Aumentan las Víctimas en México

*Sheinbaum Pasa de la Cabeza

Fría al Gélido Corazón

 

POR ALBERTO F. MENA MALLEN

 

La 4t sigue dejando más víctimas en el camino.

Sheinbaum usa la cabeza fría con Trump y con los mexicanos que son víctimas.

Su humanismo es de mentiras.

El costo se eleva para el gobierno que tiene que erogar recursos en la atención de las mismas.

Mientras la 4t no otorgue a las víctimas sus plenos derechos que les corresponden conforme a la ley y la constitución, los ciudadanos afectados tanto por la violencia en general, como por los carteles del narcotráfico -que poco a poco se adueñan de poblaciones enteras-, se la cobrarán en las próximas elecciones intermedias del 2027, hecho que ya tienen previsto en el gobierno federal por lo que urgen en aprobar la reforma electoral con el fin de tener todos los hilos de este evento en la mano y fraguar un fraude o elección de estado, tal y como lo hicieron con las elecciones  presidenciales pasadas.

También las omisiones, su famosa “austeridad franciscana” o ahorro para que alcance más, deja tirados en el suelo a más mexicanos como víctimas que se las tienen que ver por sí solos, mientras en el gobierno disfrutan de las mieles del triunfo “fraudulento”, de haber ganado la Presidencia y cámaras de legisladores a la mala, o gubernaturas entre otras, tal como sucede con el tema de la salud, donde no hay un excelente servicio médico como en “Dinamarca”, lo que ha provocado que se tenga que utilizar los servicios privados que cada día resultan más caros.

El que se canalicen más recursos públicos a obras faraónicas o “elefantes grises y gordos” y se deje a un lado lo que es más importante para los mexicanos, provoca que los intereses de éstos se reconsideren al pensar que la 4t y sus morenos solo quieren el poder por el poder y porque les gusta tanto disfrutar del dinero mal habido, que quieren permanecer en el mismo “eternamente”, apoyados por el narco.

Pero, ese poder no es infinito, sobre todo cuando se actúa pésimamente con un gobierno que no sabe hacer las cosas profesionalmente y de forma segura y que provoca carencias esenciales para la vida como el no tener un adecuado sistema de salud o que ocasiona accidentes como el que sucedió en el tren transístmico, donde murieron catorce personas y resultaron heridas unas cien, a las que se les tiene que apoyar para evitar que pierdan votos. 

La culpa la tienen los ferrocarrileros, no la 4t.

Y lo hacen para evitar más críticas generalizadas por la falta de atención a las personas que sufren los problemas que la misma 4t provoca o porque pasa el tiempo, los meses y los años y no hay resultados en las investigaciones y el rezago de expedientes refleja una crisis institucional: miles de víctimas de violencia no han sido atendidas porque el gobierno no alcanza a procesar tantos casos. Esto genera impunidad, listas de espera en refugios y falta de justicia, convirtiéndose en uno de los problemas más graves y mediáticos de la seguridad en México.

Además, durante los gobiernos de la 4t (2018–2026), al menos 33 presidentes municipales han sido asesinados, además de múltiples diputados, exgobernadores y otros funcionarios públicos atacados o ejecutados. La violencia política se ha recrudecido especialmente en periodos electorales, convirtiéndose en uno de los fenómenos más mediáticos de la inseguridad en México. Destaca porque levantó una protesta nacional e internacional el homicidio del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo.

Hubo otros asesinatos destacados de funcionarios y políticos relevantes como el de Aristóteles Sandoval, exgobernador de Jalisco, en 2020; Héctor Melesio Cuén Ojeda, relacionado con el caso del Mayo Zambada y que hasta la fecha existe poca información de los resultados de las investigaciones y hay más cifras de muertes violentas de regidores, síndicos y candidatos locales que fueron víctimas de ataques armados y gran parte de ellos no se resuelven judicialmente.

Cada asesinato deja víctimas, además de que se refuerza la percepción de inseguridad, igualmente permite ver la fragilidad del Estado. Las familias de las víctimas en muchos de los casos quedan en la cuerda floja, sin el apoyo que recibían de sus esposos, padres, hermanos o hijos, entre otros, quienes tienen que recomponer sus vidas sin el apoyo del gobierno, lo que genera enojo y frustración.

En México, las víctimas de delitos y violaciones a derechos humanos tienen garantizados derechos fundamentales como la asistencia, protección, acceso a la justicia, verdad, reparación integral del daño y acompañamiento legal. Estos están reconocidos en la Constitución y en la Ley General de Víctimas.

La opacidad con la que se trabaja en el gobierno morenista evita conocer el derecho a la verdad y a la justicia, el derecho a la compensación por daños materiales y morales y menos conocer las garantías de no repetición, acciones para evitar que el hecho vuelva a ocurrir y aunque los derechos están reconocidos, las víctimas enfrentan obstáculos como retrasos en procesos judiciales, -lo que se dijo cuando se eligieron a los nuevos jueces del acordeón-, falta de acceso real a servicios de apoyo; insuficiente coordinación entre autoridades y revictimización durante trámites y procesos.

Las víctimas en México tienen un marco legal robusto que les garantiza verdad, justicia, reparación y protección, pero el reto sigue siendo que estos derechos se cumplan efectivamente en la práctica porque el gobierno no tiene capacidad para atenderlas a todas, por lo que las redes sociales se han convertido en una herramienta poderosa para visibilizar la falta de justicia en México, pero es importante entender sus alcances y limitaciones, como el saber que éstas no sustituyen la denuncia legal o que existe el riesgo de una revictimización.

El rezago de expedientes en la 4T se mide en cientos de miles de casos acumulados en fiscalías y refugios, con miles de víctimas esperando atención. 

Esto refleja una crisis institucional: el Estado no alcanza a procesar la magnitud de la violencia, lo que genera impunidad y listas de espera cada vez más largas.

Es importante señalar que una víctima es una persona que sufre daño, perjuicio o afectación como consecuencia de una acción, situación o acontecimiento. El término se utiliza en distintos contextos, pero siempre implica que alguien ha sido afectado negativamente. Una víctima es quien ha sufrido un delito, como el robo, fraude, violencia, extorsión o abuso o un individuo afectado por discriminación, injusticia o desigualdad o quien resulta herido, fallecido o afectado por un accidente, catástrofe natural o conflicto; también para alguien que experimenta sufrimiento emocional o trauma debido a las acciones de otros o a circunstancias adversas.

Vemos que la presidenta -con a-, no solo usa su cabeza fría para lidiar con un personaje criticado por su comportamiento y decisiones, sino también utiliza su gélido corazón para no voltear a ver a las víctimas de la violencia, que aumentan cada día y que, en muchas ocasiones ya son tan comunes que solo le dedica unos segundos de menciones a los mismos en su show diario de las mañaneras.

La violencia se ha normalizado en México.

amenamallen@gmail.com

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