La Construcción de una Novela y la  Destrucción de un País

 

Pablo Maurette. El contrabando ejemplar. Editorial Anagrama, Barcelona, 2025. 344 páginas

 

DAVID MARKLIMO

Existe un debate en la Ciencia Política, y también en la Economía, sobre cuándo los países dejan la senda del desarrollo y empiezan a decaer. Es una discusión que no está de más en la literatura. En la novela El contrabando ejemplar, de Pablo Maurette, la respuesta sobre la Argentina tiene que ver con los orígenes nacionales: el contrabando de esclavos durante dos siglos.

A la par de esta temática, la novela presenta otra: cómo se escribe una obra literaria, qué tanto de robo hay en ella. Tenemos así un híbrido fascinante entre ficción, memoria y reflexión histórica, donde el autor teje una crónica sentimental sobre la identidad argentina, navegando entre el humor absurdo y la melancolía profunda.

La trama gira en torno a Pablo, un aspirante a escritor sin muchos escrúpulos, que viaja a Madrid para recuperar el manuscrito inacabado de su amigo y mentor Eduardo. Este es un personaje melancólico y generoso con problemas cardíacos, que había concebido la obra como una explicación del infortunado destino de Argentina, remontándose al siglo XVII, cuando la economía del Río de la Plata se construyó al margen de la ley. Se va entretejiendo, pues, una novela histórica (con el trío pintoresco de Mendes, Malaspina y Sambelilo Belazán) pero no es sólo eso.

La narrativa salta en el tiempo entre los dos narradores, poblada por una galería de personajes neuróticos, tiernos, violentos y humorísticos: desde el primer italiano en pisar Mar del Plata hasta un niño monstruoso que invita a reflexionar sobre lo anómalo y lo híbrido. Su diagnóstico del fracaso nacional argentino, el interés de interrogar al país sobre su destino, no es un tratado: es una invención. Es así que llegamos a Eduardo, un escritor que abandona su ambiciosa novela sobre el ser argentino tras mudarse a Madrid y asumir su homosexualidad. Su muerte en la pandemia es lo que ocasiona que Pablo se apropie del texto. Justamente, la premisa histórica sirve de alegoría para explorar temas contemporáneos como el peronismo, la corrupción y hasta el gobierno actual de Javier Milei, al que Maurette alude con ironía como una motosierra que acelera el camino al abismo.

El resultado es una novela fragmentaria, polifónica y de múltiples brazos, impregnada de ironía, citas intertextuales y parodia posmoderna. Formaliza literariamente el contrabando y la monstruosidad como metáforas de las trabas históricas argentinas, mientras se reflexiona sobre el valor del pasado en el presente, la reescritura de la tradición y el sentido de la ficción actual.

Lo que más destaca en El contrabando ejemplar es su energía narrativa y su capacidad para mezclar lo cómico con lo dramático. Maurette rinde homenaje a la tradición hispanoamericana –sí, aparece Mario Vargas Llosa en Conversación en La Catedral-, pero particularmente a las grandes obras de su país -Ezequiel Martínez Estrada en Radiografía de la pampa, Eduardo Mallea en Historia de una pasión argentina, Rayuela de Cortazar y, más escondido, el libro de Sabato, Sobre héroes y tumbas–. Con ello se juega con el plagio como tema central, convirtiendo la búsqueda del manuscrito en una metáfora de la creación literaria misma.

Está claro que por esto mismo hay una provocativa forma de usar la Historia de la Argentina. La novela no solo cuestiona por qué ese país siempre se posiciona al borde del abismo sin caer en él, sino que invita a perderse y encontrarse en un laberinto de verdades inventadas y ficciones reales que han conformado el gran relato nacional que sostiene que Argentina está como está por diversos intereses oscuros.

Esta obra ha sido galardonada con el 43º Premio Herralde de Novela en 2025.

 

 

 

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