ARQ. ESTEBAN MOLET GURRERA
A ciencia cierta sé algunas diferencias, sin embargo, cualquier opinión puede cambiar por los siguientes motivos:
- Carácter y temperamento de cada arquitecto y cada ingeniero.
- La rama a la que se ha dedicado cada arquitecto o cada ingeniero.
- De qué universidad provienen, pues el arquitecto que estudia y se recibe en el Instituto Politécnico Nacional, sale medio ingeniero y medio arquitecto.
- En otras universidades, posiblemente olvidan un poco o mucho la parte técnica, estructural, de tecnología, dando como resultado arquitectos egresados demasiado light, que contrastan mucho con los ingenieros, pues les tienen miedo a las materias más técnicas.
- La arquitectura es arte más técnica y más ahora, que vivimos una época marcadamente tecnológica.
Para mí hay diferencias básicas profundas y superficiales:
- Se supone que el arquitecto tiene mayor sensibilidad e inclinación por el arte, mientras que el ingeniero es más cuadrado y se siente más cómodo con los números.
- Al arquitecto le pueden gustar en general más las formas orgánicas y los ingenieros suelen preferir las formas rectas y simétricas.
- Un arquitecto maneja las relaciones más con los sentimientos y el ingeniero más bien por la parte racional.
- Un arquitecto generalmente sabe y disfruta dibujar, y el ingeniero no tanto.
- Para mí, un ingeniero se debe dedicar al diseño estructural, desarrollo de carreteras y puentes, diseño y ejecución de puertos.
CONCLUSIÓN
La ingeniería es una profesión que me gusta y respeto pues, a pesar de mi inclinación por el arte y la arquitectura, estoy convencido de que en un proyecto todo debe estar en orden, con una estructura de trabajo bien definida y funcional, con todos los aspectos estructurales del edificio en orden y bien resueltos. La ingeniería, aunque es diferente, no es un campo del conocimiento lejano ni extraño para un arquitecto, ya que en tiempos inmemoriales se encontraba íntimamente integrada a la labor del arquitecto, ya que los arquitectos se desempeñaban también como ingenieros, calculaban bóvedas, puentes, contrafuertes, catedrales y sus grúas. Después se pretendió y se logró separar lo técnico, formando ingenieros, de lo artístico, formando arquitectos.
Sin embargo, algunos arquitectos han captado mal esta separación, que para mí no es real, sino virtual, ya que un arquitecto debe tener criterios técnicos de tipo estructural, de instalaciones, y estar actualizado en los diversos conceptos sobre tecnologías innovadoras. Puede que un arquitecto no haga los cálculos, aunque debe tener los criterios estructurales suficientes para comprender los aciertos y los errores estructurales lo mejor posible. El arquitecto no es una decoradora, ni un diseñador de modas que escoge telas y maneja los conjuntos con gran talento especial.
El arquitecto debe tener idea de si un edificio es más conveniente hacerlo con estructura de acero o de concreto, o de otro material comercial nuevo o creado por él mismo, y debe saber coordinar al ingeniero o arquitecto calculista. Debe imponer su criterio estructural, si lo tiene, y si no, será un motivo de preocupación y para mí no sería un verdadero arquitecto, porque un arquitecto así plantearía proyectos prácticamente irrealizables, por falta del conocimiento mínimo sobre el criterio estructural. Sería una verdadera pena que se creyera que la arquitectura solo es una disciplina generadora de soluciones estéticas. La arquitectura es lo que se realiza con base en los conocimientos y la experiencia, pues debe servir a determinados usuarios, familias, empresarios, para vivir, trabajar o divertirse.
