“Núremberg”

DEL CINE Y LAS LEYES

La Disección del Mal

HORACIO ARMANDO HERNÀNDEZ OROZCO

“Núremberg”, película de suspenso psicológico e histórico, dirigida por James Vanderbilt; con la actuación de Rami Malek (Douglas Kelley), Russell Crowe (Hermann Göring), Leo Woodall (sargento Howie Triest), Colin Hanks (Gustave Gilbert), y Michael Shannon (Robert H. Jackson); cuyo estreno fue en la sección Gala de Presentaciones del Festival Internacional de Cine de Toronto el 7 de septiembre de 2025.

En Nuremberg, el psiquiatra del ejército estadounidense Douglas Kelley debe investigar las personalidades y monitorizar el estado mental de Hermann Göring y otros altos cargos nazis, tanto en preparación como durante los juicios de Núremberg.

La cinta está basada en el libro “El nazi y el psiquiatra” (2013) de Jack El-Hai, cuya investigación parte del material inédito aportado por el hijo de Douglas Kelly, quien lo recibió en su casa con más de 15 cajas de archivos guardados desde 1946, llenos de documentos, informes clínicos y hasta pertenencias incautadas a los acusados.

EL NAZI

En mayo de 1945, Hermann Göring, uno de los más altos jerarcas del régimen nazi, se entrega voluntariamente a las fuerzas estadounidenses; Göring es considerado el segundo hombre más poderoso del Tercer Reich y el último gran símbolo de la jerarquía nazi tras la muerte de Hitler.

Göring fue un político, militar y aviador alemán, quien fue comandante en jefe de la Luftwaffe y criminal de guerra nazi, por lo cual se convirtió en el foco de indagación clínica y mediática.

La invasión de Polonia, considerada la apertura de la Segunda Guerra Mundial, comenzó al amanecer del 1 de septiembre de 1939; más tarde ese día, hablando con el Reichstag, Hitler designó a Göring como su sucesor en el cargo de Führer de toda Alemania, “si algo me pasara”, con Rudolf Hess como la segunda alternativa.

EL PSIQUIATRA

Antes de dar inicio al juicio contra los altos comandos nazis se debe determinar si están mentalmente capacitados para afrontar el proceso, y para ello se recurre al teniente coronel Douglas Kelley un psiquiatra del Ejército de Estados Unidos.

En la Segunda Guerra Mundial Douglas, Kelly trató a soldados estadounidenses por “fatiga de combate o shock de guerra” (hoy llamado trastorno de estrés postraumático); y en agosto de 1945 fue asignado como psiquiatra jefe del liderazgo nazi después del final de la guerra.

Durante los cinco meses previos al inicio de los Juicios de Núremberg, examinó a 22 funcionarios de alto rango del partido nazi, trabajó junto con el psicólogo Gustave Gilbert para aplicarles una batería de pruebas psicológicas, como el test de manchas de tinta de Rorschach, donde se les pedía describir lo que veían en imágenes abstractas; además, les administró pruebas de coeficiente intelectual, descubrió que todos tenían una inteligencia promedio o por encima del promedio, y les pidió que escribieran una reseña autobiográfica. El objetivo era observar y evaluar, pero no tratar a los prisioneros.

La tarea era determinar si los altos jerarcas nazis estaban mentalmente aptos para ser juzgados y predecir si sufrirían una crisis nerviosa durante los juicios inminentes, llegó a determinó que sólo Robert Ley estaba desquiciado, y precisamente fue el único que se suicidó en su celda previamente al juicio.

EL FISCAL 

El fiscal estadounidense Robert H. Jackson se enfrenta a presiones de las distintas potencias aliadas: Stalin prefiere una ejecución sumaria, Churchill defiende la pena de muerte sin juicio, mientras Estados Unidos abogó por un proceso público que conjugara sistemas legales diversos. “Si solo disparamos a esos hombres, los convertiremos en mártires”, advierte Jackson.

