La Violencia en Tabasco: la Vieja Política y el Crimen Organizado

POR CARLOS BARRACHINA LISÓN Y LUZ CELINA CAMARENA ROMERO*

 *Zonas Utilizadas Para las Ilegales

Acciones del CJNG

*Detenciones de Líderes Criminales

Cobraron Venganza

*El General Víctor Hugo Chávez Pago

el Precio y Encarcelado

*Javier May lo Relevó y fue Enviado a

Colima al Frente de la GN

*Tabasco no es un Estado Cualquiera: es

Atractivo Para el Huachicol

*Se Combinan Delitos de Extorsión, Robo de

Hidrocarburos y Control de Plazas

 La detención de Hernán Bermúdez Requena, alias “El abuelo” el 12 septiembre del 2025 y su deportación desde Paraguay, atrajo al escenario nacional, la idea de que Tabasco se encuentra en medio de un gran problema de violencia. Además, evidenció la relación entre poder político y crimen organizado, al remarcarse la cercanía de Bermúdez con Adán Augusto López Hernández.

Desde el final del dominio de los Zetas, en torno al año 2014 o 2015, en Tabasco, la violencia no ha sido excepcionalmente alta; salvo en casos puntuales, como en Macuspana en 2016 y 2021, Huimanguillo entre 2017 y 2020, Paraíso en 2018, Villahermosa en 2019, y Cárdenas y Tenosique los años 2020 y 2021. En la actualidad el antiguo control de los Zetas, que tantas situaciones de terror y violencia generó, ha sido trasladado paulatinamente al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que encontró en “La Barredora”, una organización local, ligada al gobierno y al poder, que les fue útil durante el tiempo que duró la relación. Ello se mantuvo hasta que los problemas internos de “La Barredora”, detonaron a finales del 2023 y complicaron un año 2024 que fue muy sangriento.

El gobierno se vio obligado a cerrar el capítulo de “La Barredora”, con la detención de la mayoría de sus líderes y con la creación de una fuerza de reacción rápida, para combatir frontalmente a los integrantes de los grupos del crimen organizado. Los homicidios superaron en el 2024, tasas de 30 y 40 por cien mil habitantes y el número de desaparecidos se incrementó de 182 en 2022, a 368 en 2023 y 634 en 2024.

La situación geográfica de Tabasco hace que sean varios los giros delictivos que se desarrollan de forma habitual en la región. La presencia de la industria petrolera y la frontera con Guatemala, facilita que actividades como el huachicol, el tráfico de combustible, el robo de gas LP, el cobro de piso, el paso de migrantes, el contrabando de fauna silvestre, de drogas y armas, entre otras, se den en el contexto de este corredor.

CON “EL ABUELO”

CRECIÓ EL CRIMEN

Hernán Bermúdez Requena fue secretario de seguridad pública de Tabasco entre 2019 y 2024 en la administración de Adán Augusto López, cuando éste era gobernador de la entidad. Bermúdez era además el líder de “La Barredora”, un grupo del crimen organizado, que colaboraba con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pero que finalmente se distanció y enfrentó.

El dominio en Tabasco de “La Barredora” se rompió el 22 de diciembre de 2023, en lo que se conoció como el “viernes negro”. Ese día hubo bloqueos carreteros, quema de vehículos, balaceras y motines en penales. El saldo fue de dos personas muertas y tres heridas. Este estallido se debió a las luchas entre diferentes líderes de “La Barredora”. A esta violencia, siguió el 5 de enero de 2024, en plena venta del día de Reyes Magos, una ola de asaltos de personas encapuchadas con armas cortas y largas, a por lo menos una decena de comercios de Villahermosa.

Después de la violencia desatada en esos días, el gobernador interino Carlos Merino Campos, nombró en febrero del 2024 al general Víctor Hugo Chávez Martínez, como secretario de Seguridad del Estado.  Desde el momento de su nombramiento, y con el cambio de la política de protección a “La Barredora”, el general Chávez fue golpeado en diferentes medios de comunicación, y se colocaron varias “narcomantas”, señalándolo de tomar partido a favor del CJNG.

Al iniciarse las detenciones de integrantes de “La Barredora”, se intensificaron las acciones de violencia en la calle. A finales del 2024 la violencia se agravó. En noviembre murieron 6 personas acribilladas en la discoteca “DBar”, y en enero del 2025 perdieron la vida 7 en un ataque contra el restaurante “La Casita Azul”.

En febrero de 2025, el general fue sustituido por el gobernador May, asumiendo la coordinación de la Guardia Nacional en Colima y en junio de ese mismo año fue detenido, acusado de abuso de poder, abuso sexual agravado y violación.

El gobernador de Tabasco se apresuró a señalar que la detención del militar en Colima, no tenía nada que ver con la dinámica política de la entidad. Sin embargo, el hecho de que Chávez sea el militar de más alta grado, que ha sido acusado de este delito en México, se vuelve trascendente; los tiempos en los que se produce su destitución y detención y los modos y estilos en las que se mueven las venganzas en la “vieja política” en México, hace que sea válido el cuestionamiento. Se ha de aclarar si nos encontramos frente a una venganza política, sobre un funcionario público, que afectó los intereses de personajes políticos importantes, o ante un caso de ejercicio legítimo de defensa jurídica de una víctima de un delito sexual.

