El cierre de Ormuz, provocado por la guerra desatada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, mantiene bloqueado el tránsito del 21% de la producción global de petróleo y esta acción desestabiliza la economía mundial.
Las bolsas europeas abrieron este miércoles 22 de abril con avances moderados tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump de extender la pausa en los combates, aunque la incertidumbre persiste entre los inversores.
En París, el indicador Cotation Assistée en Contin (CAC 40) que rastrea el rendimiento diario de las 40 empresas francesas con mayor volumen de negociación entre las 100 principales que cotizan en la bolsa parisina realizó un avance del 0,33 por ciento, mientras que el Deutscher Aktienindex (Dax) de Frankfurt Alemania progresó un 0,50 por ciento y el Financial Times Stock Exchange Milano Indice Borsa (FTSE MIB) de Milán Italia un 0,31 por ciento.
Por su parte, el Financial Times Stock Exchange 100 Index (FTSE 100) de Londres, Inglaterra condicionado por la volatilidad del mercado energético, subió apenas un 0,07 por ciento en una jornada marcada por el clima de inestabilidad global.
A pesar de la tregua, el escenario continúa siendo impredecible debido a la decisión de Washington de mantener el bloqueo naval contra Irán. Teherán denunció esta medida como un acto de guerra y descartó acudir a una nueva ronda de conversaciones en Pakistán, advirtiendo que no negociará bajo presión tras la intercepción de uno de sus buques por la marina estadounidense.
La postura firme del país persa refuerza la tensión en el Estrecho de Ormuz, punto estratégico para el comercio internacional de hidrocarburos. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada militar que agrave el impacto económico mundial.
En ese sentido, la política hostil de Washington en el Oriente Medio genera no solo una crisis económica sino multidimensional que vincula la inestabilidad energética con una inminente emergencia alimentaria global.
Mientras la interrupción en el suministro de crudo amenaza la estabilidad de los mercados financieros y el desarrollo de los pueblos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó sobre los riesgos catastróficos que representa el bloqueo naval impuesto por Donald Trump en el Estrecho de Ormuz.
Según el organismo, entre el 20 y el 45 por ciento de las exportaciones de insumos agroalimentarios clave dependen de este paso estratégico, lo que convierte la agresión estadounidense en un factor de desestabilización que pone en peligro la supervivencia misma de las naciones más vulnerables.
En ese sentido la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán pone en peligro el suministro global de fertilizantes y energía, lo que podría generar una inflación de precios similar a la registrada durante la pandemia de la COVID-19. El Economista Jefe de la FAO, Máximo Torero, afirmó que el tiempo apremia para los países más pobres, quienes tienen mayor riesgo de escasez ante los calendarios de cosecha.
De mantenerse las restricciones, la producción agrícola disminuirá debido a la falta de insumos, provocando menores rendimientos para finales de este año y el 2027. Torero advirtió que los agricultores podrían verse obligados a destinar tierras a biocombustibles para aprovechar los altos precios del petróleo, lo que reduciría aún más la oferta mundial de alimentos básicos.
Para evitar una catástrofe, la FAO realizó un llamado a las instituciones multilaterales para financiar a las naciones en riesgo y garantizar el acceso a fertilizantes. David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria, precisó que la diferencia entre una crisis de insumos y un desastre total radica en las medidas preventivas que se tomen de inmediato.
El organismo propone utilizar mecanismos de financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que los países afectados obtengan suministros rápidamente sin generar competencias distorsionadas por subsidios. Telesur
