POR SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS
¿Quién o quiénes se están haciendo ricos con las obras -innecesarias- que se están realizando en diversas vialidades que confluyen en el Estadios Azteca? En el caso concreto de la avenida Tlalpan, que es tan solo un ejemplo, todo comenzó con una subrepticia obra que a lo largo de varios meses construyó un supuesto carril para bicicletas, en una avenida que se concibió para tráfico rápido.¡¡Es que de veras!! Le agregaron kilómetros de obstáculos de concreto, florecitas, fantasmas y lo pintaron de color rosa. Últimamente están gastando los dineros públicos en levantar todas las banquetas de Tlalpan e Insurgentes y en ponerle luminarias chaparras. ¡¡Un genuino negocio para algún compadre o comadre!! Estimado lector, ya verá que, por lo menos, en la confluencia de Tlalpan y Circuito Río Churubusco se informará de ciclistas atropellados, de choques entre automovilistas, de largas colas de autos que intentan incorporarse al trébol vehicular de tal confluencia: porque dicha obra ESTÁ MAL DISEÑADA Y PORQUE LOS FANS DE FUTBOL NO LA NECESITAN.
No me opongo a que se lleven a cabo reformas en los diversos aspectos de las comunicaciones que tiendan a facilitar los desplazamientos diarios de la ciudadanía, que son más importantes que los pocos fans futboleros quienes realmente se beneficiarán con dichas obras. Por otro lado, está el tiempo que se tardan en hacerlo, soy testigo de que, por ejemplo, en la Avenida Imán, llevan meses, repito, llevan meses, en unas obras viales que, si contrataran a las compañías adecuadas, con maquinaria moderna, suficientes ingenieros y muchos peones de la construcción, las obras se terminarían en un santiamén. Pero no, porque el negocio es lo más barato para beneficiar a alguien; lo mismo sucede en Ciudad Universitaria donde pasan los días, los meses, los semestres y ve uno obras innecesarias, obras que incomprensiblemente avanzan como tortuga enferma y, al mismo tiempo, en la UNAM como en la panista alcaldía Benito Juárez, no se explica uno qué razones obraron para que una necesidad evidente de construcción o mantenimiento, se obviara. Ejemplos: equipos de cómputo para facultades y escuelas o reencarpetamiento de vialidades principales como avenida Coyoacán y calles como Mitla, Pennsylvania, etcétera.
Los comentarios anteriores sirven de marco para el asunto de la industria turística en México. Hace días se anunció con bombo y platillo que el evento español de la FITUR había sido un éxito para México, que los reyes españoles algo charlaron con indígenas mexicanos y que el país se vendió bien para que los turistas internacionales les interese y se convenzan de vacacionar en nuestro país. MUY BIEN PERO EL MODELO SE CAE CON LA REALIDAD DIARIA QUE SE VINCULA CON LA INDUSTRIA TURÍSTICA. Un ejemplo, hace días un juez en el estado de Quintana Roo concedió un amparo a los ambientalistas quintanarroenses para que la empresa de cruceros Royal Caribean no construya en Majagual un enorme centro recreativo. La razón, hoy ya está saturado el drenaje del pueblo pesquero, ya está dañado el manglar circundante y no hay un proyecto real de la empresa turística para el tratamiento de aguas negras. A lo largo de la Riviera de Quintana Roo se ha desarrollado desde los años de 1980 hasta la actualidad todas las inversiones inmobiliarias que no debían ser. Desde Holbox hasta Chetumal han arrasado con selvas, han cerrado playas, han destruido kilómetros de manglares, han abarrotado la riviera caribeña con hoteles, condominios, changarros, mafias de taxistas, servicios carísimos y chafas. Todo ello en su conjunto es lo más equivocado para promover el turismo en México. Por más que los huicholes hagan su versión del oso y el madroño, por más que las funcionarias se vistan con traje étnicos, etcétera, la Secretaría de Turismo de la mano con la de Economía, las Procuradurías estatales, la PROFEPA y demás dependencias federales deben promover el turismo en México: limitando la voracidad de los muchos intereses alrededor de la industria turística que es, por definición internacional, de carácter depredadora y hoy provee a un turismo de masas. Me acuerdo que enfrente del puerto español de Vigo existen unas islas llamadas Cies, son pequeñas, son frágiles y las autoridades permiten diariamente un número limitado de visitantes. Hay un solo restaurante, una sola compañía de barcos y un predio pequeño para hacer campismo. Si ello sucediera con la isla de Sacrificios en Veracruz, habría muchos changarros de comida grasosa, pegados unos con otros; unos voladores de Papantla con otros disfrazados de piratas, el ir y venir de muchos barquitos abarrotados de la gran familia mexicana y campistas que, con su basura, de todo tipo, ensuciarían la isla. En fin, todo lo contrario a la promoción turística, porque las autoridades encargadas de ello y los prestadores de servicio deben controlar los excesos. Todos deberíamos ser responsables.