Durante la administración del general Chávez iniciaron las detenciones de integrantes de “La Barredora”.  El 31 de octubre 2024, Norberto “N”, alias “El Peje”, fue capturado en un enfrentamiento en Paraíso, y en los siguientes días de detuvieron 11 personas y se aseguran vehículos, armas, municiones. El 22 de enero de 2025, se detuvo en Cholula, por miembros de la Guardia Nacional, a Carlos Tomas “N”, alias “El Tomasín”, uno de los líderes más importantes de “La Barredora”. Ello generó enfrentamientos entre elementos de seguridad y delincuentes en Tabasco; el incendio de vehículos y locales comerciales y la aparición de cadáveres con signos de tortura y narcomensajes.

Justo después de estas detenciones, aparecieron varios carteles con mensajes amenazantes dirigidos al general Chávez Martínez y a otros jefes policiacos. El gobernador May sustituyó al general Chávez y en marzo creó la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica (FIRT) “Olmeca”, que se presentó como “un agrupamiento de élite creado por el Gobierno de Tabasco para reforzar la estrategia estatal de seguridad mediante operaciones coordinadas entre corporaciones estatales y federales, con énfasis en inteligencia, reacción táctica y presencia territorial”.

A partir de este momento empezaron a ser detenidos la mayoría de los lideres de “La Barredora”. En marzo el expolicía, Francisco Javier Custodio Luna, conocido como “El Guasón”. El 23 de julio, en Jalisco, Ulises Pinto Madera, alias “El Mamado”, otro expolicía, que era el segundo al mando de la Barredora. El 29 de julio del 2025 en Puebla, Ángel Javier N. alias “El Kaiser” o “El Angelito”. A finales de septiembre 2025, en Jalisco, Gustavo Botello Gutiérrez, alias “Viejón”. El 4 de octubre Guadalupe Luna Hernández alias “El coyote”, es detenido en Villahermosa y el 14, cae en Centla, Humberto Torres Camacho, alias “Beto Coca” y Luisa Irasema N., alias “La Señora”.

El ejercicio de la violencia en Tabasco se puede ordenar en las siguientes zonas: Centro Metropolitano, Chontalpa y corredor petrolero, Pantanos y costa fluvial, Sierra y Ríos, y Frontera y Usumacinta.

LA ZONIFICACIÓN

DELINCUENCIAL

El Centro Metropolitano concentra percepción de inseguridad, extorsión urbana, narcomenudeo y episodios de alto impacto en Villahermosa. La Chontalpa aparece como un espacio donde convergen petróleo, huachicol, economías de extorsión, puertos e infraestructura estratégica, y donde se situó el núcleo operativo de La Barredora. Sierra y Ríos reúnen municipios de altísima volatilidad histórica, como Macuspana, donde una sola coyuntura puede disparar tasas extraordinarias como pasó en 2017 o 2021. La frontera y la cuenca del Usumacinta, por su parte, deben leerse más por movilidad y corredores que por volumen constante de homicidios: son municipios estratégicos para flujos de personas, combustible y mercancías.

Esta zonificación territorial responde a la lógica de los datos y a la geografía criminal/operativa del estado. El Centro Metropolitano agrupa a Centro y Nacajuca como un espacio urbano y periurbano con fuerte interacción cotidiana y concentración de servicios, población y actividad económica. La Chontalpa y corredor petrolero incluye Cárdenas, Comalcalco, Cunduacán, Huimanguillo y Paraíso, municipios atravesados por rutas estratégicas, actividad petrolera o logística, mercados urbanos relevantes y proximidad con Veracruz y Chiapas. Pantanos y costa fluvial se concentra en Centla, que tiene un perfil distinto, menos letal en promedio, pero con riesgos de conectividad y vulnerabilidad hidrográfica. Sierra y Ríos agrupan Macuspana y Emiliano Zapata, con alta volatilidad histórica y conexión hacia Chiapas y Campeche. Finalmente, Frontera y Usumacinta integra Balancán y Tenosique, cuya importancia no reside solo en su volumen de homicidios, sino en su posición en flujos fronterizos, movilidad migratoria y corredores de mercancías.

Tabasco no es un estado cualquiera: es un territorio con actividad petrolera histórica, instalaciones estratégicas y puertos que lo vuelven muy atractivo para el robo, transporte o comercialización ilícita de combustibles. En municipios como Huimanguillo, Cárdenas, Comalcalco y Paraíso se combinan delitos de extorsión, robo de hidrocarburos y control de plazas y son los espacios en donde la violencia reciente ha sido más persistente. Por otra parte, Tabasco es un punto de tránsito para personas migrantes y ha llegado a concentrar más de la mitad de las detenciones de migrantes irregulares del país. Este dato importa porque la movilidad de personas crea un mercado complementario para redes que también extorsionan, secuestran o cobran por “dejar pasar”.

El caso de “La Barredora”, evidencia las relaciones de la “vieja política”, con el crimen organizado. El desenlace, sin embargo, no garantiza el control del Estado sobre un territorio tremendamente atractivo para el crimen organizado. De hecho, indica lo contrario.

La información disponible parece confirmar que el CJNG fue el vencedor de un pulso en el que la clase política local evidenció sus nexos oscuros. Los discretos números de violencia homicida (exceptuando el 2024), por otra parte, nos señalan que la plaza no se encuentra en conflicto entre diferentes grupos del crimen organizado, y parecen marcar una tendencia a la estabilidad. Ni siquiera el incremento del paso de migrantes entre el 2021 y el 2024, generó un reacomodo de grupos delictivos, como sí pasó en Chiapas.

*Investigador en El Colegio de la Frontera Sur

*Doctorante en la Universidad de Salamanca

 

 

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