Relaciones Civiles Militares en Democracia: el Único Futuro Deseable
*El Debate Lleva Décadas: Seguridad Nacional no es
Gobernabilidad y Desarrollo no es Seguridad
*Los Años 90 Trajeron la Idea de la Democratización
del Sector Defensa
*En el Siglo XX Naciones Unidas Impulsaba en Latinoamérica
el Concepto de Seguridad Humana
CARLOS BARRACHINA LISÓN
A finales de los años 80 el desgaste de la Guerra Fría, la reacción de rechazo frente a los gobiernos militares en América Latina, el camino sin salida de las guerras centroamericanas, fueron el caldo de cultivo para que intelectuales como Augusto Varas, Juan Rial, Jaime Garreta, Louis Goodman, Johanna Mendelson, Gabriel Aguilera, Francisco Leal Buitrago, Jaime Castro, entre otros muchos, iniciaran el cuestionamiento de los gobiernos militares en la región, el autoritarismo gubernamental, y el concepto de seguridad nacional.
Esta idea, originalmente imaginaba por Edward Meade Earle, profesor de la Universidad de Princeton, entre 1938 y 1943, reclamaba la presencia de ciudadanos con perfiles profesionales distintos, no sólo en la defensa, sino en la seguridad de la nación. La ley de Seguridad Nacional en los Estados Unidos, que inició su discusión en 1944, impulsada por el secretario de Marina James Forrestal, finalmente fue aprobada en 1947, con Forrestal como primer secretario.
Con el avance de la Guerra Fría este concepto de Seguridad Nacional, cambió la orientación imaginada por Earle, y tal como le habían advertido Alfred Vagts y Herbert Rosinki en 1941, en el debate que tuvieron en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton sobre el Concepto de Seguridad Nacional, acabó teniendo un matiz meramente militar, que se impuso como razón de estado sobre muchas sociedades. En nombre de la Seguridad Nacional, y con el aval del pensamiento autonomista profesional de Samuel Huntington, en América Latina, se combatió el enemigo interno, y los militares ocuparon posiciones que no les corresponden en una democracia.
Los años 90 trajeron al debate la idea de la democratización del sector defensa. En los Estados Unidos académicos/políticos/exmilitares como Margaret Hayes o Jay Cope, entre muchos otros, desde una perspectiva institucional, se encargaron de impulsar una política orientada a influir en los procesos de democratización de las fuerzas armadas latinoamericanas. La orden de William Perry, secretario de la Defensa de los Estados Unidos, era capacitar a civiles en aspectos de la defensa. Esta tarea no fue para nada sencilla. Al mismo tiempo Naciones Unidas impulsaba el concepto de Seguridad Humana, que en América Latina se concretó en el concepto de Multidimensionalidad de las Amenazas en una conferencia especial de seguridad en el año 2003. Se retomó los debates de Eliot Cohen, de Peter Feaver, de Charles Moskos, y de otros académicos que trataban de avanzar sobre el debate de Huntington y Janowitz en relación al papel de los militares en una democracia. El concepto de “control civil” se convirtió en el quicio del debate, Rut Diamint en Argentina, el Instituto Gutiérrez Mellado en España, la Red de Estudios de Seguridad y Defensa (RESDAL), Joe Tulchin en el Woodrow Wilson en los Estados Unidos, de la mano de otros académicos profundizaron sobre estos temas. Estos estudios también avanzaron con los casos de Colombia, que impulsaron Alejo Vargas, Francisco Leal, y otros colegas; los de México con José Luis Piñeyro y Raúl Benítez, como principales referentes, o Centroamérica, en donde se rescató el concepto de “Seguridad Democrática”, de la mano del actual presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, y organizaciones como ASIES e IEPADES, así como diferentes ONG’s en Nicaragua, como el IEEPP, El Salvador, Fundaungo, y Honduras, el CEDOH, que hicieron un buen trabajo.
Es muy difícil en estas pocas líneas ser justos con un gran número de esfuerzos que se realizaron en la región, señalo los anteriores para tener una pequeña referencia, y pido una disculpa a los que se quedan en el tintero y que deberemos destacar en posteriores trabajos académicos. Muchas de estas aportaciones quedaron reflejadas en un buen número de libros colectivos que se publicaron en estos años, y en papers que se presentaron en la sección de estudios de defensa de la Latin America Studies Association (LASA).
Los días 21 y 22 de enero del 2026 el Colegio de la Frontera Norte (COLEF) y el Colegio de la Frontera SUR (ECOSUR), con el apoyo de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas, del CIDE, y del Centro de Estudios Políticos e Internacionales de Panamá (CIEPS), entre otras organizaciones coauspiciadores, reunieron a casi 60 académicos de forma virtual para reflexionar sobre la disciplina, para agarrar impulso, reencontrar viejos colegas, y plantear no sólo un homenaje a los pioneros de la disciplina, sino recordar los problemas del presente y del futuro, en un mundo tremendamente convulso, como el que nos está tocando vivir.
En mi caso parto de un argumento más o menos ideológico. No quiero entender una dinámica de relaciones entre civiles y militares en un contexto que no luche por consolidar democracia. En el escenario Trumpista, en el que los militares se están utilizando por el gobierno con una vocación imperial ello es muy complicado. En el contexto de debilidad institucional que vivimos en la mayor parte de los países de América Latina, con un crimen organizado que tiene de rodillas no solamente a las autoridades nacionales, sino especialmente a los poderes locales, ello todavía es más preocupante. En escenarios en los que los Estados utilizan a las Fuerzas Armadas como sustituto de la administración pública civil, en la construcción y gestión de infraestructuras públicas, o de desarrollo nacional, es imperioso hacer un llamado de atención para que no se descarrile el camino democrático.
El surgimiento del concepto de Seguridad Nacional, es paralelo en tiempos y contexto al del ciudadano/a, tal y como hoy en día queremos entenderlo. La defensa del territorio es una cuestión principalmente militar, la seguridad integral de la nación y su desarrollo es una misión de ciudadanos con perfiles profesionales complementarios y especializados. En este sentido los militares son ciudadanos con un perfil profesional especializado. El concepto de Seguridad Humana únicamente tenía sentido, al confundirse el concepto de Seguridad Nacional con algo militar; es por ello, que, al persistir esta visión, se ha fracasado en traer una visión más ciudadana, democrática o centrada en las personas. Si se sigue pensando que seguridad es una competencia militar, por mucho que le pongamos el calificativo de humana, seguiremos en las mismas.
Los estudios de Relaciones Civiles Militares son fundamentales en estos momentos. Es por ello que se ha de celebrar el encuentro del mes de enero, homenajeando a los pioneros de estos estudios. Las generaciones veteranas de académicos de esta disciplina, deben acompañarse de nuevos académicos que ya están publicando y empujar reflexiones que nos permitan entender las preguntas clásicas: ¿cómo deben de trabajar los militares en una democracia? ¿Cómo se entiende la profesión militar en democracia? ¿Cómo debe gestionarse la defensa en un contexto que aspira a ser democrático?
Pequeño epílogo: Seguridad Nacional no es gobernabilidad. Desarrollo no es Seguridad, ni competencia de las fuerzas militares. Los Estados deben construir instituciones integradas por ciudadanos con perfiles profesionales adecuados y especializados. Sólo así impulsaremos democracias.
Investigador Nivel II del Colegio de la Frontera Sur
