Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Sin conocer las razones, aunque las imagino, el sur de la Ciudad de México fue, ha sido y deberá seguir siéndolo, el principal pulmón de oxigeno en la Ciudad de México.
Es entendible que el norte y oriente de la capital del país hayan desarrollado sus amplias zonas para satisfacer la gentrificación surgida desde entonces en Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco, Iztacalco, Cuauhtémoc, Benito Juárez y algunas dos o tres más alcaldías.
Las zonas de bosques se ubican en Miguel Hidalgo -Chapultepec-, Tlalpan, Magdalena Contreras y Álvaro Obregón. áreas protegidas jurídicamente y delimitadas desde hace décadas. Cuatro de 16 alcaldías aportan oxigeno al resto de las alcaldías de la capital del país.
Sin embargo, el capricho de la jefa de gobierno -llegó por respaldo de AMLO y bajo el argumento de cumplir el requisito de paridad de género; de no haber sido así, Omar García Harfuch estaría gobernado- Clara Brugada en complicidad con algunos alcaldes y alcaldesas ha emprendido el mayor ecocidio de que se tenga memoria en la Ciudad de México.
Talar zonas reservadas y protegidas con autorización del gobierno central capitalino, no corresponde a salvaguardar el medio ambiente de 9 millones de habitantes.
Desarrollar a producto de gallina las mal llamadas y hasta ahora fracasadas e inservibles “utopías”, cuyo resultado final será haber encogido la alfombra verde, será algo más que impida a Brugada concretar su sueño. Ella sabe a qué me dirijo.
En Álvaro Obregón, la responsable política de la capital del país, puso en marcha y como prueba para demostrar su “poder”, la tala de cientos de árboles en el conocido Jardín Japonés y al mismo tiempo escogió la alcaldía para ensayar su “programa general de desarrollo” que tiene como principal objetivo borrar a los y las alcaldesas de las 16 entidades capitalinas al instalar oficinas del gobierno central” para escuchar a los vecinos, tomar nota de sus reclamos y trasladarlos a las instancias centrales además de las alcaldías para que resuelvan los problemas.
Es decir, una decisión administrativa hará desaparecer la acción democrática que significa elegir al alcalde de la demarcación.
Me llegó el siguiente correo que, me dio oportunidad de escribir las líneas anteriores. Este es el texto:
“El alcalde, que se dice protegido de Marcelo Ebrard, engañó a los vecinos del Parque Japón comprometiendo que no habría tala de árboles. Hoy, las imágenes muestran un parque deforestado y por supuesto, ni Casarín ni su equipo dan la cara.
“La Utopía de Clara Brugada en la delegación Álvaro Obregón, va a generar problemas viales y el parque Japón ya no será el espacio de esparcimiento de los vecinos de esa zona de la Álvaro Obregón.
“Y así se promociona Casarín para reelegirse. ¿Estará enterado de las manifestaciones de protesta que ocurren cada vez con mayor frecuencia en esa alcaldía, que antes era un lugar tranquilo para sus residentes?
“No: él está en distraído buscando repetir en el cargo”.
Como usted lee, la desforestación es una realidad y se impulsa un proyecto que no tiene prioridad por encima de miles de habitantes de la región y finalmente parte de los millones de quienes habitan en Álvaro Obregón.
Así como la jefa de gobierno de la CdMx desconoce tácitamente la existencia de un alcalde democráticamente elegido, en lo personal le pediría a la presidenta Sheinbaum hiciera lo propio y frenara las obras de las utopías en zonas que tienen etiqueta de protegidas.
Como ambientalista, la presidenta entiende el daño irreparable que causan los caprichos de Clara Brugada Molina.
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X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
