Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Es seguro que en el gobierno federal y en Morena tienen más interés en encontrarle salidas al laberinto jurídico en el que los involucró Rubén Rocha que en recordar que hoy “las armas de México se vistieron de Gloria”.
Quizá ni siquiera el trepador -ignoro porque algunos de sus compañeros políticos del pasado lo llaman así- que gobierna Puebla tenga idea clara de lo que representó para Napoleón III la derrota de su ejército, en ese entonces considerado “el mejor del mundo” -no conocían a los vietnamitas ni a los iranís- y si bien se ganó una batalla se perdió la guerra. Hay que admitirlo. Y punto.
Le comenté al principio de esta entrega la preocupación que representa la muy probable solicitud de extradición del mandatario con licencia que desde el poder federal se ordenó el cierre de filas para mostrar la “inocencia” de quien es acusado de conspiración criminal, narcotráfico y tráfico de armas de alto calibre, entre otros de la docena de imputaciones que le formula el fiscal federal del Sur de Nueva York.
La primera defensa del lunes -y será de todos los días con diferentes argumentos- corrió a cargo de la “gran abogada” y nueva consejera jurídica de la Presidencia de la República, Luisa María Alcalde quien, si se tratara de una clase en el salón escolar, no habría pasado el examen de parte de los alumnos.
Desde el momento en que se conoció la acusación, el texto de la petición confundió a los funcionarios mexicanos que cobran por representar al país en las embajadas y en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores. El novatón -también ignoro quien le aplico el adjetivo- que está al frente de la política exterior, debió apellidarse Pilato y no Velasco, porque se lavo las manos y aventó el paquete a la Fiscalía General de la República en donde el engrudo se les hizo bolas a los fiscales, sobre todo, al vocero Ulises Lara.
Si el texto de la petición del Departamento de Justicia y entregado por el embajador estadounidense a la SRE, es preciso y conciso: se solicita la detención provisional de Rubén Rocha Rocha con fines de extradición.
De acuerdo con el tratado bilateral, el fiscal acusador tiene 60 días para acompañar las pruebas que permitan la extradición. Si no se cumple con el requisito, el acusado se queda a disfrutar de las
Aguas de la mejor playa de la entidad: Teacapán.
La narrativa oficial es una: se emitirán opiniones cuando la Fiscalía General informe de las indagatorias y ha lugar la solicitud de Estados Unidos. Es decir, se trata de ganar tiempo y apostarle al olvido.
Mientras, hay que hacerle al tío lolo y hurgar en las tesis sobre extradición, los motivos que se pueden y deben aceptar y las acciones legales para impedirlo.
La debutante como consejera jurídica por sus explicaciones, pareció haber nacido en Puebla.
La repetición de los mismos argumentos, conocidos ampliamente y nada nuevo. Todo siguió igual.
La segunda defensora de oficio, fue la secretaria general de Morena, Carolina Rangel, quien informó que el partido esperará los resultados de la Fiscalía General de la República (FGR) antes de determinar si la Comisión de Honestidad y Justicia inicia un proceso interno contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
¿Quién saldrá a defender al personaje del que todo mundo habla por su relación con los chapitos, no con sus gobernados?
Dicen en el gobierno y en Morena que su filosofía, la humanista, los llevó siempre a no mentir, no robar y no engañar.
Me pregunto si no es engañar desdeñar lo que otros opinan y solamente prevalece la mentira que defiende a la “víctima de los extranjeros” o hunde al adversario.
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
