El canciller Abbas Araghchi criticó la marginalización de Teherán del foro europeo y denunció la subordinación de la UE a intereses israelíes, mientras Trump y Netanyahu pactan presión máxima sobre el programa nuclear iraní pese al avance del diálogo en Mascate.
La Conferencia de Seguridad de Múnich se transformó en un «circo político» cuando se trata de Irán, según denunció este sábado el canciller iraní Abbas Araghchi, quien cuestionó la legitimidad del foro tras la exclusión de la delegación de Teherán del evento que sí dio tribuna al hijo del sha derrocado en 1979.
«Resulta lamentable que una conferencia habitualmente seria se convierta en un circo de Múnich cuando aborda cuestiones iraníes», escribió Araghchi en su cuenta de la red social X, refiriéndose al encuentro celebrado del 13 al 15 de febrero en la ciudad alemana.
La ausencia de representantes iraníes contrastó con la presencia de Reza Pahlavi, heredero de la dinastía derrocada por la Revolución Islámica, quien ha llamado públicamente a protestas y disturbios en Irán. La decisión de los organizadores encendió las alarmas en Teherán sobre el sesgo político del evento.
El jefe de la diplomacia iraní fue tajante: los funcionarios europeos atraviesan una desorientación que refleja su incapacidad para comprender los procesos internos de Irán. «Desde un punto de vista estratégico, una Unión Europea sin objetivos claros ha perdido todo su peso geopolítico en Oriente Medio«, señaló Araghchi.
El canciller apuntó especialmente contra Alemania, que según afirmó «ha transferido por completo su política regional a Israel«. Esta subordinación explica, en su análisis, la parálisis de Bruselas en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el expediente nuclear. Para el diplomático, la UE quedó relegada a un papel secundario e insignificante en un proceso donde Washington retomó la iniciativa bilateral.
Diálogo directo entre Teherán y Washington
El 6 de febrero, delegaciones de Estados Unidos e Irán se reunieron en Mascate, capital de Omán, para abordar el programa nuclear iraní. El presidente estadounidense Donald Trump calificó las conversaciones como positivas y confirmó que continuarían, marcando un punto de inflexión tras años de tensiones.
Esta reanudación del diálogo bilateral contrasta con el aislamiento europeo que denuncia Irán. Mientras Bruselas quedó fuera de la mesa de negociaciones, Mascate emergió como escenario del entendimiento directo entre las dos potencias. El formato marca una diferencia sustancial respecto al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015, donde la UE jugó un rol protagónico como mediadora.
La invitación a Pahlavi desató especial indignación en Teherán. El hijo del último sha iraní, Mohammad Reza Pahlavi, derrocado por la revolución de 1979, ha promovido campañas contra la República Islámica desde el exilio y alentado manifestaciones que derivaron en violencia.
Para Araghchi, darle voz en un foro de seguridad mientras se excluye al gobierno legítimo de Irán constituye un doble estándar inaceptable. «Demuestra que ciertos actores prefieren el espectáculo político a la diplomacia seria», subrayó el canciller. La decisión de los organizadores alemanes refuerza, según Irán, la narrativa de una Europa alineada con agendas externas que buscan desestabilizar a Teherán en lugar de construir puentes para el diálogo regional.
Presión coordinada contra Irán
Pese al avance de las conversaciones en Mascate, el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acordaron mantener la presión máxima sobre Irán, incluyendo sanciones dirigidas a las ventas de petróleo iraní a China, según informó Axios.
Ambos líderes coincidieron en que el objetivo final es impedir que Teherán desarrolle capacidad para producir armas nucleares. Sin embargo, mostraron visiones divergentes sobre la viabilidad de un pacto diplomático.
Trump manifestó que cree posible alcanzar un acuerdo con Irán, mientras que Netanyahu expresó su escepticismo radical: le dijo al mandatario estadounidense que «un buen acuerdo es imposible» y que Teherán no cumpliría aunque firmara compromisos.
Los asesores de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, adoptaron una postura intermedia. Reconocieron que la historia muestra la dificultad, «si no la imposibilidad», de lograr un pacto sólido con Irán, pero recomendaron continuar las negociaciones desde una posición firme. Telesur
