Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Si alguien pierde una batalla, reorganiza sus fuerzas y regresa al campo de lucha. Si pierde la guerra, no tiene opción: rendirse o ser pasado por las armas.
Y lo sorprendente en las reacciones humanas, es que quien ha perdido la guerra se declare satisfecha.
Ante tal afirmación, busqué y encontré parte de lo que podría ser la respuesta.
En el portal psicopartner surge una definición hasta ahora, lo confieso, para mi desconocida; un síndrome que encaja perfectamente en la reacción de la presidenta Sheinbaum después de que los diputados de su partido, de sus aliados y de sus adversarios impidieran la aprobación a su reforma electoral y fuera, como desde hace periodos no se daba, desechada.
Lo que encontré requiere presentar el contexto y después tratar de entenderlo. No es fácil para el ignorante en psicología y valoraciones mentales.
Esto hallé:
¿Qué es el Síndrome del Esclavo Satisfecho?
Cuando hablamos del Síndrome del Esclavo Satisfecho nos referimos a la aparente satisfacción de una persona en una situación de sumisión o abuso, a pesar de su insatisfacción interior. Para comprenderlo, es fundamental explorar los mecanismos psicológicos que hay detrás del mismo, entre los que destacan:
Adaptación a la adversidad: Las personas que experimentan este síndrome a menudo desarrollan la capacidad de adaptarse a circunstancias difíciles como una estrategia de supervivencia. Esto puede terminar en una aparente aceptación de la situación y en la supresión aparente de emociones negativas que le genera dicha situación, pero sigue siendo un problema de adaptación.
Cognición disonante: Es decir, pensamientos contradictorios. Quienes sufren este síndrome pueden adoptar un tipo de pensamiento disonante, donde justifican o minimizan su propio sufrimiento como una forma de reducir la tensión emocional. Se convencen a sí mismos de que la situación no es tan mala como parece.
Dependencia emocional: La necesidad de aprobación y aceptación puede llevar a las personas a permanecer en situaciones perjudiciales en busca de validación, incluso si eso significa someterse a abusos o explotación
Son tres elementos que encuadran en las acciones y reacciones de la presidenta Sheinbaum, quien después de la apabullante votación que le negó la aprobación de una reforma electoral con destinos dirigidos a los partidos de oposición y con clara intención de fortalecer el renacimiento de un PARTIDO DE ESTADO, debió mostrar irritación y reclamar a sus aliados la falta de solidaridad. No, hizo lo contrario.
Desde la mañanera expresó sentirse satisfecha porque, según ella, cumplió lo que le prometió a la gente y si los diputados no aprobaron la reforma electoral y frenaron las modificaciones constitucionales, no le resta a su satisfacción de haber respondió al compromiso y, para subsanar su incumplimiento presentó su Plan B.
Con sinceridad no he conocido a nadie que festeje su derrota y la disfrace de éxito que le produce satisfacción.
Por ello, sin temor a equivocarme, la aplicación del síndrome del esclavo satisfecho encuadra en la reacción y comportamiento de la presidente y no deja duda de dónde parte su satisfacción.
Preparar un plan B es resultado de un análisis que conlleva a la realidad y obliga a entender que el Plan A fracasará. Eso ocurrió con la iniciativa de la presidenta Sheinbaum y la demostración de su reducida autoestima para enfrentar y no negociar, la postura de sus aliados en algo que, para ella, era fundamental.
En lugar de dar el golpe en la mesa y apuntar con índice de fuego a los rebeldes que se sumaron a los enemigos, según la versión de Ricardo Monreal, la presidenta actuó como “gran estadista” y dialogó con aquellos que han sido sus aliados y, no se divulgaron las condiciones para el mañana político.
No soy psiquiatra y tampoco psicólogo. El invisible canciller tiene título de experto en atender problemas cerebrales, no derrames, que exponen las actitudes de las personas. Parecería acertado que platicara la presidenta con su empleado y le confirmara o refutara su condición que la lleva al síndrome, en este caso, de la esclava satisfecha.
E-mail: jesusmichelnarvaez266@gmail.com, jesusmichelmp@hotmail.com y en Facebook como Jesus Michel
X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
