las cuales se encuentran algunas de empresarios y políticos mexicanos. El Departamento de Estado, por cuanto a México y sus habitantes, realiza una depuración para canelar visas. Ya lleva varias que dejan a gobernadores, presidentes municipales y congresistas, todos del oficialismo, sin poder hacer shopping finsemanero.
Con independencia de hurgar en el pasado, parece ser que las acciones de Estados Unidos enfocadas a México en diversos ámbitos no solamente de seguridad, no se registraban de la manera que se presentan hoy.
Esto, por supuesto, corresponde a la las modificaciones constitucionales del pasado y el presente gobierno, que desprotegen las inversiones de empresas estadounidenses; la expansión de actividades criminales y la presunta connivencia de políticos con los cárteles de la droga y el crimen organizado; en mucho contribuyó las expropiaciones de Vulcano y decenas de propiedades a lo largo y ancho de la construcción del Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el AIFA y el Corredor Transoceánico,
Todo en su conjunto, debe tener preocupada a la presidenta mas ahora que se entregaron dos exfuncionarios del gobierno de Rubén Rocha y que, se asegura, llevan pruebas -de las que pide la presidente y su pléyade de corifeos- que confirmarán las informaciones con las que cuentan los fiscales del Distrito Sur de Nueva York.
Sería recomendable que la presidenta se cuidara físicamente. Un rostro cansado del que brota mal humor, no es recomendable en tiempos de crisis.
Ella sostiene que no hay nada de preocuparse por la entrega de los excolaboradores de Rocha y que fue una decisión personal, porque en su gobierno, no se oculta nada y no hay nada que temer.
Ahí lo dejamos.
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
