La autoridad electoral informó que, para media mañana, la participación ya mostraba una tendencia que podría superar el récord del 70 %.
Este domingo 12 de abril, Hungría celebra elecciones parlamentarias en un clima de alta tensión geopolítica.
El primer ministro Viktor Orbán, quien acumula 15 años de mandato, enfrenta el desafío más significativo a su trayectoría política en un proceso seguido de cerca por la Unión Europea (UE), Estados Unidos y Ucrania.
Según la Oficina Nacional Electoral, la jornada comenzó a las 6:00 hora local (04:00 GMT). Están convocados unos 8,1 millones de votantes, quienes elegirán a los 199 miembros de la Asamblea Nacional en una sola vuelta. Los resultados preliminares se esperan alrededor de las 20:00 hora local.
Del total de electores, unos 7,6 millones acudirán personalmente a los más de 10.000 centros de votación distribuidos en todo el país, mientras que otros 500.000 ejercerán su derecho por correo.
La autoridad electoral informó que, para media mañana, la participación ya mostraba una tendencia que podría superar el récord del 70 % registrado en 2022.
Conservadurismo vs. Nueva Oposición
La contienda se ha reducido a un duelo de modelos de país, por un lado Viktor Orbán (Fidesz) representa el conservadurismo social, el nacionalismo económico (Orbanomics) y una postura crítica hacia la estrategia de la UE en Ucrania.
Bajo su mando, Budapest ha bloqueado sanciones contra Rusia para proteger el suministro energético y ha vetado ayudas millonarias a Kiev, exigiendo soluciones diplomáticas al conflicto, a la vez que evita plegarse a la política de sumisión del bloque europeo.
Su principal contendiente, Péter Magyar (Tisza), es un antiguo aliado de Orbán que rompió con el oficialismo en 2024. Su partido ha pasado de la marginalidad a liderar la intención de voto en varios sondeos, defendiendo la postura de Bruselas de apoyo militar irrestricto a Ucrania.
Guerra de encuestas
Los sondeos muestran un escenario polarizado. El 21 Research Center y el instituto Median sitúan a Magyar con una ventaja de entre 16 y 25 puntos a favor de la oposición.
En contraste, el Instituto Nezopont y el Centro para los Derechos Fundamentales mantienen a Fidesz a la cabeza, pronosticando que Orbán conservará la mayoría absoluta.
El oficialismo denuncia que las encuestas favorables a Tisza son «herramientas de presión» financiadas desde el extranjero.
Impacto regional
El desenlace de este domingo es considerado «existencial» para Ucrania. Sobre la mesa está el paquete de préstamos de la UE por 90.000 millones de euros que Hungría mantiene vetado; este monto cubriría dos tercios del gasto de Kiev para los próximos dos años.
Para Bruselas, una derrota de Orbán significaría eliminar el obstáculo interno más persistente para la integración energética y militar del bloque.
Y para Budapest, representa una lucha por mantener un modelo de soberanía que choca frontalmente con la agenda globalista de la Unión Europea.
El respaldo de Washington
A diferencia de la actual dirigencia de la UE, la administración de Donald Trump ha cerrado filas con Orbán.
El vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio han visitado Budapest recientemente, calificando las presiones de Bruselas como «inaceptables» y respaldando la soberanía húngara.
Vance calificó las amenazas de Zelenski contra Orbán como «totalmente escandalosas» entre naciones aliadas. Telesur
