Al Son de las Ojivas Nucleares

NIDIA MARÍN

Las ojivas cantan la guerra. Y el fin de la humanidad retorna como posibilidad en el siglo XXI, ante las amenazas nucleares a diestra y siniestra.

El átomo como arma sigue su marcha.

Así, 30 naciones están inquietas ante las advertencias lanzadas por un enfermo de poder y propiciadas por otros afectados de lo mismo, ya que subsisten las posibilidades de que sea destruida la tierra, previa acción contra el Estrecho de Ormuz, sea por Irán o por los Estados Unidos, con o sin música de acompañamiento de otros países.

Muchos podrían acudir al llamado, ya que en el orbe existían 30 naciones (ya aumentaron: Irán, por ejemplo) que cuentan con centrales nucleares. Estos países son: Estados Unidos, Francia, Japón, Rusia, Alemania, las dos Coreas, Ucrania, China, Reino Unido, Suecia, España, Bélgica, India, República Checa, Suiza, Finlandia, Bulgaria, Hungría, Brasil, Sudáfrica, Eslovaquia, México, Rumania, Argentina, Irán, Pakistán, Eslovenia, Países Bajos y Armenia.

Si bien la mayoría de tales naciones usan la energía nuclear para beneficio de los gobernados, no faltan los dirigentes enfermos que pretenden destruir a una buena parte de los seres humanos, al utilizar el doble filo no para desarrollo energético, sino para la destrucción masiva.

Hoy pues la geopolítica tiene a lo nuclear como la influencia mundial que causa carreras armamentistas y, desde luego temor, al releer la letalidad del átomo que fue probada en Hiroshima y Nagasaki. ¿Eso queremos en el siglo XXI?

Hasta ahora México y la mayoría de las naciones que laboran con lo nuclear han sido el ejemplo, de lo que es la fuente de energía limpia, eficiente y continua.

En el caso de nuestro país la encargada en tal materia es la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias. Es la supervisora para garantizar la seguridad.

Porque en el país, la nuclear es la fuente de energía limpia y continua. No emite gases efecto invernadero al operar.

Además, la Constitución limita el uso de energía nuclear a fines pacíficos, en cumplimiento del Tratado de Tlatelolco.

Por cierto, en América Latina suman tres los países con energía nuclear: Brasil, (tiene dos reactores) Argentina (la pionera) y México (también con dos reactores).

Ciertamente, es una realidad que en el mundo la energía nuclear avanza. Hay quien asegura que más de 50 países operan reactores con la finalidad de generar electricidad. En total, aseguran, cuentan con 400 reactores nucleares en funcionamiento que aportan aproximadamente el 10% de la energía eléctrica mundial.

Pero hay tres países que son los meros, meros: Estados Unidos, Francia y China, aunque no cantan mal las rancheras Japón, Rusia, Canadá y Corea del Sur.

Los estudiosos del tema aseguran que suman 50 naciones las que operan reactores de investigación, tecnología que se usa para la propulsión de buques y submarinos.

México la usa a través de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde (ubicada en Veracruz). La opera la CFE y cuenta con dos reactores que aportan entre el 5% y el 6% de la energía eléctrica nacional.

Por cierto, dicha nucleoeléctrica fue inaugurada en 1990, durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari. Es la única central del país que utiliza uranio importado para sus dos reactores.

Hoy, pareciera que lo nuclear es tabú, ante las amenazas no sólo de Estados Unidos, sino también de Irán y el triste caso del Estrecho de Ormuz, atrapado entre los fanáticos religiosos y los amantes de la guerra.

 

 

 

 

 

 

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