Michel Nieva. Ciencia ficción capitalista. Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo. Anagrama, Barcelona, 84 páginas. 2024
POR DAVID MARKLIMO
En su ensayo Ciencia ficción capitalista, el argentino Michel Nieva penetra con sagacidad en el reverso de la tecnología: donde predominan las empresas monopolísticas, los gobiernos autoritarios y los estados alterados de conciencia. La tesis central se condensa en un subtítulo de exquisita ironía y deliberadamente ambigua, Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo.
Cabría que decir que, durante décadas, la alta cultura ha menospreciado la ciencia ficción, reduciéndola a un divertimento pueril o a una rareza de aficionados. Imaginemos, pues, lo que hará un ensayo sobre la ciencia ficción y la nueva economía. Pero, Nieva desmonta este prejuicio con elegancia y contundencia al demostrar que las utopías literarias no solo han anticipado el porvenir, sino que lo han configurado activamente. Si en el siglo XIX Julio Verne y H.G. Wells inspiraron a científicos e ingenieros, en el siglo XXI el cetro ha pasado a los empresarios tecnológicos de Silicon Valley, empeñados en crear la patineta voladora que se ve en Volver al Futuro II o en replicar al célebre ordenador HAL.
Este ensayo, que reivindica la literatura y hace una crítica política a la estetización tecnológica, nos muestra las perversas conexiones que existen entre la ciencia ficción y la historia del capitalismo: Elon Musk, Mark Zuckerberg y Peter Thiel no leen a Asimov, Clarke o Heinlein por placer estético, sino como manuales operativos. Han canibalizado sus visiones para erigir sobre ellas dos pilares estratégicos:
La inmortalidad biotecnológica: la obsesión por extender indefinidamente su propia existencia.
El expansionismo galáctico: la colonización de la Luna y Marte como nuevos mercados y reservas de recursos.
Resulta sintomático que estos visionarios omitan deliberadamente a Philip K. Dick -el autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, libro que inspiró a los fundadores de Google a bautizar como android su sistema operativo para los teléfonos celulares-, cuyas distopías alertan precisamente sobre el dominio corporativo de la mente y la percepción de la realidad. Para ellos, el espacio no es la última frontera de la curiosidad humana, sino el siguiente yacimiento explotable de un capitalismo que ha alcanzado los límites físicos de la Tierra.
Desde su mirada latinoamericana, Nieva establece un paralelismo histórico implacable: la futura conquista espacial se perfila como una reedición ampliada de la colonización de América. El extractivismo voraz, el despojo y el desastre humanitario que marcaron aquel proceso sirven de espejo admonitorio. Exportar el modelo neoliberal a las estrellas no persigue la salvación de la especie, sino la perpetuación a escala cósmica de un sistema basado en la explotación y la contaminación. ¿Estamos condenados a ser siervos digitales en una colonia extraplanetaria propiedad de una megacorporación? Nieva propone dos formas de resistencia genuina:
La cosmovisión indígena: recuperar una relación armónica y respetuosa con el planeta, inspirada en los pueblos originarios, en lugar de concebir la naturaleza como mero recurso a expoliar.
La ciencia ficción ideológica: rescatar las narrativas que el neoliberalismo ha procurado enterrar, desde la utopía socialista espacial de Estrella Roja de Alexander Bogdánov hasta las delirantes y visionarias teorías de J. Posadas, quien afirmaba que toda civilización alienígena avanzada sería, por necesidad histórica, comunista.
El ensayo concluye con una sinopsis satírica memorable: un Elon Musk de 500 años, inmortal y dueño de Marte, sigue siendo el mismo sujeto mezquino, narcisista y crápula de siempre. La moraleja es demoledora y lúcida: por mucha tecnología que acumulemos, si no transformamos la ética humana, solo estaremos expandiendo nuestras miserias más profundas al cosmos.
Una lectura brillante, provocadora y necesaria.
