Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Mientras el mundo político y el social -clasista- se centraron en qué decisión tomaría las comisiones senatoriales que revisaban el contenido de la iniciativa presidencial identificada como Plan B, la Secretaría de Marina enviaba decenas de fotos aéreas -se presume que serían de hoy- en las que se observa el Golfo de México limpio, transparente, azul y con la fauna marina, seguramente, haciendo fiesta.
Las fotos no dejan duda si es que corresponden a la fecha.
Cuatro días después de que la propia dependencia informó de residuos de hidrocarburos a dos kilómetros de la refinería Dos Bocas y había iniciado la contención y sin confirmar que se trataba de un derrame de aceite o chapopote, también se unieron trabajadores de Pemex para tirar boyas y establecer el cerco necesario para que no siguiera extendiéndose la mancha que, con datos precisos, abarcaba de Veracruz a Tabasco.
Ante lo que podría considerarse una tragedia ambiental, la presidenta de México salió al paso y en su espacio de desinformación sostuvo que no había ninguna fuga de las instalaciones de la obra que enorgullece a los mexicanos y que se descubrió que los residuos los dejó un barco privado que nadie ha visto ni siquiera los de la Marina que descubrieron las primeras manchas el pasado día 20.
Pero en la 4t la magia es una profesión a la que están dedicados lo mismo marinos que soldados; igual funcionarios que trabajadores de Pemex; empleados de la burocracia estatal de Tabasco y Veracruz y súmele la opinión de “expertos” a sueldo para conceder la razón a la voz de la presidenta sin tener los otros datos.
Sí, Beto el Boticario ha sido borrado por los pilotos y fotógrafos de Marina, quienes demostraron que la magia está de su lado y pudieron presentar imágenes de un Golfo de México limpio, bello, sobrio.
¿Cómo desaparecieron los residuos que fueron localizados en 628 kilómetros apenas 72 horas antes?
El supuesto barco que nadie ha visto y como le decía ayer seguramente se trata de uno de la flota Fantasma, pudo haber derramado residuos y la preocupación es: ¿de dónde salieron los aceites y chapopotes que aparecieron en la franja de Tabasco a Veracruz?
La lógica, algo que no utilizan los comunicadores presidenciales, no deja espacio para especular: si eran manchas de hidrocarburos solamente de la refinería Dos Bocas o bien del complejo Pajaritos, ubicado en Coatzacoalcos.
Salvo, claro está, que en un acto de magia haya llegado un buque de Venezuela, del Estrecho de Ormuz o bien de la Ñico López, ubicada en Cuba.
De ser cierto el trabajo realizado por marinos y trabajadores de Pemex para limpiar la zona contaminada, quien haya estado al frente de las cuadrillas debe patentar la fórmula.
En solamente 72 horas limpiar cientos –¿ o miles?- de kilómetros de residuos petrolíferos es toda una hazaña que Aquaman no podría realizar ni con el equipo de súper héroes.
Por si no lo ha notado, el tema trata de ser olvidado y la narrativa presidencial se dirige a los partidos políticos que no quieren aprobarle su Plan B.
Por su parte, Oceana, organización internacional dedicada a la protección de los océanos, señaló que el derrame de hidrocarburos que afecta las costas del Golfo de México es, además de una emergencia socioambiental, una crisis de transparencia y de rendición de cuentas del gobierno federal, que vulnera el derecho de las comunidades costeras a un medio ambiente sano
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
