A Vola Paso
Por Jesús MICHEL NARVÁEZ
Acusación formal y el naipe que forma parte de los cimientos del poder político en México, se menea peligrosamente y amenaza con ceder a la presión.
Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa por la bendición de Andrés Manuel López y el acuerdo con “los chapitos”, ya fue acusado por el fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, y el administrador de la DEA, Terrance C. Cole por los presuntos delitos de narcotráfico, asociación delictuosa y posesión de armas, incluidos dispositivos destructivos.
Casi simultáneamente de conocerse la acusación, la embajada de Estados Unidos en México solicitó a la Secretaría de Relaciones Exterior la extradición de Rocha Moya y 9 funcionarios y exfuncionarios de la actual administración sinaloense.
La respuesta de la SRE a cargo de Roberto Velasco -con sus 38 años de vida y experiencia relativa en el manejo diplomático- fue a través de un comunicado oficial emitido por la misma SER en el que se informó que se solicitaron varias órdenes de extradición por parte de las autoridades de EUA, sin embargo, éstas no cuentan con pruebas para determinar la responsabilidad de los señalamientos.
¿Diplomática respuesta?
La acusación en contra de Rocha Moya pareció una selección de las autoridades de Estados Unidos por, quizá, considerarlo el eslabón más débil de la cadena de corrupción y complicidad con los criminales.
La respuesta del gobierno federal, porque en la SRE solamente se atienen órdenes, deja en claro que seguirá defendiendo al gobernador.
Es probable que Rocha Moya, a quien el administrador de la DEA inculpa de haber pactado con el crimen para ganar las elecciones mediante el secuestro de los adversarios, haya hablado con sus “superiores” y le haya cantado al país: si caigo yo, caen ustedes.
Si es así, Rocha es el siguiente en sufrir un accidente carretero, aéreo o enfermedad: ataque al corazón.
