Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Saber que Cuba está en crisis, no es novedad.
El régimen ha sido, es y será -hasta el final- opresor.
Comenzó como el movimiento que cambiaría el destino de la Isla y, hay que admitirlo, lo consiguió con creces … pero a la inversa de lo esperado.
Desde el bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos, Cuba, su gobierno, ha sido incapaz de ser un país productivo, generador de bienestar, de mantener las libertades y de abrir los espacios para la inversión. Es un país que se conforma con vender azúcar, ron y puros.
La educación es dogmática y si bien es cierto que ha creado dos generaciones apegadas a su proyecto de gobierno, también lo es que no ha encontrado el camino que lo lleve al paraíso prometido.
La crisis en Cuba no es nueva. Ciertamente está a punto de llegar al cenit.
Y ante la amenaza de Donald Trump de tomar medidas que cierren el círculo por el que todavía se filtran ayudas disfrazadas de apoyo humanitario, la presidenta Sheinbaum decide convertir a México en el “salvador” de Cuba y, de hecho, enfrentar al republicano con un falaz argumento: consultar hasta dónde llegan las medidas anunciadas, entre ellas, la aplicación de aranceles a los países que vendan o regalen petróleo al gobierno de los Castro y su cachorro.
En lo momentos en que se afinan los detalles para la revisión o negociación del T- MEC, parece inoportuno enfrentar a quien ha declarado que “no me importa el tratado” que, de cancelarse o modificarse de fondo y finalmente establecer dos acuerdos por separado con México y Canadá, el daño económico para nuestro país será irreversible.
La actitud asumida por la presidenta, no por el pueblo, conlleva una carga no ideológica sino de soberbia sustentada en una falsa apreciación de la llamada soberanía. Sin acusación alguna, es necesario saber qué le debe el creador de Morena y su sucesora a Cuba para poner en riesgo una relación que permite desarrollo.
Castigar a México por no atender la amenaza y hurgar hasta debajo de las piedras algún argumento, alguna rendija, para colarse y a través de ella seguir regalando petróleo sin consultar a los mexicanos, es verdaderamente kafkiano.
México, sus gobiernos y sus habitantes, no han sido y no son responsables de la crisis que registra la Isla. Han sido quienes siguieron a Fidel y moldearon la dictadura más añeja de América Latina.
Las consecuencias están anunciadas y desde Palacio Nacional se ordena encontrar hasta dónde llegan los alcances de las medidas anunciadas por Trump.
Imposible no entender que Trump hace lo que cree -como ocurre en México- mejor para el imperio que trata de mantener ante la decadencia que muestra y, que, con las decisiones en solamente un año de su nuevo mandato, ha hecho temblar al mundo lo sacado con grúas nucleares del pozo ene el que se encontraba.
¿Hasta dónde llegará Sheinbaum por defender a Cuba? …
Su papel no es salvar a Cuba … es salvar a México.
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