Presionero de guerra …

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Hace un par de meses, cuando la flota naval de Estados Unidos inició el “estacionamiento” en aguas internacionales, Nicolás Maduró llamó a los venezolanos a afiliarse al ejército para integrar el bloque que defendería a la patria y, en una de sus arengas, en la que los gritos son su fuerte y su hábitat, exclamó: “Venga por mí, cobarde, aquí en Miraflores lo espero”.

Supongo que se sentía protegido por su guardia pretoriana en la que, cuando menos, 32 elementos provenían de La Habana y, reconocido por el presidente Díaz-Canel, murieron en los enfrentamientos con los Delta de EU, quienes ingresaron a Miraflores y sacaron al dictador y a su esposa, quienes no opusieron resistencia, según el parte militar de los extractores.

Trasladado de Caracas a Guantánamo, según informe oficial y después a Nueva York, el heredero de Hugo Chávez, fue fotografiado y se mostraba con un antifaz, audífonos y esposado. Tenía una botella de agua entre las manos.

El todopoderoso, el que retó a la amenaza naranja, llamó a sus cuates en Moscú, Teherán, Beijing, Nueva Delhi y pidió ayuda, protección.

De palabra recibió el respaldo.

En los hechos, no.

Por eso está en Brooklyn donde ayer tuvo su primera audiencia y sacó de su ronco pecho la frase que busca hacerlo pasar en la historia: “Soy un prisionero de guerra”.

Falsario como todos y todas aquellas personas que suponen ser poseedores de la verdad única, se presenta como la víctima, como el bolivariano que liberó a su país y enfrentó al “imperio yanqui” y remata con una expresión que no corresponde a la realidad.

Para ser prisionero de guerra se requiere la existencia de una guerra.

Entre Estados Unidos y Venezuela no existió la declaración.

Estaban presentes las fuerzas armadas de Estados Unidos en aguas internacionales. Eso no es delito ni agresión. Intimidación, por supuesto que sí.

Sin embargo, no fue detenido por tomar lar armas y enfrentar al “enemigo”.

La acusación formal contra Nicolás Maduro, así como contra altos funcionarios y familiares directos, es por su por su presunta participación en una red internacional de narcotráfico, lavado de dinero y narcoterrorismo.

No hay elementos para considerarlo “prisionero de guerra”.

Y autodefinirse como tal, no lo librará del juicio, toda vez que se declaró no culpable.

Como todos los dictadores, Maduro muestra, por lo menos de dientes para afuera, que no le teme a nada. En sus adentros, sabe que el infierno abrió sus puertas para recibirlo con bombo y platillo.

Ante lo inevitable, su “compañero de francachelas”, Gustavo Petro salió con su amenaza: “tomaré las armas para defender a Colombia”.

Si bien Petro no es, todavía, un dictador, tiene toda la pinta para convertirse en eso y de poca cosa servirá tener a su ejército, su marina y sus “poderosas naves aéreas” si Estados Unidos decide llevarlo a Nueva York para hacerle compañía a Maduro.

Por último, habría que estar de acuerdo con la presidenta mexicana con sus expresiones de esta mañana:

“Es muy importante para toda la propaganda que ha habido contra Venezuela, para quienes no han estado de acuerdo con el régimen de Maduro o el chavismo en Venezuela es una cosa, y otra cosa es que una potencia, un país, utilice la fuerza para llevarse a un presidente, eso no podemos estar de acuerdo nunca, incluso, la derecha aquí”, aunque al final de cuentas la propaganda esté dirigida a defender a un dictador.

E-mail; jesusmichekmp@hotmail.com, jesusmichelnarvaez266@gmail.con y en Facebook Jesus Michel

 

 

Acerca de misionpo 23720 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.