Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
La existencia de maestros llenos de mañas que saben cómo corromper la ley para no dar clases transparentes, está más presente que nunca.
Hubo -como diría el inicio de los cuentos de hadas- un personaje que descubrió cómo ocultar sus travesuras y que nunca lo pescaran mientras disfrutaba de su plaza que, por cierto, no correspondía a su ingenio malévolo.
Su descubrimiento probablemente ya haya sido patentado por otros maestros de la opacidad. Sin embargo, como en México todo es “nuevo” porque “estamos transformando” -¿estamos, Kimosabi?- es probable que con la nueva legislación de derecho de autor y de marcas, se le reconozca la paternidad, porque de maternidad no tiene nada.
Se trata de una estrategia puesta en marcha durante el gobierno del Andrés Manuel López y con la cual pudo ocultar el destino de miles de millones de pesos que, presuntamente, se gastaron en sus faraónicas obras; Tren Maya, Refinería Dos Bocas y Tren Transístmico que, de acuerdo con los informes de la Auditoría Superior de la Federación y los PEF de 6 años, podrían superar el billón de pesos.
Habría que sumar los casi cien mil millones de pesos que hurtó de los 109 fideicomisos que desapareció y que los diputados tuvieron a mal autorizar se entregaran directamente al expresidente y los manejara con plena libertad.
¿Cuál es la estrategia?
¡Reservar la información!
A nivel federal, se estableció la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional que en su articulado no contempla tres, vías férreas y refinerías y, sin embargo, se protegen bajo su manto protector.
La mayoría de los observadores omitimos o perdimos de vista que en 2006 se reservó la información financiera del “segundo piso” por ¡12 años! Y se prolongo hasta que se maquillaron las cifras y cuadraron los gastos con las facturas obtenidas de constructores amigos de la casa.
Digamos que las decisiones de 2006 se trasladaron al 2018 y se mantienen más vivas que un dolor de muelas y hoy no solamente el gobierno federal oculta el manejo de los recursos públicos sino de las acciones gubernamentales como los realizados por las fuerzas castrenses sino los gobiernos estatales que han demostrado ser excelente alumnos de la nueva mala escuela mexicana.
Hace un par de días le comenté en este mismo espacio que el cuerpo policial denominado Pakal y creación del gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez, había sucumbido a las tentaciones financieras del CJNG, de acuerdo con la narconómina publicada por El Universal.
Con las viejas las razones de “seguridad” -aquí estatal, el gobierno rechazó la solicitud de un ciudadano que pedía saber cuántos miembros tiene la corporación. Y la información quedó reserva hasta el año 2030, al ordenar al Comité de Transparencia -debiera ser de la opacidad- tomar la decisión correspondiente.
Algunos analistas chiapanecos, cuyos nombres reservo para no poner en peligro su integridad, me señalan y con justa razón que la medida tiene como fondo ocultar las indagatorias, si es que se realizan, del presunto soborno o agradecimiento del CJNG a la policía especial llamada Pakal.
Concediendo sin aceptar plenamente la observación, parecería clara la acción porque la exhibida nómina pone a la corporación a la altura de los criminales y demuestra que la honestidad valiente es más cobarde de lo imaginado.
¿Sabremos quién o quiénes de los mandos de Pakal recibieron esos miserables 100 mil pesos?
Que nadie se sorprenda si nos responden con “la indagatoria está reservada”.
E-mail: jesusmichelnarvaez266@gmail.com, jesusmichelmp@hotmail.com y en Facebook como Jesus Michel
X mantiene canceladas muestras cuentas sin habernos explicado qué reglas rompimos cuando nos informó que la decisión obedeció a la petición de un usuario, del cual nunca conocimos el nombre y la queja.
