POR NIDIA MARIN
Y las cifras angustian por el incremento: 1.5 millones de niños no van a las escuelas, comparativamente con 2018. Además, 3 de cada 10 profesores de primaria no tienen titulo de estudios magisteriales y únicamente 29 de cada 100 niños que ingresan a la primaria concluyen con educación superior.
Sí, además, cuando menos 390 escuelas en la República han tenido que cerrar temporalmente o suspendido clases presenciales debido a la violencia, la inseguridad, al crimen organizado, pero también al combate a los delincuentes.
Ello ha ocurrido en entidades como: Sinaloa, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Morelos, Tabasco y Baja California, durante el ciclo escolar 2024-2025. Hoy también.
Como se observa, la vieja escuela mexicana que tanto enorgulleció por décadas a México llegó a su fin, por obra y gracia de quienes ostentan el poder actual y sobre todo en el sexenio pasado, autoridades y delincuentes. El afán de quedar en la historia, es decir, la vanidad, los impulsa y ojalá la realidad les regale un sentón.
De acuerdo a los historiadores, en México se han registrado varias escuelas: la rural, la posrevolucionaria, la urbana capitalista y la de la globalización, en la que estamos, aunque recientemente se haya incluido el denominado plan 2011, el modelo educativo 2017 y la Nueva Escuela Mexicana 2019.
Actualmente, pues, hay una mescolanza mal hecha y la pretensión, consideran los estudiosos del tema, es seguir avanzando en un modelo dizque socialista, cuando el mundo se mueve hacia otros derroteros. ¿Algo más claro que lo que ocurre en Cuba y diversas zonas en conflicto en el orbe?
LA NUEVA ESCUELA
MEXICANA ¿EN MARCHA?
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) presuntamente es la que actualmente construye un nuevo modelo educativo, de la cual ya se han sacudido personajes lesivos, como Marx Arriaga, quien fuera director de Materiales Educativos de la SEP y pretendió instaurar en México un modelo comunista, doctrina ya ubicada en el basurero de la historia, porque simplemente no funciona para los seres humanos.
Pero no es suficiente. Y Mario Delgado, actual titular de la Secretaría de Educación Pública (de quien dicen que ya se va del cargo), constantemente en el ojo del huracán, ha optado por no meterse entre las patas de los caballos.
Sí, porque en el actual modelo, se supone, la escuela se concibe como un centro de aprendizaje comunitario que da prioridad a valores como la dignidad y la justicia social.
¿Y?
La pregunta que tienen millones de mexicanos es: ¿no sería mejor simplemente enseñar los avances en las diversas culturas, ciencia y conocimientos en el mundo, que estar pensando en la política conveniente para el país, cuando en el poder se ubica una mescolanza de lágrima?
Por lo demás, sería benéfico que en las escuelas se dedicaran a las enseñanzas de los campos que, se supone, son formativos: lenguajes, conocimientos y pensamiento científico, además de ética.
Son suposiciones acerca de que hoy, por ejemplo, los libros de texto fueron diseñados con un enfoque de conocimientos sobre todo comunitarios y de pensamiento crítico.
¡Pues no se nota!
Tampoco se observa el traslado que se lleva a cabo: de una evaluación cuantitativa que se centra en el proceso de aprendizaje. Y lo que sí llama la atención, es la libertad de los maestros para adaptar contenidos.
¡Y cómo no, si los planteamientos en muchas materias están fuera de tiempo y de contexto!
Claro que, debido a ello, se otorga una mayor libertad a los docentes para adaptar lo que fuere y como fuere a las necesidades de sus contextos. También por eso, hay problemas.
Dicen los que estudian específicamente la problemática educativa en México que, levantar la educación en el país parece imposible, ya que el rezago en el aprendizaje es de una década (exhibido por la prueba PISA en 2022), independientemente de que existe abandono escolar, baja cobertura (más de 4 millones de niños y jóvenes no asisten a la escuela o están en vías de abandonarla) y desigualdades por demás profundas, sobre todo en las zonas rurales.
Además, está la precaria infraestructura, ya que durante todo un sexenio (el pasado) se abandonó la reparación y adecuación de planteles escolares de primaria y secundaria en todo el país y se privilegió darle poder al narco.
Hoy la miseria existente es muy triste. No hay servicios básicos: agua, baños, Internet y electricidad, mientras la violencia cabalga en el país, asesina niños y adultos y deja pueblos ensangrentados y… sin educación.
Sí, las escuelas se cierran.
