El bombardeo fue presentado como una acción de represalia, dirigida contra objetivos vinculados a los responsables del ataque yihadista.
El Estado Islámico (ISIS) volvió a ser objeto de ataques de Estados Unidos (EE.UU.) en Siria, tras confirmarse la muerte de tres militares estadounidenses en un atentado ocurrido el 13 de diciembre del año pasado en la región de Palmira.
El bombardeo fue presentado como una acción de represalia, dirigida contra objetivos vinculados a los responsables del ataque yihadista. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), la operación se realizó en coordinación con fuerzas aliadas.
Centcom advirtió: “si hieres a nuestros combatientes, te encontraremos y mataremos en cualquier parte del mundo, no importa qué tan fuerte intentes evadir la justicia”.
La ofensiva en Siria se enmarca en una estrategia más amplia de Washington para neutralizar supuetas amenazas terroristas y prevenir futuros ataques contra sus tropas. El Pentágono confirmó que los bombardeos se concentraron en instalaciones utilizadas por ISIS.
En paralelo, Estados Unidos ha mantenido una campañas militares en varios países, desde antaño. El gobierno de Nigeria, en coordinación con Estados Unidos, llevó a cabo ataques aéreos el 25 de diciembre de 2025 contra posiciones del Estado Islámico en Sokoto.
Por otra parte, el 19 de diciembre Siria se convirtió en epicentro de ofensivas aéreas, con decenas de bombardeos dirigidos a infraestructuras y depósitos de armas del grupo terrorista en varias provincias del país.
En total, Estados Unidos ha desplegado acciones militares en seis países: Yemen, Somalia, Irán, Nigeria, Siria y Venezuela, la mayoría de ellas consistentes en bombardeos selectivos con aviones y drones contra objetivos considerados estratégicos por la administración del presidente Donald Trump. Telesur
