Los Dados de Dios
NIDIA MARIN
¡Plutarco, dónde estás! ¡help!
Sí, hoy se extraña una de las acciones positivas de Plutarco Elías Calles: “Los Caballeros del Camino” nacidos en 1928 para vigilar al bebé: la recién nacida carretera nacional.
Tres años después ya estaba lista como estructura federal y con el paso de los años y los presidentes se transformaría en Policía Federal de Caminos. Y fue hasta 1999 cuando nació el bodrio lopezobradorista que está y no está por todos lados: la Guardia Nacional.
Sí, México está a punto de cumplir 100 años, es decir un siglo, de aquella decisión, hoy envuelto en una situación de irritación por los sucesos delictivos y también sangrientos que son el pan de cada día en las carreteras del país.
En aquellos años de principios del siglo XX, en 1931 ya estaba listo como estructura federal, pero sería hasta 1999 cuando nacería el bodrio: la Guardia Nacional hoy sin pies ni cabeza, utilizada en lo que caiga, mientras la delincuencia hace presas de mexicanos y extranjeros en las carreteras del país. Sí a todos los mexicanos afecta el hecho de que la Policía Federal de Caminos, transformada en corrupta con el tiempo haya desaparecido, porque para muchos fue de gran ayuda.
En el antepasado, en 1928, se oficializó como Comisión Nacional de Caminos, dependiente de la Oficina de Comunicaciones Terrestres y fue “Tata” Lázaro Cárdenas quien la profesionalizó y estructuró, mientras que varios de los siguientes presidentes salvaguardaron su labor hasta… hasta que llegó el salvador con sus idioteces.
EN EL SEXENIO DE
LA INUTILIDAD
Ciertamente, la corrupción carretera existía a diestra y siniestra, lo cual no quedó claramente establecido en el documento publicado en 2018 “Policía Federal 90 Años de Contar con la Confianza de México”. (Hoy se podría agregar… y un sexenio de inutilidad).
Y en efecto, en el 90 aniversario dijeron adiós, a la institución nacida, vía un impuesto federal a la venta de gasolinas, publicado en el Diario Oficial de 1925, con una comisión integrada por funcionarios de la secretaría de Hacienda y de la oficina de comunicaciones. Había un tercero: el representante de los usuarios de carreteras. En aquel tiempo, evidentemente, unos cuantos, no como actualmente ¡Ufff!
De ahí surgiría el departamento de Caminos en la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) para regular el tránsito, hoy sin pies ni cabeza.
Por cierto, en 1943 en el mandato del general Lázaro Cárdenas del Río, el denominado Escuadrón de Vigilantes de la Policía Federal de Caminos, fue militarizado. Hoy la Guardia Nacional también, por lo que en el caso actual que se sepa no sirve para nada… por lo menos para lo que originalmente fue creada.
Fue en 2019 cuando el gobierno de López Obrador dio a luz a la Guardia Nacional, que presuntamente sería la salvación de los conductores de vehículos al convertirse en el combate de la delincuencia organizada y el reemplazo de la Policía Federal de Caminos. Más de 130,000 elementos salvarían a los mexicanos de la criminalidad carreteril.
¿Cuándo? Sabrá Dios. Eso sí, un tipo apellidado López ordenó la modificación del artículo 21 constitucional, extrajo elementos de la Policía federal, la Policía Militar y la Policía Naval… para nada, aunque se suponía que se garantizaría la seguridad “política” en las 32 entidades del país, fiasco que hoy se exhibe, quiérase o no, desde la ONU.
Y como siempre, fue en la recién concluida temporada vacacional más larga cuando se exhibió la inutilidad del macuspano y, además, precisamente en las carreteras se ubica la ira de choferes y campesinos ante la falta de soluciones en esas materias y por el contrario, agravamiento de los asuntos, debido al desconocimiento de los mismos de las autoridades encargadas de resolverlos.
Automovilistas y choferes en general (sobre todo los que han tenido que sufrir la sangre en el camino) están odiando al macuspano, quien para desgracia de los mexicanos se sigue metiendo en asuntos que ya no le competen.
La que ganó fue Claudia… no él… dicen algunos. Déjala gobernar, señalan otros; ¿por qué no te quedas en un rancho y te callas?, exponen los demás.
Pero él hace oídos sordos y considera sus errores como granes triunfos.
¡Ufff!
