Histórica derrota de Viktor Orbán en Hungría pone fin a 16 años de gobierno

El mapa político de Hungría dio un giro radical este domingo 12 de abril, tras las décimas elecciones celebradas desde la caída del bloque del este. Con el 66 por ciento de los votos escrutados, el partido Tisza, liderado por Péter Magyar, obtuvo 137 mandatos parlamentarios frente a los 55 alcanzados por la formación Fidesz.

Viktor Orbán contactó a su contrincante para felicitarlo por el triunfo y reconocer formalmente la derrota de su coalición ultranacionalista. Esta llamada marca el fin de cuatro mandatos consecutivos del actual Gobierno y el inicio de una transición política que no se veía en el país desde hace 16 años.

La jornada electoral registró una participación ciudadana sin precedentes que rozó el 78 por ciento al cierre de las urnas en todo el territorio nacional. Este nivel de movilización supera ampliamente el 67,8% alcanzado en los comicios de 2022, reflejando el alto interés de la población por definir el futuro legislativo.

El Partido Tisza logró una victoria calificada como aplastante en la mayoría de las circunscripciones, dejando al bloque oficialista con menos de la mitad de sus escaños actuales. Por su parte, el movimiento nacionalista Nuestra Patria consiguió superar el umbral parlamentario al asegurar al menos siete escaños en la nueva conformación del órgano legislativo.

Tras el reconocimiento de los resultados por parte de Orbán, el presidente de la república, Tamás Sulyok, deberá cumplir con los protocolos constitucionales establecidos. El mandatario dispone de un plazo de 30 días para convocar al nuevo parlamento y formalizar el nombramiento del próximo primer ministro húngaro.

Este domingo 12 de abril, Hungría llevó a cabo elecciones parlamentarias cruciales, donde el primer ministro Viktor Orbán enfrentó el desafío más significativo a su mandato de 15 años.

El ascenso de Magyar representa un cambio estructural en la política de Europa del Este y un desafío para la estructura previa del Estado húngaro. La comunidad internacional sigue de cerca este proceso de cambio en una nación clave para la estabilidad y el equilibrio de la Unión Europea.

El desenlace de este domingo es considerado «existencial» para Ucrania. Sobre la mesa está el paquete de préstamos de la UE por 90.000 millones de euros que Hungría mantiene vetado; este monto cubriría dos tercios del gasto de Kiev para los próximos dos años.

​Para Bruselas, la derrota de Orbán significa eliminar el obstáculo interno más persistente para la integración energética y militar del bloque, dada su negativa y veto a los financiamientos a Kiev.

Autor: teleSUR – alr – JML

Fuente: Agencias

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