POR HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO
El agente secreto (O Agente Secreto) película brasileña de neo-noir y thriller político dirigida por Kleber Mendonça Filho; protagonizada por Wagner Moura (Armando/Marcelo Alves/Fernando), Udo Kier (Hans), Tânia Maria (Doña Sebastiana), Maria Fernanda Cândido (Elza) y Gabriel Leone (Bobbi); tuvo su estreno mundial en la competición oficial del 78.º Festival de Cannes el 18 de mayo de 2025.
En 1977, bajo el gobierno de Ernesto Geisel y durante la dictadura militar brasileña, Marcelo, un profesor que huye de un pasado turbulento, regresa a la ciudad de Recife para construir una nueva vida y reencontrarse con su hijo Fernando, pero la ciudad está lejos de ser el refugio que busca, pues las fuerzas gubernamentales le persiguen y las amenazas de muerte se ciernen sobre él.
La película, recibió una ovación de trece minutos en Cannes y se convirtió en la película más premiada del festival, ganando el premio al Mejor Actor, al Mejor Director, el Premio de Cine Art House y el Premio FIPRESCI a la Mejor Película. La trama es un thriller con una mirada profunda al autoritarismo, la memoria y la resistencia humana.
MARCELO
Marcelo viaja de São Paulo a Recife en un Volkswagen sedán amarillo; al llegar a una gasolinera encuentra un cadáver rodeado de moscas y perros que lleva varios días tirado, poco después, una patrulla policial lo detiene, pero él les entrega un paquete de cigarrillos como soborno y continúa su camino.
Esta escena da pauta al espectador para advertir que en esos tiempos de dictadura militar la vida no vale nada, lo mismo da ser ejecutado extrajudicialmente por la autoridad que por un civil, de hecho, los policías que paran en la estación de gasolina no van por el cadáver, sino para inspeccionar a Marcelo.
En 1973 el presidente Médici postuló a Geisel como candidato presidencial de la Aliança Renovadora Nacional, el partido patrocinado por las fuerzas armadas para la presidencia de Brasil. Geisel ganó la elección por voto del parlamento y asumió el mando presidencial el 15 de marzo de 1974 para un periodo de cinco años.
Durante el gobierno de Ernesto Geisel, se llevaron a cabo asesinatos de líderes opositores, que constituyeron una «política de Estado» durante la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. Los documentos desclasificados de la CIA revelan que los presidentes brasileños de ese período, todos generales, decidían ilegalmente la vida o la muerte de cientos de personalidades detenidas o secuestradas por el régimen.
ARMANDO
Marcelo, quien realidad se llama Armando y es un profesor de cuarenta años especializado en tecnología, huye de un conflicto que tuvo con Henrique Ghirotti, un empresario conectado con el régimen militar que anteriormente lo amenazó, pues quería una patente industrial de su propiedad; durante una cena, Ghirotti y su hijo insultaron a Fátima, la esposa de Armando, quien les respondió; ella falleció oficialmente de neumonía.
Armando comienza a trabajar en el Instituto de Identificación bajo el nombre falso de Marcelo para encontrar algún documento sobre su madre.
Esta pequeña subtrama de buscar algún documento de identidad de su madre marca el rumbo de la cinta, la memoria no sólo de aquéllos que murieron o desaparecieron durante el régimen militar, sino sobre todas las personas que sufrieron esa dictadura; la cinta no narra qué le sucedió a la madre de Armando, pero es obvio que ha sido desaparecida, y para él hay mucha importancia en que ella no quede en el olvido, necesita tener un registro oficial de su existencia.
LOS PERSEGUIDOS
Marcelo llega a Recife en semana de Carnaval y se aloja en la pensión de Doña Sebastiana, quien acoge a perseguidos y marginados; entre ellos están Claudia, Haroldo y una pareja de angolanos, Thereza Vitória y Antonio; la mayoría con una identidad falsa, pues son perseguidos por el sistema militar o por los grupos de poder cercanos al gobierno.
Seu Alexandre, suegro de Armando, organiza una reunión en la sala de proyección del cine donde trabaja, donde Elza y Waldemar graban la entrevista y le ofrecen pasaportes falsos con rutas de escape para que huya con su hijo.
Parece el plan perfecto, pero Ghirotti ha contratado a Augusto Borba y su hijastro Bobbi, quienes viajan a Recife y pactan con el sicario Vilmar, para que mate a Armando.
FERNANDO
En el presente, dos investigadoras transcriben grabaciones del caso de Armando; Flávia encuentra un recorte de periódico que indica que Armando fue asesinado en 1977, poco después de los eventos anteriores, aparentemente porque estaba metido en cosas turbias; ella viaja a Recife y se reúne con Fernando, ya adulto, quien trabaja como médico, pero afirma tener pocos recuerdos y no quiere compartir información, por lo que Flávia le entrega un USB con los archivos recopilados sobre su padre.
Al inicio de la década de 1970 el aparato represivo gubernamental de Brasil pasó a adoptar medios más agresivos de represión política, tales como secuestros, cárceles privadas, torturas, asesinatos y ocultación de cadáveres.
En el libro Derecho a la memoria y a la verdad (2016), publicado por la Secretaría de Derechos Humanos durante el gobierno de Lula da Silva, se estima que 475 personas murieron o desaparecieron por motivos políticos en aquellos años.
Ese número puede ser mayor tomando en cuenta la extensión territorial de Brasil, la ausencia de estudios estadísticos, el elevado número de peticiones de indemnización, la no inclusión de algunas personas en la lista de desaparecidos o el rechazo a incluir a aquellos cuyos familiares no hicieron denuncia.
El Agente Secreto, es un filme sobre la memoria, o la falta de memoria, pues algunos quieren recordar a sus seres queridos que sufrieron en carne propia el régimen dictatorial, mientras que otros prefieren olvidar lo sucedido; y si el trauma puede transmitirse de generación en generación, la cinta también toca ese trauma generacional.
La diversa película Aquí seguimos (2024) también toca el tema de la dictadura militar más larga de América Latina, y también coincide en un mismo escenario: el derecho a la memoria y a la verdad; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señala que se entiende por memoria las formas en que las personas y los pueblos construyen sentido acerca del pasado y cómo relacionan ese pasado con el presente en el acto de recordar; y que ésta sirve para como medio para la justicia, la verdad, la reparación y la no repetición de violación a Derechos Humanos.
Pero ¿será necesario tener un ‘agente secreto’ en México para lograr el derecho a la memoria y a la verdad?
La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…
