LOS BIENES RAÍCES EQUIVOCADOS 

 

(PARTE III) 

 

ARQ. ESTEBAN MOLET GURRERA 

 

EL VALOR DEL TERRENO LO DA EL USO DEL TERRENO 

Pues sí, el valor de un terreno efectivamente lo da el uso del suelo, en palabras llanas, se dice que los metros cuadrados de diferentes usos que se le pueden poner encima a un terreno, es lo que le da valor a ese terreno, y no solo el uso bien equilibrado conforma al mercado y la cantidad de metros cuadrados de esos usos, porque si se tiene un muy buen uso, pero los metros cuadrados son mínimos, tampoco se obtendrías un buen resultado. 

Por ejemplo, en vivienda plurifamiliar, un terreno bueno puede valer desde un 10% hasta un 30% del valor de venta según la ubicación. 

Si un terreno tiene un precio real de $10,000,000.00 y se pueden hacer 10 viviendas, seguramente cada piso tendrá una carga de valor de $1,000,000.00; si la zona acepta viviendas de $5,000,000.00, el valor del terreno equivaldría a un 20% del valor de venta y estaría dentro de los parámetros inmobiliarios correctos. 

El uso del terreno siempre debe coincidir con el mercado y, sobre todo, con el nivel socioeconómico en cualquier uso, ya sea habitacional, residencial, corporativo, comercial e industrial. 

SATISFACCIÓN TOTAL DE LAS PARTES 

Algo difícil de equilibrar en bienes raíces, es equilibrar la satisfacción de propietarios, vendedores y compradores, sobre todo en lo concerniente al peso de compra-venta en las condiciones de mercado y en las condiciones de pago, de modo que se satisfaga 100% a ambas partes. Para mí, eso es ganar-ganar, pues de la satisfacción plena de las partes: propietarios, vendedores y compradores, seguramente obtendremos 2 aliados más y recomendaciones para nuevas operaciones o nuevos negocios. 

Lograr esto es el 100% de los objetivos de un asesor, vendedor de bienes raíces; no es suficiente que solo una parte quede 100% satisfecha: al final de la operación; el propietario no satisfecho, posiblemente, tendrá un motivo para quejarse por haber vendido barato, y el comprador dirá por otro lado, que compró caro, aunque hayan cerrado la operación y, muy probablemente, terminarán ambos por culpar al asesor inmobiliario por no haber defendido sus intereses en forma eficiente y contundente. 

Esto muestra que al tener felices a las partes mencionadas, se tendrá por consecuencia que el asesor estará más feliz y orgulloso de haber logrado este gran objetivo. 

 

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