El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno está dispuesto a abrir conversaciones con Cuba, aunque lanzó fuertes críticas contra la situación política y económica de la isla, a la que calificó como “un país fallido”.
A través de un mensaje difundido en su red Truth Social, el mandatario afirmó que Cuba “solo se dirige en una dirección: hacia abajo”, al tiempo que sostuvo que La Habana está buscando apoyo ante la crisis que enfrenta actualmente.
“Cuba está pidiendo ayuda y vamos a hablar”, escribió Trump antes de emprender un viaje oficial hacia China, donde sostendrá reuniones con el presidente chino Xi Jinping.
Las declaraciones ocurren en medio de una nueva escalada de tensión entre Washington y La Habana, luego de que la administración estadounidense endureciera sanciones económicas, financieras y energéticas contra el gobierno cubano durante los últimos meses.
Entre las medidas más recientes destacan restricciones comerciales, sanciones contra empresas vinculadas al aparato militar cubano y presiones internacionales dirigidas a limitar el suministro energético hacia la isla, situación que ha agravado la crisis económica y los problemas de abastecimiento en Cuba.
A pesar del tono confrontativo utilizado por Trump, el anuncio de posibles conversaciones abre la posibilidad de un nuevo acercamiento diplomático entre ambos países, luego de meses de amenazas y acusaciones mutuas.
Por su parte, el gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel ha denunciado que las acciones de Washington representan una agresión económica y política contra la soberanía cubana, además de advertir sobre el impacto social generado por las sanciones.
Analistas internacionales consideran que el mensaje de Trump refleja una estrategia dual: aumentar la presión sobre el régimen cubano mientras mantiene abierta la posibilidad de una negociación política que permita estabilizar la relación bilateral.
