El 22 de junio de 1941 es una de las fechas más trágicas y dolorosas de nuestra historia. Este año [2026] se cumplen 85 años desde el inicio de la Gran Guerra Patria (1941-1945).
Los nazis atacaron pérfidamente a la Unión Soviética, y planearon apoderarse del país y de sus inmensos recursos, destruir por completo nuestra cultura y nuestro patrimonio histórico y, finalmente, exterminar, esclavizar y cometer un genocidio contra todo el pueblo multinacional soviético, es decir, contra todos los pueblos, naciones y etnias de la Unión Soviética.
Para llevar a cabo estos objetivos criminales, fueron reunidas fuerzas de toda Europa. Parecería que los estrategas nazis habían tenido en cuenta todo minuciosamente. Excepto una sola cosa: lo que se conoce como el carácter ruso y la fuerza de espíritu del pueblo soviético.
1.
Estas cualidades se manifiestan con especial fuerza en los momentos más difíciles para la patria Nuestro pueblo se interpuso como un muro en el camino del enemigo y demostró que la lealtad a la patria es el valor supremo, capaz de unir a millones de personas.
Recordamos la incomparable tenacidad de los soldados, marineros y oficiales, la abnegación de los miembros de la milicia popular, los guerrilleros y los clandestinos, así como los enormes esfuerzos de la retaguardia, la ciencia, la industria y los trabajadores rurales.
El frente y la retaguardia estaban unidos. El auténtico patriotismo, el valor y la abnegación del pueblo lo elevaron por encima del enemigo, le dieron fuerzas y fortalecieron la fe en la victoria ¡Fue conquistada, ganada con sufrimiento y lograda!
Todo esto perdura en las historias familiares, en los corazones de nuestros hijos, nietos y bisnietos. En la memoria de cada uno de nosotros.
Inclinamos la cabeza ante los caídos en combates. Ante aquellos que fueron torturados durante la ocupación y en cautiverio, ante quienes murieron de hambre en el Leningrado sitiado y en otras ciudades y pueblos asediados. Ante todos los que dieron su vida por la patria, por Rusia. Inclinamos la cabeza ante la memoria de hijos, hijas, padres, madres, abuelos, bisabuelos, maridos, esposas, hermanos, hermanas, familiares y amigos.
Se declara un minuto de silencio.
La gran hazaña de la generación de vencedores inspira a los soldados que hoy cumplen misiones en el marco de la operación militar especial. Se enfrentan a una fuerza agresiva que cuenta con el armamento y el apoyo de todo el bloque de la OTAN. Y, a pesar de ello, nuestros héroes siguen adelante.
Junto a los soldados rusos están los trabajadores y diseñadores, los ingenieros, los científicos y los inventores. Siguen las tradiciones de sus predecesores, basándose en la experiencia de combate moderna, crean modelos de armamento avanzados y únicos, y ponen en marcha su producción en masa.
Pero por mucho que cambien la tecnología y las formas de librar la batalla, lo esencial permanece inalterable: el destino del país lo forjan las personas: los combatientes y los trabajadores de las fábricas, los empleados de las empresas agrícolas, los armeros y los corresponsales de guerra, los médicos y los maestros, los profesionales de la cultura y los clérigos, los voluntarios, los empresarios y los filántropos. ¡Todos los ciudadanos de Rusia!
La garantía del éxito es nuestra fuerza moral y ética, nuestro valor y nuestra valentía, nuestra unidad y nuestra capacidad para soportar todo. ¡Para superar cualquier prueba!
Tenemos un objetivo común. Cada uno aporta su contribución personal a la victoria Esta se forja tanto en el campo de batalla como en la retaguardia.
¡Estoy firmemente convencido de que nuestra causa es justa! ¡Estamos juntos! ¡La victoria siempre ha sido y siempre será nuestra!
¡Gloria al pueblo vencedor! ¡Gloria a los veteranos! ¡Gloria a las FFAA de Rusia! ¡Feliz día! ¡Feliz Día de la Victoria! ¡Hurra! Sputnik