La Edad de la Fe
“Los Domingos”, película dramática dirigida por Alauda Ruiz de Azúa; protagonizada por Blanca Soroa (Ainara Alzaga), Patricia López Arnaiz (Maite Alzaga Freire), Miguel Garcés (Iñaki Alzaga), Juan Minujín (Pablo Bustos), Mabel Rivera (María Dolores «Lila» Freire), Nagore Aranburu (la Madre superior Sor Isabel) y Guillermo Zani (Mikel); tuvo su estreno mundial en el 73º Festival Internacional de Cine de San Sebastián el 22 de septiembre de 2025.
Ainara, una joven de 17 años, buena estudiante y huérfana de madre, anuncia a su familia que quiere convertirse en monja de clausura, lo que provoca un conflicto en su familia; su padre se mantiene ajeno a la decisión, mientras su tía considera que la Iglesia la está manipulando.
La película fue premiada con la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el premio Goya a la mejor película; esta cinta ha tenido una doble lectura, pues se le puede ver como una manipulación eclesiástica de los jóvenes o la incomprensión del llamado de Dios.
LA RUTA PARENTAL
Durante un retiro religioso con sus amigas, Ainara conoce a la priora madre Sor Isabel, y siente el llamado de Dios para ingresar al convento de la orden de las hermanas Betinas, por lo que pregunta a su padre Iñaki si puede pasar más tiempo con las monjas.
Esta adolescente tiene la duda sobre su futuro, es estudiante de una escuela católica, por lo que es claro que siente una fuerte carga espiritual, y debe decidir si asistir a la universidad o dedicar su vida a la vocación religiosa.
Ante su padre Iñaki no es del todo sincera, pues éste es un viudo dueño de restaurante que está más interesado en su negocio y en su nueva novia Estibaliz; mientras que su tía Maite advierte que Ainara tiene cierta incertidumbre, por lo que la presiona para obtener información, y la joven revela su intención de iniciar un proceso de “discernimiento vocacional” y, potencialmente, convertirse en monja recluida.
La reacción de la tía Maite es de asombro y le aconseja que experimente más de la vida antes de tomar tal decisión, lo cual es de esperarse, ya que Maite es una gestora cultural atea que tiene una aberración a la religión.
EL RUTA ESPIRITUAL
Tras reuniones con el “guía espiritual” de Ainara, el padre Chema, en el contexto de la educación religiosa, Iñaki y Maite, la joven mantiene su intención de continuar con el proceso espiritual, afirmando que habla con Dios quien a veces le responde.
Aquí comienzan una serie de comentarios e intentos familiares para disuadir a la joven de seguir con ese proceso de discernimiento vocacional; la abuela de Ainara, María Dolores, le cuenta la tristeza que su ausencia causaría; Maite, involucra a las amigas y compañeras de Ainara y descubre que su sobrina ha estado interesada en Mikel, un compañero del coro, por lo que ve una leve esperanza de que cambie de opinión; a su vez el tío Pablo, esposo de Maite, es más infantil al fingir una conversación con Dios pidiéndole que no se lleva a Ainara.
Para la mayoría, ese nivel de fe por una vida monacal es inconcebible, pues en el siglo XXI existe una incomprensión entre la vocación religiosa y la vida actual, entre la devoción y la familia moderna que interpela directamente al espectador.
Lo cierto es que tanto la madre priora y el guía espiritual manifiestan una comprensión y entendimiento de los sentimientos de Ainara, ella siente confianza y se sabe escuchada, mientras que la disfuncionalidad de su familia le crea confusión.
LA RUTA SENTIMENTAL
Durante un fin de semana, los chicas y muchachos del coro van a una casa de campo, ahí todos comparten una sola habitación, Mikel duerme junto a Ainara, la atracción entre ellos es evidente; al concluir el ensayo del coro, en el dormitorio de Ainara, ellos se besan y empiezan a acariciarse, pero son descubiertos por las dos hermanas menores de Ainara y Estíbaliz.
En la comida dominical, Ainara niega abiertamente que haya tenido relaciones con Mikel, lo que sugiere que Estíbaliz mintió sobre la escena, esto provoca la ira de Iñaki y surge una discusión familiar.
Este era el escenario que esperaba Maite, pero el mal manejo e incomprensión de la situación desemboca en que Ainara decida ingresar a la orden de las hermanas Betinas.
La Orden de las Hermanas Betinas, también conocida como la Orden de San Benito, es una orden religiosa católica femenina de vida monástica y de derecho pontificio, y se caracteriza por su compromiso con la oración litúrgica, el trabajo manual y la vida comunitaria enclaustrada manteniendo viva la herencia de «ora et labora» (reza y trabaja) característica de Benito de Nursia su fundador.
Las monjas de clausura, también llamadas contemplativas, viven en conventos o monasterios cerrados, donde se busca un clima de recogimiento, silencio y oración para la unión mística con Dios, manteniendo al mismo tiempo una intercesión espiritual por la humanidad a través de sus oraciones. La clausura implica que no pueden salir del convento y que personas ajenas no pueden acceder a su espacio de residencia. Este aislamiento no es un fin en sí mismo, sino un medio para profundizar la vida espiritual y la dedicación a Dios.
El artículo 5º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que el Estado no puede permitir que se lleve a efecto ningún contrato, pacto o convenio que tenga por objeto el menoscabo, la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad de la persona por cualquier causa; sin embargo, la vida monástica ofrece una alternativa a la vida cotidiana, permitiendo a individuos encontrar libertad personal a través de la contemplación y la espiritualidad.
Los monasterios son considerados lugares de reflexión y retiro, donde se puede experimentar la paz y la conexión con uno mismo y con el mundo.
La película “Libres” (2023) documenta cómo hombres y mujeres han decidido encerrarse en estos monasterios para ser libres en su esencia, viviendo una vida de oración y encuentro con Dios, lo cual es reconocido como el derecho humano de libertad de culto.
El espectador puede centrarse en Ainara y su deseo de convertirse en monja de clausura, o bien sobre Maite, como una mujer incapaz de aceptar una realidad viéndose obligada a mentir, insistir y desesperarse por demostrar que su opinión es la más razonable.
La villana que se ve a sí misma como la única heroína ante la perspectiva de un padre estricto, pero pasivo y una familia incapacitada para afrontar un golpe más del destino.
A los 17 años uno cree que puede decidir su vida, pero no es así; el adolescente puede decidir libremente qué carrera estudiar, pero aparentemente se le veta la posibilidad de decidir enclaustrase en un monasterio, aunque a los 18 años, institucional y legalmente puede decidir plenamente que hacer.
Pero ¿a qué edad se puede decidir formar parte de una congregación monástica?
La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…
