Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Si la versión estenográfica no miente, la información que proporcionaron en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con la compra de 9 camionetas Jeep Cherokee se “ahorraron más de mil millones de pesos”.
¿Cómo dijo?
Sí, la presidenta Sheinbaum expresó:
“Pregunté el día de ayer cuando vi la nota. La secretaria de Gobernación hizo una consulta… nos dieron una nota informativa de que había un contrato de renta de vehículos y decidieron sustituirlo por la compra y ahorraron más de mil millones de pesos en este proceso”.
La mandataria destacó que el propio organismo judicial le informó que durante ese proceso de renovación se lograron ahorros de mil millones de pesos.
No deberían ser ministros … deberían ser secretarios de Hacienda, directores del Banco de México y, por sus talentos, dirigir la Reserva Monetaria de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y de paso estar al frente del banco del malestar.
Cuando la mentira se incorpora como parte del ser que la dice y la mantiene por ignorancia o mal fe ideológica, se cae en las metidas de pata -no se dice de otra forma- y hablar de ahorros multimillonarios.
Había un contrato de arrendamiento, según las palabras presidenciales y fue sustituido por la compra de 9 vehículos que, conforme a la lista de precios de 2026, su costo es de 928 mil pesos sin blindaje.
Ya la adaptación del blindaje puede costar otro tanto.
Hipotéticamente hablaríamos de dos millones de pesos. Y si los multiplicamos por 9, la suma será 18 millones.
Hay una diferencia de 982 millones de pesos entre lo que gastaron y lo que ahorraron los ministros de la tremenda corte.
Hay dos preguntas inmediatas:
¿Dónde están los ahorros y para que se destinarán?
Y dos:
¿Cuántos vehículos se necesitan para que el arrendamiento llegue a más de mil millones de pesos?
La información fue validada por la Secretaría de Gobernación -¿qué diablos tiene que hacer en lo que hace el autónomo poder judicial?- y retransmitió la nota textualmente a la presidenta que, sin reflexionar en el caso, simplemente señaló que “… ahorraron más de mil millones de pesos”.
Si así se manejan las finanzas nacionales, ahora se entiende la razón por la que no alcanza el dinero y el gobierno tiene que andar colocando bonos en el mundo para tener liquidez.
Está claro, “diáfanamente explicado” cómo se logró el ahorro.
Y ante una verdad de Perogrullo, no hay defensa alguna.
Seguramente los expertos en finanzas se quiebran la cabeza para hallar el camino que los lleve a los 982 millones de pesos que sobraron. Bueno, en el supuesto que de los más de mil ahorrados hayan tomado los 18 de sus nuevas y lujosas camionetas.
Y la Auditoría Superior de la Federación debe estar acongojada. ¿Cómo se le pasó el embrollo?
Bueno, todo es posible en los gobiernos que quieren todo a cambio de dádivas.
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