Estrecho de Ormuz, Enfocado en México 

 

 

ULISES CORONA*

 

El cierre parcial, o total del Estrecho de Ormuz en Medio oriente, constituye uno de los mayores choques energéticos globales posibles, con efectos sistémicos. Para el mundo y desde luego para México, las repercusiones son ambiguas: beneficios de corto plazo como exportador de crudo, pero costos estructurales más profundos.

Importancia estructural del Estrecho de Ormuz: Por ahí transita el 20% del petróleo mundial (en la crisis actual, el tránsito ha caído hasta 90 y 95%) una quinta parte del gas natural, de igual manera, es un “cuello de botella energético” por lo que su interrupción provoca shock inmediato en precios y oferta global. 

Lo anterior podrá causar, de entrada, un aumento abrupto del precio del petróleo, hoy el crudo ha superado los 100–109 USD por barril y se espera unos escenarios extremos de hasta 150 USD.

Lo que de manera mediata traerá como resultado: Una inflación global generalizada que hará que se eleven los precios de, combustibles, fertilizantes, plásticos y químicos y desde luego transportes y alimentos.

Tendrá también una disrupción de cadenas de suministro que afectará a la industria tecnológica, agrícola y manufacturera y con ello habrá un incremento en costos logísticos y seguros marítimos 

Si bien nuestro país es productor de petróleo, esto supondrá mayor ingreso petrolero, hoy los datos nos dicen que México exporta crudo y se podrá beneficiar de precios altos, ahora la mezcla mexicana ya ronda niveles cercanos a 90 USD teniendo como Impacto: un mayor ingreso fiscal petrolero, mejora temporal en finanzas públicas un posible fortalecimiento del tipo de cambio (si hay entrada de divisas)

También, una mejora en balanza comercial energética, teniendo como resultado, exportaciones petroleras que podrían valer más y esto podrá reducir presión externa inmediata

Desde luego existen efectos negativos, siendo el inicial una presión inflacionaria interna pues México importa combustibles refinados y gas natural, por lo que: suben precios de gasolina, diésel, electricidad y transporte; si consideramos que de entrada el gobierno ya está subsidiando el diésel para contener inflación tendremos Inflación importada, pérdida de poder adquisitivo y real riesgo de estanflación

De similar manera en puerta estará, un costo fiscal elevado es decir que, para evitar alzas, el gobierno reduce impuestos (IEPS) implicando menor recaudación y presión sobre el presupuesto a ejercer.

Suponer que a consecuencia de una guerra externa se cuestione la viabilidad de la humanidad y con ello el concepto de civilización, es ya un error histórico y de desarrollo social. 

Pone a prueba la viabilidad del modelo económico mexicano basado en exportación manufacturera y más dependencia energética externa, pero, sobre todo, pone a prueba la racionalidad de las potencias de un mundo que cada día se ve más golpeado por la ira y menos atendido por la razón.

 

Ulises Corona

Académico Universitario

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