POR SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS
Cuando se escriben las presentes líneas el mundo entra a presenciar el quinto día de la guerra que enfrenta Irán contra los Estados Unidos e Israel; se pudiera pensar que entrarán otros países, como las inmorales monarquías del Golfo Pérsico o los hipócritas gobiernos de la Unión Europea. Lo cierto es que podemos estar a las puertas de un conflicto mayor que involucre a otras potencias nucleares no alineadas con el gobierno de Washington.
La poderosísima industria bélica mundial está de plácemes porque lleva los últimos años volviéndose riquísima con lo que han estado gastando los gobiernos de Rusia, Estados Unidos, Israel, Ucrania, Irán, la India y Pakistán que tienen sus propias guerras y lo que están gastando países como Polonia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia y otros más como China y Japón que se sienten amenazados por enemigos reales o imaginarios.
Desde que el ser humano existe y en su evolución logra llegar al estadio de los imperialismos, desde el Persa, pasando por el Romano, el Español, el de Inglaterra y los actuales que no tiene sentido volver a mencionarlos, la guerra expansionista ha sido el motor para que se creen nuevas tecnologías armamentísticas. Se han corregido espadas y escudos, luego pistolas y mosquetes, la artillería se ha ido perfeccionando con el paso de ochocientos años. Aparecieron la ametralladora, los barcos acorazados, los aviones de guerra y un sinfín de experimentos se convirtieron en armas letales y estrategias militares cada vez más complicadas hasta llegar a las armas atómicas y, parece, que en este conflicto con Irán saldrán a relucir las armas con fulminantes rayos laser. Para nadie es un secreto que Irán perderá la guerra. Pero a qué precio. ¿Cuántos miles de civiles morirán? ¿Cuántos opositores al régimen de los ayatolas serán despedazados por las bombas de sus supuestos libertadores? ¿Hasta dónde llegará la guerra que hoy confirmó el hundimiento de un barco iraní en las costas de Sri Lanka? o sea casi tres mil millas alejado del teatro original de las operaciones militares. ¿Qué harán Rusia y China…más allá de pedir prudencia? Puesto que el involucramiento del gigante oriental es peligrosísimo por su capacidad bélica pero sobre todo, porque cualquier guerra, sobre todo si se va perdiendo, puede quebrar económicamente al país más rico el orbe. Los chinos están contentos con su bienestar y no creo que lo dilapiden en apoyar decididamente a régimen de los ayatolas.
Pero como historiador, me retrotraigo al origen del conflicto. La causa indirecta es el conflicto entre Israel y los palestinos desde 1948. Los sucesivos triunfos israelís entre los años de 1950 y 1970 provocaron el enojo de todo el mundo árabe, pero los líderes de estos países que son fundamentalmente corruptos, intolerantes, provincianos se llevaron la parte perdedora del conflicto. Y los que han llevado la peor parte de la guerra en Oriente Medio son los civiles de Palestina. Invito a los lectores a que vean las fotos de Gaza en los años cincuenta…era una rivera civilizada, próspera y con una historia milenaria. Todos hemos visto el aniquilamiento de todo un pueblo y sus ciudades, bajo la mirada hipócrita del mundo que no se ha atrevido a ponerle un alto al gobierno de Netanyahu.
Bajo el contexto señalado en el párrafo superior, dónde queda Irán. Pues en la circunstancia de la Guerra Fría donde cualquier gobierno progresista, fuera en Guatemala, Persia o Indochina, los Estados Unidos terminaban por catalogarlo de comunista, cuando no lo eran. El otro entorno es el de la industria del petróleo que encontró en Persia unos yacimientos inmensos de hidrocarburos. Un gobierno impuesto, como el del Sha Reza Pahlevi, les dio a las compañías petroleras todo lo que quisieron; el Sha se volteó hacia la cultura occidental que ayer y hoy es vista como filosionista, reprimió a los opositores políticos pero no pudo con un clérigo provinciano, integrista y enérgico como fue el ayatola Jomeini, que dicho sea de paso estuvo refugiado años en Francia, pero seguramente no salió de su habitación para evitar el contagio occidental.
Desde que triunfó la Revolución Islámica en Irán, este país vio a los Estados Unidos e Israel como sus máximos enemigos, y los gobiernos en Washington como en Tel Aviv/ Jerusalén consideraron a los ayatolas como un gobierno que debería ser eliminado. Donald Trump, señaló que serían un par de semanas de guerra, luego agregó otras dos, hoy es posible que, aunque caiga el gobierno actual de la república islámica, el conflicto no termine y se convierta en una guerra civil como las que se han desarrollado en Irak, Afganistán, Libia y un terrible y puntual etcétera. No será la primera vez que a los Estados Unidos les suceda un empantanamiento militar, dejando al país invadido en peores condiciones.
