La Indiferencia

*Morena Festeja la Apatía Ciudadana

en la Participación Democrática

*En 7 Años se Redujo a un Evento del

Conformismo Masivo Mexicano

*La Indolencia es el Arma que Asesina 

Libertades y el Estado de Derecho

*El Oficialismo Hace el Milagro de la

Resucitación de Empadronados

*El Desinterés Ciudadano Abre de par

en par la Puertas al Populismo

 

POR EZEQUIEL GAYTÁN

 

La indiferencia tiene, al menos, dos acepciones. La primera alude al estado de ánimo mediante el cual una persona no siente afinidad o fastidio hacia otra persona. De ahí que es común que lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. La segunda acepción se refiere al hecho social de la conducta de ciertos individuos acerca de la poco o nada que les importa el diagnóstico político, económico, social, administrativo y cultural de su país.

La indiferencia, sobre todo la social es objeto de muchos estudios, pues refleja la falta de responsabilidad e interés solidario entre habitantes de una misma comunidad. Peor aún, es una actitud de apatía en la que predomina el individualismo y la abulia. De ahí que los griegos tachaban de idiotas a los individuos que no se comprometían en la atención y posibles soluciones de lo que acontecía en su ciudad. Es decir, catalogaban a los indiferentes con ese adjetivo y consideraban que su desentendimiento era porque carecían de virtudes tales como el carácter.

Hoy en día la indiferencia política priva en la sociedad mexicana. Pues el Movimiento de Regeneración Nacional ha reducido la democracia a un acto de conformismo que se manifiesta al amparo de la pereza y a la actitud del menor esfuerzo. Lésae, en el México de la quimérica transformación, la democracia se ha minimizado al simplismo de acudir a las urnas el día de la elección, sufragar y olvidarse del asunto. Peor aún, ese sufragio está predeterminado debido a la estrategia del partido oficial que amedrenta a la población que recibe beneficios derivados de las políticas públicas asistenciales de que, si no votan por Morena, la oposición les retirará el apoyo monetario. 

El andamiaje de la democracia es como una escalera. Entenderla en su configuración ascendente es concebirla como un sistema de calidad de vida en la cual la conciencia política es producto de la libertad, del acceso a la información oportuna y verídica del acontecer nacional e internacional, de saber que el poder es concebido como una responsabilidad y no debe centralizarse en una sola persona, de asimilar que las necesidades sociales también deben asumirse como una idea de fraternidad. De ahí que exige conocimientos críticos y analíticos acerca de las opciones que se nos presentan, actitud de apertura ajena a estigmas y prejuicios, tolerancia ante la diversidad, actitud cívica ante los resultados electorales, apego a la triada civismo, civilización y cultura que significa respeto al Estado de Derecho y sus valores axiológicos, pues lo fundamental es la nación y su desarrollo sostenible y sustentable. 

Empero, la democracia, en la metáfora de la escalera, también puede transitarse de bajada. Es decir, asambleísmos a mano alzada, votos corporativos, comprados y determinados “ex ante” de la elección debido al predominio de un partido de Estado totalitario y proclive a las amenazas, padrones de electores con nombres de gente fallecida que resurge de las tumbas y vota. Ante el desencanto de la democracia deberían encenderse las alarmas y cuidar que la apatía y la indiferencia no triunfen. Sobre todo, porque una de las consecuencias de la indiferencia política es que le abre las puertas al populismo.

La indiferencia es el arma que asesina a la democracia. Es la bala perdida, anónima y cobarde que indignamente infunde terror de Estado. Jalar del gatillo y disparar desde el poder es un acto amedrentador que conduce a la ignorancia, a desentenderse de los problemas y sus posibles soluciones. En pocas palabras convierte a los pueblos en una bola de idiotas.

Por lo anterior es necesario que a la democracia se le nutra, léase, se fomente la preocupación ciudadana del acontecer diario mediante un gobierno abierto, responsable, transparente y que rinda cuentas seria, oportuna y verídicamente. También requiere de la activa y responsable participación de otros dos actores. Los partidos políticos, sobre todo los de oposición, pues sólo mediante el dialogo y debate constructivo nacen las ideas, como bien lo enseñó y demostró Sócrtates hace veinticinco siglos. Así como de la sociedad civil organizada y participativa. Pero no. No es la democracia que concibe el gobiernito de la presidenta Sheinbaum. para ella y su partido la democracia es una nomenclatura en el uso y abuso del poder en el nombre del pueblo bueno y sabio.  

De ninguna manera sostengo que los 36 millones de votos que obtuvo la presidenta son producto del acarreo y votos comprados. Por supuesto que existen ciudadanos convencidos respecto al programa de acción de Morena. Sin embargo, cuando vemos la situación económica nacional, la propuesta de la contrarreforma política, el crecimiento de la percepción en materia de inseguridad pública, el desmoronamiento del sector salud, la anulación de la división de poderes y nadie protesta; concluyo que México está cayendo en la indiferencia y en Morena eso lo festejan. 

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