Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Se le nota y escucha nerviosa. Sin venir a cuento, saca expresiones poco elegantes, innecesarios recordatorios. Nadie ha puesto en duda su legalidad como la primera mujer que gobierna México. Es legítima y los votos lo demuestran, aunque haya duda del número contabilizado.
Cuando alguien goza del apoyo de “todos” -lo que nunca se da en un país de libertades y solo en los dictatoriales- no tiene necesidad de recordar que gobierna para “el pueblo” que nunca identifica más allá de las clases vulnerables. Porque insiste en demeritar a los que no comparten su forma de gobernar y a quienes debía llamar por su nombre si, como ella lo presume, tiene el respaldo popular.
Aplaudir, sentirse satisfecha por la aprobación de la reforma constitucional que sepulta las pensiones doradas, mejor sería explicar porque durante los seis años de su mentor y los 17 meses de su gobierno se pagaron, nunca se habló de ellas y ahora se aplica a quienes no son los aplaudidores. A los símiles de focas, como el innombrable personaje que destruyó el poder judicial de la federación, se les dejan intactos sus ingresos. Pensión del ISSSTE y pensión del PJF. Además, salario superior al que percibe la presidenta. Y lo negarán repetidamente. Y, sin embargo, se sabe de los beneficios que reciben quienes traicionaron sus convicciones ya, por cierto, después de entrar a la tercera edad.
Debe ser difícil mirar de frente durante 50 años a quienes criticaron sus posturas, íntegras, y ahora tener que darles la vuelta porque solamente mira hacia abajo.
Regresando a la presidenta, es de advertirse el cambio de narrativa y ahora deja la sumisión hacia quien usted quiera y cambia para ser agresiva.
La composición de la oración: “Así vamos a seguir gobernando. Pésele a quien le pese, vamos a seguir gobernando para el pueblo de México, porque a nosotros nos eligió el pueblo de México».
Disculpe presidenta ¿a quién le pesa su forma de gobernar?
Es seguro que lo sabe. Usted es inteligente. Sabe valorar el comportamiento del “pueblo agradecido” y por supuesto que su postura ideológica, nada pragmática y sí provocadora, no le ayuda al país y ni siquiera a sus bendecidos grupos vulnerables que reciben los beneficios por las aportaciones de millones de mexicanos que pagamos impuestos.
Aprovechar todas las acciones únicamente para sacarle lustro a su corona sin explicarle a la gente que el dinero que se invierte en obras, en programas habitacionales, en la construcción de escuelas y hospitales por citar algunos rubros, no proviene de sus cuentas personales.
No hacerlo, como hasta ahora se ha mantenido durante 7 años, es saludar con sombrero ajeno.
Y pésele a quien le pese en el gobierno, señora presidenta, difundir, publicar e investigar el manejo de los recursos públicos sigue mostrando la corrupción de la parvada guinda. Los otros rebaños son acusados, exhibidos y encarcelados o por lo menos defenestrados.
Seguramente le pesará a sus cercanos colaboradores que se descubran sus ilícitos y disfrutarán, empero, de la impunidad que se ha patentado en la mal llamada transformación.
Presidenta: usted seguirá gobernando para parte del pueblo y eso a nadie le pesa. La que pasará a la historia junto son su mentor, será usted.
El pueblo no aparecerá en las crónicas oficiales. ¿o sí?
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
