*Populismo Bajo Trump, Comparación con China y Repercusiones en México
POR MTRO. LUIS ARMANDO CARRANZA CAMARENA
En el contexto geopolítico de enero de 2026, el segundo mandato presidencial de Donald Trump representa un punto de inflexión en las relaciones internacionales, donde el populismo y el imperialismo se entretejen para redefinir el orden global. Este análisis integra una exploración sistemática de estos conceptos, sus manifestaciones bajo la administración Trump, una comparación con el enfoque chino, y las implicaciones específicas para México, incluyendo su impacto en la dinámica electoral hacia 2027. Basado en fuentes académicas y periodísticas, el presente artículo busca ofrecer una perspectiva equilibrada y rigurosa, destacando las tensiones entre nacionalismo agresivo y estrategias de poder sutil en un mundo multipolar.
Definiciones y Marco Conceptual
El populismo se define como una estrategia política que apela directamente a las preocupaciones de la población común, posicionándose en oposición a las élites establecidas e instituciones tradicionales. Caracterizado por un liderazgo carismático y una retórica simplificada, enfatiza el nacionalismo y el proteccionismo económico, movilizando masas mediante divisiones binarias entre «el pueblo» y «los enemigos externos».
Por su parte, el imperialismo implica la extensión del dominio estatal sobre otros territorios mediante medios militares, económicos o culturales, evolucionando en la era contemporánea hacia formas neoimperialistas que priorizan la primacía regional sin anexiones directas.
Bajo Trump, estos elementos se fusionan en un «imperialismo transaccional», donde el populismo del movimiento «Make America Great Again» (MAGA) prioriza intereses nacionales sobre alianzas multilaterales, manifestándose en tarifas arancelarias elevadas y restricciones migratorias que apelan a resentimientos contra instituciones globales. La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 formaliza este enfoque, revitalizando la Doctrina Monroe a través de un «Corolario Trump» para afirmar la dominancia hemisférica (CNN – «Analysis: Trump’s new imperialism recalls a dark period of US-led regime change» (publicado en enero de 2026).
Manifestaciones Específicas de Políticas Imperiales
Las políticas de Trump ilustran esta intersección mediante acciones concretas. En enero de 2026, la intervención militar en Venezuela capturó a Nicolás Maduro, permitiendo el control de recursos petroleros y elevando la producción a tres millones de barriles diarios, expulsando influencias rusas y chinas.
Similarmente, las tensiones generadas por el acuerdo en marzo de 2025 para la venta de puertos respaldados por China a inversores estadounidenses y suizos del Canal de Panamá en diciembre de 2025.
Otras amenazas retóricas de Trump incluyen propuestas para adquirir Groenlandia, controlar la Franja de Gaza mediante reubicaciones poblacionales, y amenazas contra Canadá y naciones latinoamericanas como México y Colombia, equilibradas con apoyo a gobiernos alineados como Argentina y El Salvador.
El retiro de más de 60 organizaciones internacionales y
se habla de un supuesto incremento del 50% (no confirmado) en el presupuesto militar para operaciones en Yemen, Siria y Nigeria consolidan este paradigma, abandonando ideologías liberales por primacía económica.
Comparación con el Imperialismo Chino
En contraste, el imperialismo chino bajo Xi Jinping adopta una hegemonía «suave» (Arab Center Washington DC – «Trump’s Second-Term Foreign Policy: Highly Centralized, and Highly Personal» (publicado en febrero de 2025), centrada en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés y lanzada por China en 2013), para invertir en infraestructura y promover interdependencia económica, evitando intervenciones militares directas aunque criticada por prácticas de «deudas trampa» (concepto acuñado por el académico indio Brahma Chellaney en 2017 que describe una estrategia en la que China otorga préstamos excesivos a países en desarrollo con bajos ingresos y alta vulnerabilidad financiera, con términos que hacen difícil su reembolso).
Ambos países compiten por recursos en un orden multipolar, percibiéndose como rivales: Estados Unidos ve a China como amenaza totalitaria, mientras Pekín interpreta las acciones trumpianas como contención. No obstante, la agresividad unilateral de Trump acelera inadvertidamente el ascenso chino, llenando vacíos de poder y posicionando a Pekín como actor predecible en el Sur Global, potencialmente precipitando una nueva Guerra Fría con riesgos en regiones como Taiwán y Ucrania.
Impacto en la Política Mexicana
Como vecino inmediato, México enfrenta repercusiones directas de estas políticas. La intervención venezolana ha elevado alarmas sobre posibles extensiones hemisféricas, con Trump calificando a México como «gobernado por cárteles» y proponiendo intervenciones unilaterales.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido con prudencia diplomática, intensificando cooperaciones en seguridad —como extradiciones de 29 líderes criminales en 2025 y centros conjuntos para el Mundial de Fútbol 2026—, aunque bajo coerción económica que podría reducir el PIB mexicano en un 2% y estancar inversiones. Migratoriamente, se anticipan flujos aumentados hacia la frontera, afectando remesas, mientras la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. (The National Interest – «Donald Trump’s National Security Strategy Signals the Start of Imperial America» (publicado en diciembre de 2025) reposiciona a México como actor clave en narrativas civilizatorias. Políticamente, esto profundiza divisiones regionales en América Latina, con México criticando acciones trumpianas junto a Brasil y Colombia.
Influencia en las Elecciones Mexicanas de 2027 (International Viewpoint – «Trump’s Imperialism—Working for American Dominance, but Failing» (publicado en octubre de 2025).
El «factor Trump» moldea el panorama electoral hacia 2027, fomentando movimientos conservadores como México Republicano, que adopta discursos alineados al trumpismo para captar oposición.
La renegociación del T-MEC incorpora presiones sobre migración y seguridad, impactando la imagen de Sheinbaum y polarizando narrativas nacionalistas.
Las elecciones intermedias estadounidenses de noviembre de 2026 actuarán como barómetro, intensificando divisiones si Trump se fortalece.
Las elecciones municipales de junio de 2025 en Durango y Veracruz sirven como preludio: en Durango, la oposición (PAN-PRI-PRD) obtuvo 20 municipios frente a 16 del oficialismo; en Veracruz, Morena dominó con 84, anticipando una competencia fragmentada en 2027.
Este proceso, caracterizado por una intensa competencia estratégica, reconfigura alianzas partidistas y compulsa a México a examinar su interdependencia económica (exportaciones y remesas) y estratégica (seguridad y migración) con Estados Unidos, en un entorno hemisférico polarizado, (Revolutionary Communist – «Trump 2025: A new era of US imperialism» (publicado en febrero de 2025).
Conclusiones
El populismo trumpiano fortalece un imperialismo transaccional que prioriza intereses nacionales a corto plazo, debilitando alianzas tradicionales y exacerbando inestabilidad global.
Las políticas específicas ilustran un revival de doctrinas históricas adaptadas a competencias contemporáneas, como la rivalidad con China.
El imperialismo chino ofrece una alternativa predecible, acelerando su ascenso ante el unilateralismo estadounidense y contribuyendo a la fragmentación global.
En México, estas dinámicas intensifican presiones en seguridad y economía, demandando estrategias diplomáticas que equilibren soberanía y cooperación.
Hacia 2027, el «factor Trump» polariza el electorado, catalizando reformas internas, pero incrementando riesgos de mayor división en un contexto de nacionalismo ascendente.
