La última idea de Trump, que sigue sin reconocer su derrota electoral en 2020 frente al demócrata Joe Biden, es quitar a algunos estados la responsabilidad de organizar las elecciones para entregársela al gobierno federal.
Desde los llamamientos a su partido para nacionalizar las elecciones hasta sus constantes denuncias de fraude, el presidente Donald Trump intensifica sus críticas al sistema electoral antes de las legislativas de noviembre en Estados Unidos.
“Los republicanos deberían decir: ‘Queremos tomar el control. Deberíamos tomar el control de las votaciones en al menos 15 lugares’. Los republicanos deberían nacionalizar las votaciones’”, declaró Trump esta semana al podcaster y exsubdirector del FBI Dan Bongino.
Esta idea levantó ampollas entre los demócratas, que ven la posibilidad de arrebatar a los republicanos el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.
Las encuestas muestran un aumento de la desaprobación de la gestión de Trump durante este primer año de su segundo mandato, en un momento en el que los republicanos han sufrido varios reveses en comicios locales.
Ante ese panorama, el presidente ha multiplicado sus denuncias de fraude electoral, y la necesidad de combatirlo.
Preguntado el martes en el Despacho Oval sobre sus comentarios sobre nacionalizar la organización de los comicios, el magnate respondió: “No sé por qué el gobierno federal no lo hace de todos modos”.
Y un día después fue más allá en una entrevista en la NBC en la que aseguró, sin mostrar prueba alguna, que “hay algunas zonas del país que son extremadamente corruptas”.
Estos comentarios sobre los comicios son un nuevo ataque del presidente contra la Constitución de Estados Unidos, que “claramente dice que son los estados los que se encargan de la organización” de las elecciones, declaró Justin Levitt, profesor de la Facultad de Derecho de Loyola. “No hay debate al respecto”.
