Los Dados de Dios
NIDIA MARIN
Es cuento de nunca acabar. Los accidentes en las instalaciones de Petróleos Mexicanos en el siglo XXI van viento en popa, sobre todo en el sexenio pasado, aunque en el actual ya se aposentaron y hay visos de que continuarán debido al pésimo legado que dejó el anterior gobernante.
Y sólo para fundamentar planteamientos, es necesario recordar la explosión en la plataforma Abkatun Permanente, ubicada en la Sonda de Campeche, ocurrida en 2015 (primero de abril) cuando un fuerte incendio y una explosión sacudieron el sitio.
¿La consecuencia? Cuatro muertos y decenas de heridos, así como la obligada evacuación de más de 300 trabajadores.
No sería todo, ya que en 2021 y en 2023 se registraron dos incendios en la plataforma Ku Charly, ubicada en el complejo Ku-Maloob-Zaap. El primero dejó un saldo de 5 trabajadores muertos, 6 heridos y 2 desaparecidos.
Al año siguiente otra vez hubo conflagración, pero no se registraron víctimas. Pero en el primer caso, fue por un derrame de hidrocarburos debido a una falla en las válvulas de seguridad.
En el siglo en marcha, previamente, ya habían sucedido desastres, como fue en 2007 en octubre (durante el gobierno de Felipe Calderón), cuando una tormenta causó que la plataforma petrolera Usumacinta en el Golfo de México chocara contra la plataforma Kab 103, lo que causó fugas masivas de gas y de crudo, así como la muerte de 20 trabajadores de Pemex y de una empresa contratista.
Ya en los gobiernos uno priísta y dos López-obradoristas, nuevamente hubo desastres, al grado de alcanzar en el índice de Frecuencia de accidentes en Pemex un incremento anual de 55.6%.
El peor año, el más mortal en el sexenio de los problemas, fue 2023, pero de acuerdo a los registros oficiales entre 2018 y 2024 se registraron cuando menos 270 derrames de petróleo.
¿Y el impacto ambiental? ¡De lágrima!
En tierra también se han registrado accidentes, como el reciente ocurrido en el remedo de refinería, sí en Dos Bocas, que faltan años para que terminemos de pagar, sobre todo si continúan los accidentes, que es lo más probable. Refinería, ubicada en uno de los peores sitios posibles y que con el tiempo causará más daños que beneficios, independientemente de todos los recursos económicos perdidos en lo que va de su interminable construcción y sin oficio ni beneficio.
Y hay que ser claros: no se trata de lanzar culpas a los titulares de Pemex que poco pueden hacer ante las necedades presidenciales, sino de exponer parte de la problemática para ver si hay alguien que convenza de las barbaridades que están haciendo los “brillantes” gobernantes de a pie.
LA PIPA VIAJERA
TAMBIÉN CHOCA
Pero… más allá.
Al final de cuentas, como si no fuera suficiente entre 2024 y 2025 se reportaron constantes accidentes de pipas. De acuerdo a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, entre 2016 y 2025 se contabilizaron 374 varios de los mismos en Veracruz y Tamaulipas.
Como consecuencia de esta problemática el presupuesto de mantenimiento debe ser aumentado anualmente, pero nunca alcanza. Así ocurrió entre 2022 y 2025 cuando fueron reportados constantemente accidentes vehiculares e incendios en equipos de perforación y plataformas, como el sucedido en el equipo de perforación PM-19.
Sin embargo, hasta ahora, uno de los mayores desastres ocurrió en Tamaulipas en 2012, tras un incendio en una instalación receptora de gas y condensados de Pemex, en el que murieron 26 personas, de las cuales 4 eran empleados y el resto contratistas, así como 40 heridos.
Y otro de los peores en este siglo sigue siendo en abril 20 de 2016 en el complejo petroquímico de Coatzacoalcos, cuyo saldo fue 32 muertos y más de 100 heridos.
Como fuere, el rubro de Pemex sigue catalogándose por los especialistas como una empresa con altos índices de siniestralidad, que padece la falta de mantenimiento preventivo y una gestión de riesgos deficiente.
Hay especialistas que consideran que los accidentes son la consecuencia de la falta de inversión y el desgaste de plataformas, refinerías y ductos. Nosotros añadimos que también por la pésima ubicación de algunas, como es el caso de Dos Bocas, el más reciente ridículo de México ante el mundo.
Sí, la famosa “refinería Olmeca”, en Tabasco, es considerada internacionalmente por los expertos y analistas no solamente como un proyecto con alarmantes sobrecostos, sino con severas deficiencias técnicas, mientras que la viabilidad financiera no es positiva, sino riesgosa.
En fin, que los accidentes en las instalaciones de Petróleos Mexicanos siguen siendo constantes y no tienen para cuando cesar, mucho menos con decisiones como las que han sido tomadas por los últimos presidentes de México en esa materia.
Como canta Ali Primera su canción “Ahora que el Petróleo es Nuestro”:
«Ahora que el petróleo es nuestro / No quiero ver pordioseros / enfermos sin hospitales / y muchachos sin liceo
«Ahora que el petróleo es nuestro/ viva la soberanía/ que tal señor presidente / si se convierte en comía
“No lo digo por manía / ni porque me dé la gana / pero el pueblo compañero / tiene un hambre soberana”.