Robert H. Jackson, previamente al juicio de Núremberg, había sido fiscal general de los Estados Unidos y juez asociado de la Corte Suprema de los Estados Unidos, hasta que fue enviado por Roosevelt, como representante de los Estados Unidos, a la reunión entre las potencias aliadas que dio nacimiento a la Carta de Londres, publicada el 9 de agosto de 1945, mediante la cual se instituía un Tribunal Penal Militar Internacional con el fin de castigar los crímenes del nazismo.

La cinta muestra cómo Göring contendió intelectualmente contra todos los argumentos de la fase inicial del proceso debilitando notablemente la acusación que en su contra hizo Jackson, quien estuvo a punto de declinar; sin embargo, el Fiscal replanteó la forma de exponer las evidencias consolidando su posición, teniendo el apoyo de su homólogo británico David Maxwell-Fyfe, en el resultado final.

Su nueva forma de exponer argumentos y su iniciativa de presentar testigos supervivientes de los campos de concentración, lo hizo famoso, al grado de que sentó las bases para los futuros juicios internacionales contra criminales de guerra.

EL JUICIO

El propio Jackson elige a la semidestruida ciudad de Núremberg como sede del juicio por ser representativa de las grandes manifestaciones del nazismo en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial; además, ahí se emitieron las llamadas Leyes de Núremberg, que eran normas antisemitas y racistas promulgadas en la Alemania nazi el 15 de septiembre de 1935, en una reunión especial del Reichstag convocada durante el séptimo congreso del Partido Nazi en Núremberg. Las dos leyes eran la Ley para la Protección de la Sangre Alemana y el Honor Alemán, que prohibía los matrimonios y las relaciones extramatrimoniales entre judíos y alemanes y el empleo de mujeres alemanas menores de 45 años en hogares judíos; y la Ley de Ciudadanía del Reich, que declaraba que sólo aquellos de sangre alemana o relacionada podían optar a ser ciudadanos del III Reich. El responsable de su redacción fue el ministro del Interior, el abogado Wilhelm Frick.

El juicio tuvo un carácter plenamente basado en el derecho penal dando a los acusados el derecho a un abogado y a defenderse de las acusaciones.

El filme describe los procedimientos judiciales, el clima político y los debates entre Los Aliados tras la guerra para determinar el destino de la cúpula nazi. La acción se traslada de Luxemburgo a la devastada Núremberg, donde los 22 acusados comparecieron ante un tribunal compuesto por jueces estadounidenses, británicos, franceses y soviéticos. El proceso, que comenzó formalmente el 20 de noviembre de 1945, estableció los primeros cargos internacionales por crímenes contra la humanidad, guerra y conspiración.

Göring, que siempre consideró el suicidio como un acto honorable ante la derrota, optaría por esta vía horas antes de su ejecución, en octubre de 1946. Su muerte dividió a los propios testigos históricos: Jackson lo criticó como un acto de cobardía mientras Kelley lo describió como “un toque final magistral”.

Tras su evaluación del liderazgo nazi, Kelley concluyó que los acusados no representaban una patología específicamente nazi, sino que “eran simplemente criaturas de su entorno, como todos los humanos” y que, en ciertas circunstancias, muchas personas actuarían de forma similar. Posteriormente, escribió un libro sobre sus hallazgos titulado 22 Cells in Nuremberg, donde advirtió que la maldad nazi no es exclusivamente alemana, sino que está presente en todas las sociedades.

La opinión estadounidense desdeñó el hecho de que Kelley concluyera que los altos funcionarios nazis “no eran monstruos, sino individuos corrientes”, sin un perfil psiquiátrico definido y capaces de cometer atrocidades por puro oportunismo. Esta visión contrastaba con la interpretación de su colega Gilbert, quien popularizó la idea de los acusados como psicópatas aberrantes, una explicación más digerible para la sociedad.

Kelley, ese joven ambicioso y fascinado por la naturaleza del mal, se pregunta al comienzo: «¿Qué diferencia a los alemanes de nosotros?»

Pero, nuestro amable lector tendrá una respuesta a esta pregunta…

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