Todos Somos Mexicanos

 

 

POR ALBERTO F. MENA MALLEN

 

+ La 4t se ha Vuelto una Secta Populista y Autoritaria que ha Dividido a los Mexicanos

+ No Hay Para Cuando Podamos Unirnos si no es por Nosotros Mismos

+Los Morenos Buscan su Unidad Interna, Pero las Envidias, los Deseos de Poder los Desunen y los Enfrenta

 

Mientras exista el gobierno de la cuarta deformación en nuestro país, la división entre los mexicanos continuará, por lo que urge que como ciudadanos de una nación que iba rumbo a la prosperidad, luchar para que evitemos a toda costa dicha división, ya que sin ella nuestro país no avanzará en mejorar la vida de todos nosotros.

Las razones principales de lo anterior es que la 4t se ha construido sobre la idea de un enfrentamiento entre pueblo y élite, lo que ha provocado una polarización que se mantiene en el discurso oficial y en la percepción ciudadana. Los cambios a las leyes clave como la reforma electoral, la reforma judicial y los ajustes en la Ley de Amparo, han provocado debates intensos y divisiones tanto dentro de Morena como con la oposición y entre la misma ciudadanía.

Incluso dentro del movimiento de la 4t hay tensiones, confrontaciones y fracturas internas por espacios de poder y recursos, lo que refleja que la división no es solo externa, sino también interna y aunque la polarización en México no es nueva, la 4t la ha intensificado al colocar a la transformación como un eje de identidad política. Mientras este proyecto siga gobernando, es muy probable que la división continúe, aunque el estilo de liderazgo (más confrontativo como AMLO o más institucional como Sheinbaum) puede matizar la forma en que se expresa.

Dicha polarización inició prácticamente al arranque del gobierno obradorista en diciembre de 2018 por su estilo de comunicación, especialmente en sus conferencias matutinas (las mañaneras), que se convirtieron en un instrumento central para marcar diferencias con sus opositores, reforzar su base de apoyo y confrontar a sectores empresariales, políticos y mediáticos. Esto generó un ambiente de división: por un lado, quienes respaldaban la llamada cuarta deformación (4t), y por otro, quienes la criticaban como populista o autoritaria.

En el caso de Claudia Sheinbaum, quien asumió la presidencia en 2024, la polarización no desapareció. De hecho, varios analistas señalan que tanto ella como AMLO han mantenido un discurso que profundiza las diferencias con la oposición, pues ambos representan la continuidad del proyecto de Morena.

En los últimos años se han registrado tensiones internas dentro del propio movimiento, así como confrontaciones con sectores empresariales y políticos de derecha, lo que ha prolongado el clima de división. La división no es solo producto de sus discursos, sino también de la resistencia de sectores que se sienten desplazados por las políticas de la 4T.

En sus discursos y en su primer año de gobierno (octubre 2025, Zócalo CDMX) Sheinbaum afirmó: “El nuestro es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, subrayando que quienes buscan “acabar con el movimiento de Transformación” lo hacen intentando dividir a la sociedad. Este tipo de frases refuerza la narrativa de que existe una confrontación entre el pueblo y las élites opositoras.

Siete años de la 4t (diciembre 2025, Zócalo CDMX), en un evento masivo, defendió la continuidad de la austeridad republicana y llamó a profundizar una “nueva ética pública”. Aunque el tono fue más institucional, el mensaje insistió en que el proyecto de la 4t es el camino legítimo frente a quienes lo critican, reforzando la división entre simpatizantes y opositores.

Los chairos y los fifís, así como ricos y pobres, es parte de esta polarización entre mexicanos que se convirtieron en símbolos de la división política en México durante el gobierno de AMLO, términos que se reforzaron con este lenguaje y el macuspano los utilizó como recurso político para marcar diferencias y consolidar su base de apoyo. Además, para sus propósitos requería de un enemigo lo que logró usando estos conceptos.

El uso de estas etiquetas ha reforzado la percepción de que México está dividido en dos bandos irreconciliables, afectando la convivencia social y el debate público. Al mismo tiempo, ha surgido un movimiento ciudadano que busca superar esa dicotomía y construir una identidad más inclusiva. Al usarse en contextos humorísticos o cotidianos, los términos refuerzan la idea de que la sociedad está dividida en dos bandos. Quien es etiquetado como “chairo” o “fifí” puede sentirse descalificado, lo que afecta la convivencia y el diálogo.

El dividir a la sociedad suele ser un rasgo característico de regímenes con políticas populistas. Los estudios académicos sobre populismo muestran que este estilo de gobierno tiende a construir una narrativa de “pueblo contra élite”, lo que fomenta la polarización social y política. Existe un discurso binario, cuando los líderes populistas suelen presentar la sociedad como dos bloques irreconciliables: el pueblo “bueno” y las élites “corruptas”. Con ello, se refuerza la idea de que apoyar al movimiento es ser parte del pueblo, mientras que criticarlo equivale a estar del lado de los privilegiados.

La estrategia electoral de los morenos es utilizar la polarización lo que les ayuda a consolidar una base de apoyo fiel, pues moviliza emociones y genera lealtad frente a un “enemigo común”. También hay un impacto en la democracia, ya que, aunque puede fortalecer la participación política, también debilita el debate plural y la cooperación institucional, aumentando el riesgo de crisis democráticas. Es decir, la división no es exclusiva del populismo, pero en este tipo de regímenes se convierte en una herramienta central de legitimación. Mientras se mantenga esa narrativa, la polarización entre ciudadanos tiende a persistir e incluso profundizarse.

Las mañaneras con AMLO y ahora con Sheinbaum, no solo fueron un espacio de comunicación gubernamental, sino también un instrumento que, según resoluciones judiciales, amplificó la polarización al usar la desinformación, las mentiras y la estigmatización como estrategia política. El haber señalado que no hay denuncias -por lo menos hay 37-, contra Adán Augusto López y que fuera desmentida en redes sociales y medios de comunicación, es parte de la polarización que se genera al no creerle a la científica, por estar mal informada o por proteger a quienes están señalados como probables delincuentes a los que no quieren investigar.

Su protección se ve como una relación de iguales, por lo que se ha considerado que la misma presidenta es ahora cómplice de las irregularidades que se han cometido en estas administraciones de la 4t. Solo Donald Trump la presionará, aunque nos llamen traidores a la patria por señalar estas ideas, ya que aquí, en nuestro país no hay quien voltee a ver a esos pillos.

amenamallen@gmail.com

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