*Una Ciudad Cuyos Habitantes se Hayan Formado con Educación
Cívica es Virtuosa, Tolerante, Inclusiva y Ordenada
*La Civilización es un Concepto más Amplio y Complejo: ha tenido
dos Grandes Etapas y Graves Equívocos Humanos
*La Cultura es la Búsqueda Intelectual, Física y Metafísica de
lo Artístico, la Socialización, la Estética y la Innovación
POR EZEQUIEL GAYTÁN
La triada civismo, civilización y cultura conforma algunos de los elementos básicos de la política, pues en la intersección de las tres categorías se forma la idea ciudadanía y con ella algunas de las más significativas configuraciones de la conciencia de la responsabilidad y de la necesidad en el ejercicio del poder. En otras palabras, un ciudadano lo es (más allá de cumplir 18 años) debido a que ejercita su libertad y asume las consecuencias de sus decisiones, pues sabe que tiene la posibilidad de rectificar más adelante.
Las ciudades romanas o civitas eran, en primer lugar, el espacio físico conocido como urbs en donde vivía y convivía la gente de origen romano con nativos de las tierras conquistadas. En segundo lugar, era un concepto de estatus político-jurídico que privilegiaba a los hombres libres con derechos tales como votar y ocupar cargos públicos y, a la vez, tenían obligaciones como servir al ejército o pagar impuestos. En tercer lugar, era el espacio público en el cual ciudadanos y comerciantes deliberaban con las autoridades a fin de debatir acerca de los asuntos de la civitas o ciudad. Por lo tanto, ahí nació la idea del civismo y, bajo la influencia de Atenas, la idea de la participación ciudadana y la política como una seria responsabilidad social.
Hoy el civismo es el conjunto de los comportamientos sociales basado en el respeto a la gente y a la ley al asumir actitudes de tolerancia y de convivencia armónica entre los habitantes de una ciudad, pues su fin es crear un clima de gobernabilidad y de desarrollo y, al mismo tiempo, de fortalecimiento de la democracia. De ahí que el civismo tiene una serie de atributos axiológicos tales como la solidaridad, la honra de la palabra, la honestidad, la educación, la urbanidad y el empoderamiento social. Una ciudad cuyos habitantes se hayan formado con educación cívica es virtuosa, tolerante, inclusiva, ordenada y con conciencia política es el ideal democrático.
Por su parte, la civilización es un concepto más amplio y complejo, pues ha tenido, para fines de este artículo, dos grandes etapas. La primera se caracterizó por ser antropocéntrica en grado superlativo e incluso grotesco; creer estúpida y arrogantemente que el hombre estaba destinado a dominar a la naturaleza y, calificaba de bárbaros o salvajes o interiores a todos aquellos que no eran parte de ese lado del concepto. La segunda, mucho, reciente, sostiene que la civilización es un concepto holístico en el cual destacan las organizaciones sociales sujetas al Estado Social de Derecho con instituciones y vida institucional, con calendarios, sistemas de escritura y orden cívico, en donde impera la idea de la sustentabilidad, el respeto por otras formas de vida, legislaciones apegadas a los derechos humanos y en donde el derecho a ser diferente es respetado. Más aún la civilización es una organización política y social en la cual el ejercicio del poder es ciudadano y acota el abuso del poder estatal. La civilización, hay que reconocerlo cuanto antes, es que ha sido constructiva, creativa y tiende a procurar el orden, el progreso de la tecnología y la ciencia y, por supuesto, el desarrollo.
Finalmente, la cultura es la búsqueda intelectual, física y metafísica de lo artístico, la socialización, la estética y la innovación del ser humano mediante la transformación educativa en experiencias y símbolos. Inició cuando el ser humano se preguntó ¿quién soy?, ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? De ahí que la búsqueda de trascendencia ante la vida, ante la muerte y nuestro paso sobre sobre la tierra fue individual y también social. Desarrolló las siete bellas artes, al incluirse la cinematografía. Más aun, creó magnificas ciudades, monumentos, pinturas y otras obras de arte, pues la filosofía, la ética y la estética nos permiten conceptualizar más allá de las palabras la búsqueda del ser humano en el universo. De ahí que ante la pequeñez de nuestro planeta y lo fugaz de nuestra vida hablamos de lo universal, al sustentar valores tales como los Derechos Humanos.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos es una de las más afortunadas creaciones con el propósito de tener derecho a la vida, a la calidad de vida y a las libertades tales como la de prensa, la de manifestación y del goce de servicios de salud y educación. Es una declaración producto de la tríada civismo, civilización y cultura. Consecuentemente los Estados firmantes deben educar y procurar que dicha declaración sea letra viva. Más aun, tienen la responsabilidad de que sea vista en el contexto de la evolución del pensamiento filosófico, jurídico, político, económico, social y administrativo de la triada y en favor de la democracia. Pero mucho me temo que en el gobierno actual la conciben como una enunciación ajena a cualquier materialización. Lástima que la falta de ideas conceptuales e históricas sea lo que hoy impera en el gobierno populista mexicano.
