Díaz-Canel: Cuba es un Estado amenazado que no se rinde, que resiste y vencerá

Pueblo cubano conmemora el 65 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución. Los actos devienen muestra de respaldo masivo al socialismo y de disposición a resistir una agresión de EE.UU.

Ante miles de cubanos que respaldaron a la Revolución, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, rechazó la hostilidad del Gobierno de los EE.UU., manifiesta a través de un bloqueo económico, comercial y financiero de más de seis décadas para estrangular la economía, y de crecientes amenazas de agresión militar a partir de una narrativa cínica que cataloga a la nación caribeña como Estado fallidoya empleada para desestabilizar y atacar otros procesos revolucionarios.

El jefe de Estado encabezó el acto conmemorativo por el aniversario 65 del carácter socialista de la Revolución Cubana, hecho histórico que mostró la radicalización del proceso de transformaciones posteriores a 1959 y que mostró la disposición del pueblo organizado a defender sus conquistas con las armas y la determinación a dar la vida por preservarlas.

Ratificó que los revolucionarios cubanos darán pelea por defender la soberanía y la independencia. «El carácter socialista de nuestra revolución no es una frase del pasado, es el escudo del presente y la garantía del futuro. Cuba no se rinde. Aquí no se rinde nadie; aquí, como dice la canción, fuego vamos a dar«, afirmó.

Evocó la épica de los días de Girón y los momentos imborrables en que, ante miles de milicianos que levantaban sus fusiles, el líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, dijo: «Compañeros obreros y campesinos, esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida«.

Durante el acto se recordó otra frase memorable de Fidel aquel día, a pocas horas de ocurrir la agresión mercenaria por Playa Girón: «Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba (…) Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”.

Al trazar un paralelo entre las amenazas de entonces y las de ahora, generadas por ese enemigo de la humanidad que es el imperialismo yanqui, Díaz-Canel destacó la firmeza y el heroísmo de los cubanos para defender su Revolución. Señaló que «el pueblo cubano marchó de aquí para el combate y del combate a la victoria» y «le propinaría menos de 72 horas después la primera gran derrota del imperialismo en América«.

Solo la viril respuesta que dieron las cubanas y los cubanos de entonces, refirió: «Los mercenarios se disponían a lanzarse contra la nación que los vio nacer, convencidos de que nada podría contra el amparo que les garantizaba el imperio. Pero la historia sería implacable con ellos. Esperaban miedo y encontraron coraje. Apostaron a la traición y los enfrentó un pueblo unido. Se creyeron sus mentiras y los esperó la verdad con los fusiles listos y entonando las notas del himno de Bayamo».

No faltó durante la movilización el repudio a la criminal guerra económica de la Casa Blanca contra Cubacausante de tantas privaciones y sufrimientos al pueblo trabajador, implacable con las familias, cuyos daños totales superan los 170.677 millones de dólares y que perjudica más al país que cualquier error en la construcción socialista que autocríticamente los cubanos reconocen.

«Pero mientras se mantenga el bloqueo como hogar apretado al cuello de la economía —dijo el Presidente cubano—, nadie podrá negar, y lo repito, nadie podrá negar su culpa absoluta en el dolor de las familias cubanas. El principal causante de nuestros problemas es el bloqueo genocida del gobierno de los Estados Unidos contra nuestro pueblo«.

Díaz-Canel reflexionó: «Para esconder el carácter genocida y multidimensional del bloqueo de seis décadas, que asfixia a todo el pueblo y solo puede llamarse embargo en los papeles de quienes lo aplican, se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica, Cuba como Estado fallido«.

Frente a ese discurso malintencionado que difunden Trump y Rubio para justificar una agresión militar o una intervención disfrazada de «operación humanitaria», el jefe de Estado manifestó: «Cuba no es un Estado fallido, Cuba es un Estado cercado, Cuba es un estado enfrentado a una agresión multidimensional, guerra económica, bloqueo recrudecido y bloqueo energético, Cuba es un Estado amenazado que no se rinde. Y a pesar de todo, y gracias al socialismo, Cuba es un Estado que resiste, crea, y no lo duden, un Estado que vencerá«.

Asimismo, dejó claro que pese a la disposición a dialogar con los EE.UU. para resolver las diferencias en la relación bilateral, existe el peligro de una invasiónInstó a los cubanos a estar listos para tomar las armas y combatirla si llegara a ocurrir. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla, consideró. «Fidel es esa convicción de que un pueblo unido puede derrotar a un imperio», acotó mientras evocaba que es el año del centenario del líder revolucionario.

Ratificó que Cuba cree en el diálogo y en el poder extraordinario de la paz. Se dirigió a la opinión pública estadounidense y la invitó a pensar «en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones, cuando hay tanto que podemos hacer juntos».

Asimismo, convocó a «un movimiento nacional a internacional de solidaridad, que lleve a cada rincón del planeta la verdad de Cuba, el sufrimiento del pueblo por acciones del bloqueo, y guerra económicamente multidimensional, agravada por el bloqueo energético, lo que califica de genocidio por los niveles extremos de privaciones a los que estamos sometidos todas las cubanas y todos los cubanos».

La proclamación del carácter socialista de la Revolución se produjo el 16 de abril de 1961, durante las honras fúnebres de las víctimas de bombardeos perpetrados el día anterior por EE.UU. contra distintos puntos del territorio nacional, con saldo de víctimas mortales y heridos. Estos ataques fueron el preludio de la invasión de una brigada mercenaria por Playa Girón, que fue armada y entrenada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Ante la multitud que aquel día se congregó para decir adiós a los caídos, cerca del cementerio Colón, en La Habana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz llamó al proceso de cambios impulsados por los obreros, los campesinos y los estudiantes «revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida».

Desde la multitud, miles de milicianos levantaron en alto sus fusiles y expresaron su determinación de defender la patria. Esa fecha pasó a la historia nacional como Día del Miliciano. El acto ocurrió en el preludio de la agresión yanqui, que comenzó en la madrugada del 17 de abril por Playa Girón, al sur de la provincia de Matanzas. La invasión fue derrotada en menos de 72 horas.

También el 16 de abril de 1961 se produjo la unión no formal del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular, organizaciones que enfrentaron la dictadura de Fulgencio Batista y que, aunque compartían objetivos, tenían agendas y proyecciones dispares. (Ese paso se concretó el 3 de octubre de 1965, cuando quedó formalmente constituido el Partido Comunista de Cuba y fueron electos los integrantes del Comité Central, entre ellos su máximo dirigente, Fidel). Telesur

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