La Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos decidió restringir el acceso a sus créditos más populares a compañías de propiedad totalmente estadounidense, una medida que ha generado críticas políticas por su impacto en emprendedores con residencia legal, según una agencia de noticias.
Los residentes permanentes en Estados Unidos dejarán de ser elegibles para acceder a los préstamos otorgados por la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) a partir del 1 de marzo, como parte de un endurecimiento de los criterios de financiamiento para pequeñas compañías.
De acuerdo con un documento emitido por la propia agencia, el acceso a los préstamos federales quedará limitado a empresas que sean propiedad en 100% de ciudadanos estadounidenses que, además, residan dentro del país, excluyendo a titulares de la llamada green card.
La decisión amplía restricciones previas adoptadas en diciembre del año pasado, cuando la SBA estableció que solo podrían calificar las empresas con un máximo de 5% de participación extranjera, incluidos residentes permanentes o ciudadanos estadounidenses que vivan fuera del territorio nacional.
Con el nuevo lineamiento, la agencia elimina por completo la posibilidad de que residentes permanentes accedan a los préstamos tipo 7(a), uno de los programas más utilizados por pequeñas empresas y que permite financiamientos de hasta cinco millones de dólares para diversos fines operativos.
