El rechazo a las reformas antipopulares y medidas neoliberales de Javier Milei sigue creciendo en Argentina. Una encuesta de la consultora Zentrix divulgada este domingo indica que el nivel de desaprobación a la gestión del libertario escaló a 60.6% en abril, mientras continúa subiendo su imagen negativa.
El sondeo, con consultas del 11 al 18 de abril a unas 1.600 personas en todo el país y un margen de error de ± 2.48%, revela que aumentó el nivel de desaprobación respecto a la medición de marzo (53.3%). A la vez, el nivel de aprobación del mandatario descendió de 44.4% en febrero a 38.5% en marzo y a 33.1% en abril.
Entre los factores están el creciente cuestionamiento de su política económica, las causas judiciales que enfrenta su jefe de gabinete Manuel Adorni y los episodios y sospechas de corrupción, incluido el escándalo $LIBRA.
Milei hizo campaña y avanzó al poder en 2023 con su discurso «anticasta» y presentándose como «antisistema» frente a la «élite política». El sondeo de Zentrix revela que un 66.6% de los consultados piensan que ha terminado siendo «de la casta», lo que refleja no solo un desgaste en la percepción de su gestión concreta, sino en su capital simbólico.
El deterioro en la imagen del Ejecutivo coincide con las denuncias que desde mediados de marzo se centran en el patrimonio de Adorni (con una imagen negativa de 73.9%), por sus gastos en viajes suntuosos al exterior y la compra de propiedades, operaciones bajo investigación judicial.
La percepción de corrupción sistémica en el gabinete está al alza. Un 60.2% de los encuestados considera que las denuncias de corrupción reflejan un problema general del Gobierno.
«La corrupción aparece como el principal desafío del país, incluso entre quienes votaron al oficialismo en 2025, por encima del desempleo, la inflación o el salario, lo que muestra que el problema ya perfora al propio universo simbólico del mileísmo», observó la consultora.
Añadió en su informe que «la sociedad empieza a percibir una contradicción entre el relato fundacional del mileísmo y la forma en que hoy se interpreta su ejercicio del poder».
Según Zentrix, Milei, quien el jueves pasado dijo que planea competir por la reelección en 2027, conserva un núcleo de apoyo, pero fuera de ese núcleo «el veredicto social se volvió mucho más severo».
La gestión económica, otra de las banderas de Milei, también está en entredicho. Un 81.6% de los encuestados dijeron que en los últimos seis meses debieron descartar algún tipo de gasto familiar, desde consumos no esenciales hasta rubros básicos como alimentos, salud y servicios.
En esa área, un 28.8% debió reducir gastos básicos (comida, atención médica o pago de servicios); un 24.9% recortó compras habituales del hogar y un 27.7% redujo salidas, ocio o gastos no esenciales. Solo un 17.8% dijo no haber tenido que contraer gastos.
«Cuando un 86.6% siente que su salario no le gana a la inflación y un 60.4% afirma que sus ingresos le alcanzan solo hasta el día 20 del mes, la tolerancia social frente al ajuste empieza a depender cada vez más de la credibilidad del Gobierno. Y ahí es donde las denuncias por corrupción adquieren un efecto mucho más corrosivo», apuntó Zentrix.
Sobre el ajuste de Milei, Página 12 publica este domingo que durante el primer trimestre de 2026 el Gobierno nacional volvió a registrar y a exhibir «de modo celebratorio» el superávit fiscal, pero el dato es paradójico en un contexto de caída real de la recaudación, continuidad del recorte sobre las partidas claves del gasto público y aumento silencioso de la deuda.
«Lejos de expresar solidez, y en el marco de un ajuste brutal, el resultado fiscal luce como un esquema cada vez más frágil», dijo el rotativo y añadió que «la principal carta que puede mostrar el Ejecutivo frente al FMI se diluye, en medio del deterioro de la actividad económica y la inestabilidad de las reservas».
Mientras los abultados vencimientos de deuda en moneda extranjera y la sangría de divisas provocada por el atesoramiento minorista tensionan las cuentas del Banco Central, la capacidad recaudatoria cae y en simultáneo se profundiza el recorte sobre políticas sociales, educativas y de obra pública.
Según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp) sobre la Ejecución presupuestaria en el trimestre, los ingresos totales del sector público nacional retrocedieron un 5.1% real interanual y el gasto total se redujo en 5.4%.
Como resultado, el Gobierno informó un superávit financiero de 1.7 billones de pesos, equivalente al 0.2% del PIB, señala el Ipypp, que menciona la caída en la recaudación fiscal, la profundización de los recortes y el alza del peso de los intereses.
Las metas acordadas con el FMI refuerzan la presión hacia una mayor contracción del gasto, pero esta «dinámica difícilmente pueda sostenerse en el tiempo con altísimo costo social», porque «no hay ajuste que alcance», dijeron a Página 12 desde el Ipypp.
Fuente: Agencia – El Destape – Página 12
Foto EFE
