Groenlandia, el inesperado factor que desnuda la «incongruencia y la tibieza» de la Unión Europea

Por mucho tiempo, la UE se fabricó enemigos externos como Rusia y China para justificar sus políticas, jactándose de ser el núcleo de ese ‘mundo basado en reglas’ que tanto se pregona en Occidente. Al mismo tiempo, dejó su seguridad y defensa en manos de la OTAN, es decir, de EEUU. Hoy, Groenlandia y Trump exhiben la insensatez de tales decisiones.
A Bruselas el tiempo comienza a cobrarle factura. Mientras la clase política europea volteaba hacia el Este en busca de confrontaciones, resultó que el verdadero problema estaba en casa. En su propia red de aliados. Y es que, como plantea el diario chino Global Times: «¿Quién hubiera pensado que, finalmente, estallaría un conflicto —invisible durante generaciones— entre EEUU y Europa, con Groenlandia como epicentro de esta tormenta geopolítica?».
Lo que comenzó como una broma terminó como un punto neurálgico de fricción en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea (UE), donde Washington hasta hace no mucho era recibido como el familiar al que todos quieren ver. A inicios de 2025, nadie en Bruselas se tomó con seriedad el comentario de Donald Trump acerca de «comprar» o «apoderarse» de Groenlandia. Ni siquiera los mismos groenlandeses. Pero el tiempo avanzó y la jugada cambió. La Casa Blanca hoy no vacila en sus amenazas: la isla ártica estará bajo control norteamericano, aunque ello implique una intervención militar a un territorio que está bajo la tutela de Dinamarca, o sea, de la OTAN.
De momento, esto es lo que dijo Trump en el Foro Económico Mundial de Davos este 21 de enero:

Ante esta situación de «fuego amigo» dentro de Occidente —pero sobre todo dentro del supuestamente sólido bloque atlántico—, ocho países europeos se declararon en contra de los intereses de Trump: Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Una postura que —hay que decirlo— no fue más allá de una condena enérgica en papel y el superfluo envío de algunos militares alemanes y daneses. Nada más.
La respuesta del republicano no se hizo esperar: aranceles. Tarifas del 10% contra esas naciones que, hasta hace unos días, eran aliadas. Incluso advirtió que los gravámenes podrían subir hasta el 25% si, para el 1.º de junio, Washington aún no llegaba a un acuerdo con Dinamarca —y con la UE— para dominar Groenlandia, isla rica en recursos minerales estratégicos y con una ubicación geográfica privilegiada.
«La respuesta que han dado [los líderes europeos] a Washington ha sido tremendamente tibia. Fue absurdo ver cómo [los alemanes] desplegaron 15 soldados en Groenlandia. Y lo peor es que, cuando Trump lanza la amenaza de los aranceles, los alemanes se repliegan. Es ridículo», observa en entrevista con Sputnik Mauricio Alonso Estévez, internacionalista de la UNAM y doctor en Ciencias Sociales.

El experto subraya también el hecho de que estas naciones europeas expresen su supuesto temor de que China o Rusia controlen el Ártico, cuando en realidad el país que busca el control del territorio groenlandés es EEUU.

«Las élites europeas no tienen perspectiva propia»
Las clases políticas que gobiernan en Bruselas siguen intereses muy específicos que, usualmente, se alinean con una agenda dictada desde Washington. Eso, dice Estévez, podría explicar el incongruente y pasivo papel que hoy juega la Unión Europea frente a las intenciones de EEUU de apoderarse de Groenlandia a como dé lugar.
Por un lado, apunta el analista, Europa adoptó medidas belicistas y antirrusas por el conflicto en Ucrania, país al que apoyó militar y financieramente incluso a costa de sus propios intereses —se estima que, desde febrero de 2022, le ha otorgado a Kiev 196.000 millones de dólares, según la Comisión Europea. Sin embargo, cuando Washington amenaza al territorio de uno de los suyos —Groenlandia, cuya defensa corresponde a la OTAN misma—, emite apenas unos cuantos comunicados y un despliegue pírrico (además de los 15 soldados alemanes, el resto de las naciones europeas envió a otros 40).
«Quienes ocupan los lugares importantes dentro del esquema de integración de la Unión Europea son figuras políticas que, claramente, no tienen una perspectiva propia que busque el bienestar del pueblo europeo. Lo que buscan, en realidad, es salvaguardar sus intereses económicos y su permanencia en el poder, y para ello se ajustan a EEUU», señala Estévez.

Este «entreguismo» hacia Washington, añade el especialista, se observa en la forma en que Bruselas juzga cada situación geopolítica según su óptica construida: mientras considera «inaceptable» y «escandaloso» el conflicto ucraniano y responde a ello de manera contundente contra Rusia, en el tema de Groenlandia prefiere adoptar «posturas discretas y tibias» y en la Franja de Gaza «se niega a hablar abiertamente de un genocidio».
«No olvidemos que la OTAN se construyó al inicio de la Guerra Fría con el objetivo central y discursivo de formar una alianza de seguridad contra el comunismo y el Pacto de Varsovia, pero en los hechos también fue una forma de que EEUU estuviera inmiscuido en los asuntos internos de Europa», indica Sputnik
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