La República Islámica controla el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, y ha asegurado que no llegará ni un litro de crudo a EE.UU.
La compañía petrolera estatal saudí Aramco, considerada la más grande del mundo, ha comenzado a recortar la producción en dos de sus yacimientos como consecuencia del cierre por Irán al estrecho de Ormuz, en represalia tras la agresión de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Aunque aún no se ha revelado los nombres de los campos afectados ni el volumen exacto de la reducción, Aramco ya está desviando parte de sus cargamentos de crudo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, para sortear las restricciones marítimas en el estratégico paso.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, permanece prácticamente bloqueado, lo que ha desencadenado una reacción en cadena entre los productores del Golfo. Baréin y Qatar redujeron sus tasas de refinación o detuvieron unidades enteras; Emiratos Árabes Unidos aplicó recortes y, por otra parte, Kuwait anunció una “reducción preventiva” en extracción y procesamiento.
El director ejecutivo de Aramco, Amin Nasser, expresó que esta era «con mucho, la mayor crisis que ha enfrentado la industria del petróleo y el gas de la región». Nasser advirtió en ese sentido que las consecuencias de una prolongación del conflicto afectarían no solo el mercado petrolero mundial, sino también la economía global en sí misma.
La medida más drástica fue adoptada por Irak, que ordenó detener por completo la producción en el campo de Rumaila, uno de los yacimientos más grandes del mundo, con efecto desde el 3 de marzo, convirtiéndose así en el primer país del Golfo en paralizar su actividad extractiva. Además, la refinería de Ras Tanura, operada por Aramco y una de las mayores del planeta, sufrió la semana pasada un ataque con proyectiles que impactaron sus instalaciones.
El conflicto que tiene lugar en Medio Oriente ha generado fluctuaciones en el precio del petróleo a nivel global disparando los precios del barril. Esto ocurre en medio de un contexto complejo. Irán mantiene el control del estrecho, pero el presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado con apoderarse del espacio, mientras que Europa anunció una misión internacional de carácter «defensivo» presentada por el mandatario francés Emmanuel Macron para abrir progresivamente el paso estratégico.
La OMS anunció que este conflicto anunció por su parte posibles afectaciones a recursos como el agua, alimentos y el aire en territorio iraní producto a los ataques contra las instalaciones petroleras. «Esto supone un grave peligro para la salud, especialmente para los niños, las personas mayores y las personas con enfermedades previas», señaló el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una publicación en la red social X, e instó a disminuir las tensiones en la región. Telesur
