Tomar café…

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Tomas café y platicar con dos personas de tu misma edad, no es fácil y menos coincidir con situaciones poco entendibles que han llevado al país, en los últimos 7 años, a resquebrajarse desde los cimientos y con el riesgo del desplome por falta de estructuras sólidas.

Tres hombres de la misma generación y con diferencia de edades de apenas dos meses, pero todos con los 78 que muestran orgullosos, caminando sin apoyo de ninguna especie, rectos de espalda, paso rápido -en lo que cabe- y con proyectos sobre la mesa, coinciden en la necesidad de mirar con frialdad las elecciones del 2027, en donde la parte fundamental para esperar una reconstrucción es la renovación de la Cámara de Diputados.

Cuando se cuenten los votos, por supuesto habrá inconformidades. Dice la leyenda -así deberá definirse ya- que en democracia se gana por un sufragio. En México, se pierde por “35 millones” del pueblo “bueno que nos otorgó el poder”. Son las matemáticas que no surgen de estudiarlas y aprender de Pericles y Tales de Mileto.

Los que reunimos no somos nostálgicos ni recurrimos al pasado para calificar positivamente o descalificar porque, todo es culpa de Calderón. No. Sin embargo, revisar logros y observar fracasos, nos llevó a no tener punto de referencia para comparar.

Construir es un arte. Con lleva inteligencia, capacidad, conocimiento, amor por lo que se hace.

Destruir es el privilegio de los poderosos e ignorantes que pretenden borrar el pasado para instalar su presente y mañana sea el pretérito que le gente reconozca.

¿Era México hace 100 años o peor?

¿Cuál sería el punto de referencia?

Cada siglo, cada década, cada lustro, tiene lo suyo. Como lo registran los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos y los segundos. Decir que el país era superior con Porfirio Díaz que con Andrés Manuel López, sería y es un acierto. Porque mientras uno construyó futuro, el otro se quedó en el pasado, en el malo, en el que los mediocres se recrean. Y habría necesidad de viajar en la nave que transporta al pasado o al futuro, para entender que la comparación tendría que revisarse en el número de pobladores, en la infraestructura con la contaba y la necesidad cotidiana.

De acuerdo con los datos del segundo censo en México, realizado el 28 de octubre de 1900 dio como resultado una población de 13 545 462 habitantes.

Hoy se ha multiplicado por 10. Esa fue la población que gobernó el dictador Díaz. Por lo menos la registrada en la última década del siglo anterior.

¿Qué hemos perdido en el Siglo XXI?

Es un cúmulo de acciones que nos ha privado de ciertos espacios que, probablemente, serían condenados por el San Oficio. Más allá de la queja, que de ninguna manera es nostalgia, hace 7 décadas este país tenía promisorio futuro. No se trata de negar la recuperación.

Sin embargo, cuando tres de la misma edad, que se conocen menos de lo que se supone -dos llevan un lustro y el otro, una vida con uno de ellos y apenas unas horas con el otro- coinciden en la necesidad de restaurar algo fundamental: el ánimo para salir adelante. Por algo será.

De lo que estamos seguros los tres: los políticos perdieron la decencia y la dignidad. La corrupción devora la democracia y el abuso de poder cierra los espacios de la libertad.

También nos quedó claro volver a reunirnos. Hay coincidencias y diferentes puntos de vista.

Somos, pues, tres demócratas.

E-mail: jesusmichelnarvaez266@gmail.com, jesusmichelmp@hotmail.com y en Facebook como Jesus Michel

X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.

 

 

 

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